COVID-19: el resumen semanal (12 al 18 de junio)

Matías A. Loewy

19 de junio de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

Si se presenta un evento trascendente relacionado con COVID-19 (SARS-CoV-2) en su país, por favor, póngase en contacto con nosotros para agregarlo al próximo resumen semanal.

Hola dexametasona, ¿adiós hidroxicloroquina?

En el subibaja de los nuevos viejos tratamientos para COVID-19, parece haber llegado la hora de la dexametasona, un corticosteroide económico y disponible en todo el mundo que se introdujo en la medicina hace más de 60 años. Según un anuncio de investigadores británicos de Oxford University, los resultados del estudio aleatorizado RECOVERY sobre más de 6.000 enfermos graves  y controles muestran que 10 días de tratamiento (6 mg diarios por vía oral o intravenosa) disminuyen un tercio la mortalidad en pacientes ventilados y un 20% en aquellos que solo reciben oxígeno.

El trabajo aún no ha sido publicado, pero directores de hospitales británicos creen que los resultados son tan convincentes y la droga tan segura que amerita incorporarla de inmediato a la práctica. Otros especialistas son más cautos. El Dr. Thomas McGinn, subdirector médico de Northwell Health en Nueva York, Estados Unidos, opinó: "Tenemos que ver el estudio dado el entorno actual de retractaciones. Solo espero ver los datos reales, ver si son revisados ​​por pares y se publican en una revista real".

En cambio, hidroxicloroquina y cloroquina tuvieron serios traspiés que ponen en duda su futuro en este campo. Este lunes 15, la administración de medicamentos de Estados Unidos (FDA) revocó la autorización para su uso de emergencia "dado que es improbable que sean efectivos en tratar COVID-19" y tienen riesgo de interacciones con el antiviral remdesivir. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el miércoles 17 que suspendía el grupo con hidroxicloroquina del estudio clínico Solidarity después de que nuevos datos y estudios no mostraran beneficios.

Brasil: una pandemia que se volvió un pandemonio

El director de la OMS dijo a fines de mayo que, cuando el virus SARS-CoV-2 alcanza cierto nivel de circulación, en muchos países se propaga como el fuego en un campo. Así fue en China, en Wuhan; también en algunos países de Europa, y ahora está ocurriendo en Brasil, que es el segundo del mundo en cantidad de casos confirmados: más de 955.000 al mediodía del jueves 18. Y 46.000 muertes que según algunas proyecciones podrían llegar a 166.000 para comienzos de agosto.

Las razones de la crisis sanitaria son múltiples: desigualdades preexistentes, falta de coordinación y capacidad de respuesta, bajo número de testeos, registros no confiables, déficits de camas de cuidados intensivos, aumento de la flexibilización mientras crecen los casos y crisis política. Tampoco hay consenso respecto de cuándo se podría llegar al pico o picos de casos en distintas regiones. "En la época en que había mil muertes por día, Italia, un país muy afectado, estaba cerrado. Nosotros, en el momento en que deberíamos estar más cerrados, no lo estamos", lamentó el Dr. Pedro Hallal, epidemiólogo y rector de la Universidade Federal de Pelotas, en Pelotas, Río Grande del Sur.

Las comparaciones entre Latinoamérica y Europa son odiosas

Europa y Latinoamérica tienen poblaciones similares: 740 y 650 millones de habitantes, respectivamente. Las dos sufren o han sufrido el embate de COVID-19 y se transformaron, con meses de diferencia, en el "epicentro" global de la pandemia. Pero, como contrapartida, hay tantas diferencias sociales, económicas y epidemiológicas entre ambas regiones que la extensión de la pandemia y la oportunidad de las estrategias de flexibilización no son fáciles de comparar, según señaló la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Sin ir más lejos, más allá de algunos rebrotes puntuales, la mayoría de los países del Viejo Continente ya superaron el pico, mientras que en gran parte de Latinoamérica los casos siguen en alza. "Todo indica que, si no se continúa reforzando el paquete de medidas de mitigación (…), la epidemia puede durar en esta región mucho más tiempo que en Europa", advirtió el Dr. Marcos Espinal, director de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS.

El síndrome pos-COVID

Ocho de cada diez son jóvenes y de sexo femenino; no tuvieron formas graves de COVID-19; no son contagiosos; no tienen signos de actividad de la enfermedad; y, sin embargo, presentan síntomas persistentes tales como fatiga, agotamiento, dolor muscular o articular y sensación de opresión en el pecho.

¿Es un síndrome pos-COVID? El Dr. Benjamin Davido, infectólogo del Hôpital Raymond-Poincaré, Garches, Francia, atendió 30 pacientes con estas características. Y afirma que todavía es prematuro para considerar que la infección por SARS-CoV-2 desencadena una enfermedad autoinmune crónica, pero que no se puede descartar.

