COMENTARIO

¿Está vinculado el riesgo de COVID-19 con el grupo sanguíneo?

Dr. F. Perry Wilson

Conflictos de interés

24 de junio de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

Bienvenidos a Factor de impacto, su dosis semanal de comentario sobre un nuevo estudio en medicina. Soy el Dr. F. Perry Wilson.

Una de las cosas que realmente me ha molestado sobre la COVID-19 es la variabilidad espectacular de su presentación, que va desde ser asintomática hasta tener catarros, insuficiencia respiratoria que requiere oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) y, desde luego, la muerte. He visto todas estas de primera mano a este momento. Y sin duda sabemos que existen factores de riesgo para desenlaces graves, como edad avanzada y trastornos concomitantes. Sin embargo, pregúntenos a cualquiera de los que hemos atendido a estos pacientes y les diremos que está ocurriendo algo más. He visto a un hombre de 35 años sin trastornos concomitantes debatiéndose entre la vida y la muerte, conectado a un aparato de oxigenación por membrana extracorpórea.

Parece lógico que la genética puede desempeñar un papel aquí, pero esos estudios simplemente están en las fases iniciales. No obstante, están surgiendo algunas señales tentativas y algunas de lugares realmente inverosímiles.

Bien. Hace un par de meses mi familia se hizo pruebas para determinar nuestro grupo sanguíneo. No hicimos esto por algún objetivo científico o médico; estábamos aburridos, encerrados en casa, queríamos hacer algunas cosas científicas divertidas con los niños y encontramos unos estuches económicos en Amazon.

Yo tengo grupo sanguíneo O. Mi esposa grupo A.

Y eso fue todo. Hasta que comencé a ver que el grupo sanguíneo puede asociarse con el riesgo de infección por coronavirus y muerte por COVID-19.[1]

Esta suposición inmediatamente me alertó. Correlacionar el grupo sanguíneo con diversos desenlaces por mucho tiempo ha cruzado los límites entre la ciencia normal y la pseudociencia, y a menudo ha tenido un matiz racista. Por ejemplo, estoy seguro de que el grupo sanguíneo no se correlaciona con varios rasgos de la personalidad.[2] Así que ¿por qué el grupo sanguíneo determinaría la susceptibilidad a un virus respiratorio?

Sin embargo, como a menudo me equivoco y me encanta descubrir cuando esto sucede, lo miré. Y honestamente creo que puede haber algo ahí.

Advertencia: los datos realmente son limitados y los estudios están apareciendo con cuentagotas en forma de prepublicación y en diversas revistas esotéricas. Pero señalaré un par que me parecen sustentables.

En el primero, una prepublicación de China, se analiza a más de 2.000 individuos positivos para COVID-19 y se informó que había una tasa de infección más alta en personas con sangre del grupo A.[3]

Lo que vemos aquí es que hay una tasa más alta que la esperada de individuos con grupo sanguíneo A y a los que se diagnostica COVID-19, en comparación con la población general.

Por el contrario, menos individuos que los esperados con grupo sanguíneo O aparecen en la población de infectados. Se observaron resultados similares cuando se restringió el análisis a los 206 individuos que fallecieron por COVID-19. De nuevo estuvo sobrerrepresentado el grupo sanguíneo A.

Un estudio, especialmente en forma de prepublicación, nunca es definitivo, pero ahora tenemos este estudio de la ciudad de Nueva York que se suma a los datos.[4] En este se analizaron 1.559 pacientes en quienes se hicieron pruebas para COVID-19; 682 resultaron positivos. Y vean la distribución de los grupos sanguíneos en los grupos positivos frente a negativos.

De nuevo el grupo sanguíneo A está sobrerrepresentado y el grupo sanguíneo O está infrarrepresentado entre los infectados.

La compañía que efectúa pruebas comerciales de ADN, 23andMe,ha informado que su análisis de más de 750.000 genomas muestra un patrón similar según grupo sanguíneo.[5] No han publicado todavía sus datos, pero pueden ver aquí que la tasa de infección autonotificada fue más baja en individuos con grupo sanguíneo O y más alta en individuos con grupo sanguíneo A, aunque las tasas en general todavía son bajas.

Estos datos no surgen totalmente de la nada. En la época del síndrome de insuficiencia respiratoria aguda, en un estudio de Hong Kong se informó que individuos de grupo sanguíneo A tenían más riesgo de infección por ese coronavirus.[6]

Pero ¿cuál es el fundamento biológico aquí? Aun cuando creamos en la epidemiología, la interrogante es: ¿por qué?

Hay algunas teorías que se han planteado, pero la mayor parte de ellas se enfoca en los anticuerpos.

En un estudio in vitro del coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) de 2008 se demostró que los anticuerpos anti-A inhibían la capacidad de la proteína en espiga del virus para unirse a su receptor, ACE2.[7]

Así que una teoría importante consiste en que las personas con grupo sanguíneo O, como yo, podrían estar protegidas si tienen algunos anticuerpos anti-A circulando.

Desde luego, personas con grupo sanguíneo B también tienen anticuerpos anti-A y no hemos visto hasta ahora que estén protegidas.

Otra posibilidad es que los anticuerpos generados contra el virus tengan reacción cruzada con el antígeno del grupo sanguíneo A, de manera que cuando una persona con grupo sanguíneo A está generando esos anticuerpos, también podría estar formando anticuerpos que hacen que sus plaquetas sean un poco más adhesivas, lo que conduce a algunos de los episodios trombóticos que hemos visto en pacientes con COVID-19. Por supuesto, esto no explica por qué el riesgo de infección sería más elevado, solo el riesgo de un desenlace desfavorable después de la infección.

Me quedo un poco desconcertado. ¿Estoy convencido de que hay algo aquí? Sí, pero no sé qué es. No sé si sea un efecto biológico directo del grupo sanguíneo o si el grupo sanguíneo sea un indicador de algo más o un gen cercano, por ejemplo, o tal vez incluso la posición socioeconómica; es algo que se está investigando. A medida que obtengamos más respuestas les hablaremos sobre ellas aquí.

El Dr. F. Perry Wilson, M.S.C.E., es profesor titular de medicina y director del Yale's Program of Applied Translational Research. Su trabajo de comunicación científica puede encontrarse en el Huffington Post o NPR, y aquí en Medscape. Tuitea con la cuenta @methodsmanmd y es anfitrión de un repositorio con su trabajo de comunicación en www.methodsman.com.

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