COVID-19: más riesgo de depresión y ansiedad para mujeres embarazadas

Heather Boerner

Conflictos de interés

18 de junio de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

Cuando Megan Canon dio a luz a su hijo Lucas en diciembre de 2019 esperaba que su primer día de la madre fuera un suceso jubiloso para compartir con su pareja y su familia política, tal vez incluso con amigos. Esperaba estar sonriendo mientras miraba a Lucas pasar de un familiar que lo amaba a otro.

En cambio, se encontraba en el suelo de la entrada de su casa en Aurora, Colorado, llorando, al borde de la desesperación (debatiéndose entre temor, culpa, ansiedad, indiferencia y miedo) mientras trataba de salir de su casa para pasar un día de la madre en el patio de su familia política, socialmente distanciada, y con mascarilla. Lo único que quería era esconderse bajo las sábanas, señaló.

¿Sería suficientemente seguro? ¿Era el perfecto compromiso con la familia política que comprensiblemente querían ver a su nieto? ¿O era un error peligroso que pudiera originar enfermedad en una o más personas? Como coordinadora de intervención biomédica en el Colorado Department of Public Health and Environment, con una maestría en salud pública, Canon sabía más que la mayoría sobre el SARS-CoV-2. Y sabía la estrictas precauciones que eran necesarias para proteger a todos contra el virus, lo cual solo aumentaba su ansiedad.

Después de 2 meses con escasa ayuda, interacción limitada con amigos, mucha falta de sueño, crisis diarias y depresión posparto que nunca cedía, Cannon dijo que el día de la madre terminó siendo notable por un motivo diferente.

Mi capacidad de adaptación simplemente desapareció.

"Es lo que me dio señales de que algo desde la perspectiva de la salud mental no estaba bien. Mi capacidad de adaptación simplemente desapareció", comentó a Medscape Noticias Médicas.

Si los datos iniciales son exactos, Canon dista mucho de estar sola.

Mujeres embarazadas durante la pandemia tienen el doble de probabilidades que sus contrapartes de antes de la COVID-19 de cumplir los criterios para trastorno depresivo mayor o trastorno de ansiedad, de acuerdo con un estudio reciente que se llevó a cabo en Quebec, Canadá.[1]

En ese estudio, 496 mujeres dieron respuesta a una encuesta sobre salud mental (concebida para medir el malestar prenatal y el cuadro sintomático psiquiátrico) antes de la COVID-19. Después de que comenzó la pandemia, 1.258 mujeres embarazadas completaron la encuesta en línea. Las mujeres participantes provenían en gran parte de posición social por encima del nivel de pobreza, y 95% de ellas era de raza caucásica.

Los investigadores observaron que las mujeres embarazadas durante la pandemia tenían más probabilidades de presentar síntomas de depresión grave y ansiedad, más negatividad y menos positividad, y mayores cambios en la cognición y el estado afectivo que las mujeres que estaban embarazadas antes de la pandemia, aun después del ajuste con respecto a edad gestacional, ingresos, antecedentes de diagnósticos psiquiátricos, y escolaridad.

Y los niveles clínicamente significativos de ansiedad y depresión fueron más frecuentes en el grupo de mujeres gestantes en tiempo de COVID-19 que en el de la época previa a COVID-19 (10,9% frente a 6,0%).

Las tasas de trastorno por estrés postraumático fueron un poco más elevadas en el grupo de la época de COVID-19 que en el grupo previo a la pandemia, pero no de manera significativa, indicó el investigador del estudio, Nicolas Berthelot, Ph. D., profesor asociado de enfermería en Université du Québec à Trois-Rivière.

Y aunque en el estudio de Quebec se analizó solo a mujeres que estaban embarazadas, no a aquellas que ya habían dado a luz, Berthelot hizo referencia a datos que muestran que la ansiedad, la depresión y los sucesos traumáticos durante el embarazo son los factores de predicción más potentes de depresión posparto.[2]

"Lamentablemente, observamos todos los componentes de la depresión posparto en un número considerable de mujeres que se embarazan durante la pandemia de COVID-19", manifestó a Medscape Noticias Médicas.

El estudio de Berthelot confirma datos de China y Turquía, que demostraron que la incertidumbre, el aislamiento social y las alteraciones en las redes de apoyo a las personas están teniendo un efecto perjudicial en las mujeres embarazadas que puede afectar a sus lactantes.[3,4]

"Debería ser una prioridad en salud pública efectuar detección sistemática e indagar sobre el sufrimiento de la madre", señaló Berthelot.

Una epidemia no enteramente reconocida

En su opinión del comité de 2018 sobre la detección sistemática de depresión perinatal (definida como depresión durante y hasta 1 año después del embarazo) el American College of Obstetricians and Gynecologists recomienda que las mujeres se sometan a una detección sistemática de salud mental completa por lo menos una vez durante el embarazo.[5]

En 2019 la US Preventive Services Task Force recomendó que los médicos derivaran para psicoterapia a las mujeres que cumplían los criterios para el diagnóstico de depresión posparto, señalando que una de cada siete nuevas madres presenta depresión posparto.[6]

Pese a estas recomendaciones, los médicos todavía no efectúan detección sistemática a una de cada cinco mujeres embarazadas y a una de cada ocho mujeres posparto, de acuerdo con datos recientes de US Centers for Disease Control and Prevention.

El estudio de Quebec es un llamado a la acción para los médicos, indicó la Dra. Caitlin Jago, del Department of Obstetrics, Gynecology and Newborn Care at the University, en Canadá, quien no intervino en el estudio.