"Creo que el manejo multidisciplinario es importante y, dependiendo de los síntomas, el paciente también puede ser derivado a un reumatólogo en caso de dolor en las articulaciones; un cardiólogo para el dolor torácico con disnea; un dermatólogo para, por ejemplo, manifestaciones cutáneas de tipo Raynaud. Y el apoyo psicológico también me parece necesario", sostuvo el Dr. Davido.

Médicos bajo la lupa (o el microscopio) de la justicia

Se los considera "héroes", pero eso no los libra de ser agredidos, discriminados, estigmatizados, expuestos a contagios y perseguidos por la justicia, según han denunciado médicos y enfermeros en varios países de América Latina. En una provincia de Argentina, por ejemplo, un médico ha sido imputado por contribuir a la propagación "dolosa" (intencional) de COVID-19 en 65 adultos mayores y empleados de una residencia de ancianos y podría recibir hasta 15 años de cárcel. "La pandemia profundizó una judicialización de la medicina que hace pagar al médico como único responsable de los muchos déficits de un sistema paupérrimo", aseguró el Dr. Ezequiel Forte, cardiólogo de Concordia, a 430 km de Buenos Aires.

En Alemania, en tanto, la fiscalía de Potsdam lanzó una investigación por homicidio negligente contra tres médicos de alto rango de una clínica de la ciudad, donde un brote de COVID-19 desencadenado en marzo produjo 47 muertos. En principio, se acusa a los profesionales de no informar (o haberlo hecho tarde) los casos sospechosos o confirmados a las autoridades de salud, lo que impidió que se adoptaran a tiempo las medidas preventivas adecuadas.

Un quinto de la población global tiene más riesgo de COVID-19 grave

Alrededor de 1,7 mil millones de personas en el mundo (1 de cada 5) tiene algun trastorno médico subyacente, como diabetes, virus de inmunodeficiencia humana/SIDA u obesidad, que aumenta su riesgo de COVID-19 grave en el caso de contagiarse, según un modelo publicado en The Lancet Global Health. Pero la proporción varía según el rango de edad: es menos de 5% en los menores de 20 y más de 66% en los mayores de 70.

En Latinoamérica y el Caribe, los países o territorios con mayor proporción "en riesgo" son Puerto Rico, Islas Vírgenes y Trinidad y Tobago; y los de menor proporción, Bolivia, Guatemala y Honduras. Sin embargo, no todos esos pacientes más vulnerables desarrollarán síntomas severos en caso de contraer la infección. Los mismos autores estiman que si la pandemia se extendiera a todos los habitantes del planeta, solo el 4% requeriría hospitalización.

Nuevos indicios de que los niños no son "diseminadores"

Un estudio alemán sobre una cohorte de 2.466 niños de 1 a 10 años y uno de sus padres para cada uno de ellos​, a quienes se les hicieron hisopados y pruebas serológicas, reveló que los primeros representaban menos de un tercio de quienes se habían infectado: 19 de un total de 64. La mayoría cursó la enfermedad sin síntomas. Hubo solo 13 pares padre-hijo que tuvieron anticuerpos contra el coronavirus. El trabajo fue financiado por el estado federado de Baden-Wurtemberg con el objeto de contar con datos más precisos para la reapertura de escuelas y guarderías.

"En general, los niños no solo parecen tener COVID-19 más leve, lo que se sabe desde hace mucho tiempo, sino que también tienen menos probabilidades de ser infectados por el virus SARS-CoV-2", comentó el Dr. Klaus-Michael Debatin, director médico de la clínica para niños y adolescentes en Universitätsklinikum Ulm, en Ulm.

"Burbujas de contención": nueva estrategia contra la soledad

Desde el fin de semana, el Reino Unido autorizó las llamadas "support bubbles" o "burbujas de contención": una estrategia que permite que a las personas que viven solas alojarse en la casa de otra en la misma condición, por ejemplo, adultos solteros, hijo, padre o nieto. "Los que están en una burbuja de contención pueden comportarse como si vivieran en la misma casa, lo que significa que pueden pasar tiempo juntos en las casas de los demás y no tienen que estar separados por dos metros", dijo el primer ministro, Boris Johnson.

En realidad, las "burbujas de cuarentena" representan una estrategia de reducción de daños válida para personas que forman su propio círculo social, escribió la epidemióloga estadounidense Melissa Hawkings en The Conversation. "Cuando se aplican de manera cuidadosa, la investigación muestra que pueden limitar el riesgo de contraer SARS-CoV-2 mientras permiten que la gente tenga la tan necesaria interacción social con sus amigos y familiares", señaló.

El grupo sanguíneo influye en la infección, pero ¿cómo?

Nuevas evidencias están reforzando la idea de que las personas con grupo A de sangre tienen mayor riesgo de contraer COVID-19 y que, en cambio, las de grupo 0 están de algún modo más protegidas. ¿Pero cómo se explica esto? Las principales teorías apuntan al rol de anticuerpos, por ejemplo, que los circulantes que están dirigidos contra A inhiban la unión de la proteína spike del SARS-CoV-2 al receptor ACE2, tal como sugiere un estudio un estudio in vitro realizado en 2008 con el coronavirus SARS. Sin embargo, no se ha visto protección en las personas con grupo sanguíneo B (que también tienen anticuerpos anti-A).

"Estoy un poco perplejo", señaló el Dr. Perry Wilson en Factor de impacto. "Si es un efecto biológico directo del grupo sanguíneo, o si el grupo es marcador de algo más -un gen cercano o incluso el estatus socioeconómico- es un trabajo en marcha".

Después de 100 años, las dosis bajas de radiación vuelven para otra pandemia

La irradiación pulmonar a bajas dosis, a menudo en una sola sesión, podría contrarrestar la "tormenta de citocinas" y reducir la necesidad de ventilación mecánica en pacientes graves con COVID-19. Al menos, eso pretenden probar varios estudios clínicos ya en marcha o a punto de iniciarse en Estados Unidos, Italia, Irán, India y España

"La radioterapia a esas bajas dosis usualmente no tiene un efecto antiviral directo", manifestó el Dr. Arnab Chakravarti, profesor de oncología radiante en Ohio State University, Columbus, Estados Unidos. "Pero reduce la inflamación. Y cuando se reduce la inflamación, los efectos agudos de los subproductos de la neumonía (mediada por COVID-19) también pueden disminuir". El enfoque tiene antecedentes en la historia: se usó como tratamiento durante la pandemia de influenza de 1918.

El primer presidente contagiado en Latinoamérica (y su cóctel de medicación)

Juan Orlando Hernández (51), presidente de Honduras, dice que los primeros síntomas los tuvo el domingo 14. El lunes 15, participó de un acto público para presentar brigadas que saldrían a buscar casos de COVID-19 a domicilio. Pero "el" caso estaba ahí presente: tras un hisopado el martes, confirmó que él y su esposa estaban infectados. El miércoles fue internado por una neumonía con patrón de vidrio esmerilado en el Hospital Militar de Tegucigalpa y se estima que permanecerá ahí entre 10 y 14 días.

A Hernández no le ha faltado medicación. Previo a la hospitalización, había empezado el esquema MAIZ recomendado en su país para pacientes con síntomas leves: gárgaras de Microdacyn (un antiséptico), azitromicina, ivermectina y zinc. Una vez ingresado al centro médico, recibió el llamado método "catracho", impulsado por el Dr. Miguel Sierra-Hoffman, un médico hondureño radicado en Texas, que incluye colchicina, azitromicina, heparina de bajo peso molecular y antivirales como remdesivir. También recibió dexametasona, informó el Dr. Tito Alvarado Matute, infectólogo. "En otras palabras, se le dio anticoagulantes, antiinflamatorios e incluso (medicamentos) para la tormenta de citocinas y ha mantenido la estabilidad", dijo el Dr. Alvarado el jueves 18 por la tarde, según consignó La Prensa de Honduras.

"Si se enferman, que sean los últimos en ser atendidos"

John Stuart Mill (1806-1873) fue un filósofo y economista británico, feminista, agnóstico, racionalista y gran defensor de la libertad como motor de las sociedades y del desarrollo individual. Pero entendía que había responsabilidades y límites. "El único propósito por el cual el poder puede ser correctamente ejercido sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada, en contra de su voluntad, es prevenir el daño a otros", escribió. Se le atribuye a menudo una frase: "La libertad de balancear el brazo en cualquier dirección termina donde empieza tu nariz".

Recordó a Mill esta semana Arthur Caplan, Ph.D., director de la división de ética médica del New York University Langone Medical Center, en Nueva York, Estados Unidos, quien se enojó con quienes reclaman en contra de las medidas de distanciamiento social y hacen manifestaciones "por la libertad" en las que ni siquiera usan mascarillas. Caplan propuso que esas personas firmen una carta de compromiso que diga: "Si me enfermo y necesito hospitalización, quiero ir al final de la cola de quienes requieren atención". 

Caplan pidió asumir los propios actos y tener el coraje de aceptar las consecuencias: "No estoy argumentando que no deberíamos tratarlos. Argumento que ellos deberían ofrecerse de manera voluntaria para no ser los primeros en la fila, sino los últimos", si hay un brote local o rebrote de la pandemia que desborde la capacidad de los hospitales.

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