"Siempre es un equilibrio cuánto tiempo hay que dedicarle a cada consulta", manifestó a Medscape Noticias Médicas. "Me gusta la idea de normalizarlo. Cuando acuden a la consulta prenatal se les pregunta sobre presión arterial, movimientos del feto, hemorragia y todas esas cosas. Pero luego también se pregunta: ¿Cómo está su estado de ánimo?".

La depresión posparto es más que el decaimiento posparto, que se define como el que se resuelve dentro de las primeras dos semanas. Es un trastorno afectivo grave que si no se trata puede asociarse con salud física y mental más deficiente, aumento de las conductas autonocivas en la madre, y conflictos interpersonales.[7]

Como lo describe Canon: "Me enojaría mucho y le diría a mi pareja: ‘No me siento comprendida no entiendo por qué no vez esto de la forma que yo veo esta situación. ¿Por qué nadie aprueba esto?’".

Esto le dejaba la sensación de que era una persona horrible, e intensificaba su ansiedad respecto a ser una buena madre. Lo peor de todo  es que no se reconoce a sí misma en sus pensamientos y acciones, señaló.

Cuando mira a Lucas a veces piensa: "Así no es normalmente tu mamá". Se considera una persona normalmente muy optimista, luego añade, en silencio: "Está tratando lo mejor que puede, bebito".

Abrumadas con información

Se dispone de escasos datos que indiquen que se esté realizando detección sistemática de la depresión posparto durante la pandemia de COVID-19, comentó el Dr. Felipe Moretti, de la University of Ottawa. La mayor parte de la atención se ha centrado en lidiar con medidas de control de la enfermedad desde que surgió la pandemia.

"En los últimos 3 o 4 meses nos hemos visto abrumados con tanta información, mensajes de correo electrónico, artículos", destacó el Dr. Moretti, sin mencionar los seminarios web, las declaraciones y las recomendaciones de las sociedades médicas.

Es por eso que él, la Dra. Jago y algunos de sus colaboradores escribieron un comentario en Obstetrics & Gynecology sobre los efectos del aislamiento en la salud mental durante el embarazo y la pandemia de COVID-19.[8]

"Queríamos resaltar que todavía hay una paciente que acude al consultorio, que está muy ansiosa. Tenemos que reconocer esto y apoyarla, no solo tratar de protegerla contra cualquier transmisión posible, sino también comprender que el embarazo es un periodo muy particular en la vida de una mujer", añadió el especialista.

Empatía, comprensión y derivaciones

El aislamiento en tiempo de COVID-19 es esencial para el control de la pandemia. Pero también se contrapone a acciones que protegen contra la depresión y la ansiedad: apoyo social.

"Piensen en el nacimiento, en comenzar con la comunidad y dar la bienvenida a un bebé en el mundo en el contexto ideal" destacó la Dra. Jago.

"Tiene muchos beneficios la comunidad y contar con apoyo", explicó, inclusive la ayuda con el lactante que permite a la madre descansar o tomar una siesta, la conmiseración y no sentirse sola frente a las dificultades de la maternidad temprana. En cambio, el aislamiento y una pérdida de control pueden ser problemáticos desde una perspectiva de la salud mental durante y después del embarazo.

Es aquí donde intervienen enfermeras, médicos y otros profesionales clínicos. Cuando los profesionales clínicos se reúnen con mujeres embarazadas, sea en persona o de forma virtual, pueden ofrecer perspectiva, comentó Berthelot a Medscape Noticias Médicas.

"Los médicos deben asegurarse de normalizar la reacción de la madre, solo por ser empáticos. Reflexionar en que es normal tener ansiedad en tales circunstancias", añadió.

En la sección de preguntas frecuentes sobre COVID-19 (COVID-19 FAQ) en el sitio web del American College of Obstetricians and Gynecologists, se recomienda a los profesionales clínicos conectar a las mujeres con los recursos de salud mental en sus comunidades, y se ofrecen vínculos con organizaciones reconocidas, como Lifeline4Moms, Manual para la Salud Mental Perinatal y Programas de Acceso Psiquiátrico Perinatal, así como grupos de apoyo.[9,10,11]

El acceso a la asistencia psiquiátrica dista mucho de ser universal, en especial para las nuevas madres, señaló el Dr. Christopher Zahn, vicepresidente de actividades de práctica en el American College of Obstetricians and Gynecologists. Pero añadió que tiene la esperanza de que la relajación de las restricciones a la telesalud para la asistencia psiquiátrica durante la pandemia reducirá la brecha de manera permanente.

La telesalud tiene un potencial fenomenal en lo que respecta a problemas de salud mental.

La capacidad de una paciente para participar en una sesión de asesoramiento en la salud conductual probablemente mejora mucho si puede estar en su hogar donde está el bebé y en un entorno de apoyo, agregó.

No es algo malo buscar tratamiento

El día posterior al que habló con Medscape Noticias Médicas, Canon tenía una cita con su obstetra para hablar sobre su salud mental. Se le hizo un diagnóstico formal de depresión y ansiedad posparto, así como depresión leve, y ha comenzado a tomar medicación. También comenzó a ver a un terapeuta que se enfoca en la salud mental posparto.

Además ha comenzado a entretejer de nuevo el sistema de apoyo que se debilitó con el surgimiento de la COVID-19. De hecho, fueron las amigas de su madre que experimentaron depresión posparto durante épocas sin COVID-19 quienes la alentaron a que buscara ayuda.

Sus amigas validaron que, efectivamente está sujeta a un nivel muy alto de estrés que es inusualmente mayor que el estrés habitual de una nueva madre. Le dijeron que no tiene nada de malo buscar tratamiento.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....