Nuevos datos demuestran que no hay vínculo entre cannabis e ictus

Conflictos de interés

17 de junio de 2020

Un nuevo estudio en que se utilizaron pruebas toxicológicas de orina al ingreso para confirmar el consumo de drogas no mostró asociación independiente entre el consumo reciente de cannabis y la presentación de ictus isquémico.[1]

"Estudios previos han mostrado datos contradictorios sobre el consumo de cannabis e ictus. Nuestro estudio es un nuevo avance por cuanto tuvimos una población muy grande y contamos con una medida objetiva del uso de marihuana con la detección urinaria, mientras que estudios previos solo se han basado en preguntar al paciente sobre el consumo de marihuana", comentó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Shreyas Gangadhara, del University of Mississippi Medical Center en Jackson, Estados Unidos.

Este último estudio fue publicado el 3 de junio en la versión electrónica de Neurology.

Los investigadores, dirigidos por la Dra. Carmela V. San Luis, también del University of Mississippi Medical Center, señalaron que se planteó la interrogante sobre el hecho de que el consumo de cannabis se vincule con ictus isquémico agudo luego de varios informes de casos que señalaban tal correlación. Algunos análisis de pacientes hospitalizados basados en la población también han demostrado una asociación positiva.

Un estudio previo demostró relación entre el consumo de cannabis e ictus después del control con respecto a diabetes, hipertensión, consumo de alcohol, migraña, tabaquismo de cigarrillos, y edad, pero ese estudio se basó en los informes de consumo de marihuana por parte de los pacientes, y no se llevaron a cabo pruebas objetivas.[2] Asimismo, hay datos indicativos de efectos neuroprotectores de cannabidiol sobre el sistema nervioso central, y estudios en animales han señalado que podría proteger contra ictus isquémico, de manera que los datos son contradictorios.

"Llevamos a cabo el presente estudio porque hemos visto en la práctica clínica muchos pacientes más jóvenes con ictus isquémico, pero sin los factores de riesgo de ictus habituales, y que tenían una prueba urinaria positiva para cannabis. Dado que no hay un consenso sobre esto en los estudios publicados hasta ahora, queríamos analizarlo más a fondo", señaló el Dr. Gangadhara.

Para el estudio observacional retrospectivo los investigadores analizaron la base de datos de registros médicos de todos los pacientes de 18 y más años de edad que fueron ingresados al University of Mississippi Medical Center de 2015 a 2017, y que se sometieron a pruebas toxicológicas en la orina al ingreso.

Dada la dificultad para diferenciar entre el ataque isquémico transitorio verdadero y cuadros sintomáticos parecidos, como migraña con aura, se excluyó a pacientes que tenían diagnóstico de ataque isquémico transitorio. Asimismo, se excluyó a los que presentaban hemorragia intracraneal y cuyos resultados de la detección toxicológica en la orina fueron positivos para anfetamina o cocaína.

Los resultados demostraron que de 9.350 pacientes que se sometieron a detección toxicológica en la orina durante el ingreso, 18% tenía un resultado positivo en las pruebas de cannabis en la orina.

El cociente de riesgos no ajustado mostró disminución de 50% en el riesgo de ictus isquémico agudo entre los consumidores de cannabis (cociente de riesgos: 0,50; intervalo de confianza de 95%: 0,42 - 0,60), pero este efecto se perdió después del ajuste con respecto a posibles factores de confusión, tales como edad, raza, grupo étnico, anemia drepanocítica, dislipidemia, hipertensión, obesidad, diabetes sacarina, tabaquismo de cigarrillos, fibrilación auricular, y otros trastornos cardiacos (odds ratio: 1,04; IC 95%: 0,77 - 1,39).

Datos contradictorios

Los autores señalaron que este resultado no es compatible con los de estudios previos que han incluido a personas con consumo de múltiples sustancias, pero no a las que solo utilizan cannabis, lo cual puede explicar la diferencia.

También indicaron que un estudio previo mostró relación entre el intenso consumo de marihuana notificado y antecedente de ictus, pero no hubo asociación para quienes utilizaron marihuana menos de una vez a la semana. En el presente estudio no se evaluaron dosis, cronicidad ni frecuencia de exposición a cannabis.

Los investigadores señalaron que los cannabinoides tienen efectos perjudiciales y también protectores sobre el sistema nervioso, lo cual puede explicar los resultados contradictorios de diversos estudios y los efectos neutrales en general que se encontraron en el presente estudio. Sin embargo, los resultados contradictorios también podrían deberse a un tamaño de muestra pequeño.

"No diría que este es el final de la historia. No tenemos todas las respuestas, añadió el Dr. Gangadhara. Este fue un estudio retrospectivo, y no pudimos cuantificar el consumo de marihuana. No pudimos analizar con cuánta frecuencia o cantidad se utilizaba. Fue más una pregunta para confirmar o descartar el uso".

También informaron que la detección toxicológica en orina no determina cannabinoides sintéticos; por consiguiente, no se evaluó el consumo de cannabis sintético.

Los investigadores concluyeron: "Se deben realizar más estudios prospectivos con un tamaño de muestra más grande y analizar los efectos relacionados con la dosis".

En su comentario para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Tarang Parekh, investigador en política sanitaria en la George Mason University, en Fairfax, Estados Unidos, destacó que el estudio es importante, tomando en cuenta la legalización reciente y despenalización del consumo de cannabis en Estados Unidos. "Dada la popularidad creciente, siguen siente decisivos datos rigurosos sobre cualquier vínculo asociado entre marihuana e ictus", comentó.

El Dr. Parekh, quien también ha realizado investigación en este campo, enumeró fortalezas del presente análisis, entre ellas, tamaño de la muestra, uso de datos de registros médicos, y control con respecto a posibles factores de riesgo y de confusión. Sin embargo, puntualizó que en este estudio se observó que tres variables de control que ya se sabe que se asocian a ictus (tabaquismo, obesidad, y diabetes) no eran significativas.

"El problema fundamental con esto es que no podemos interpretar los hallazgos de este estudio como un indicio de que no hay asociación entre cualquiera de estos tres factores de riesgo e ictus isquémico. Lo mismo es aplicable para el consumo reciente de cannabis", puntualizó.

El Dr. Parekh sostiene que el cociente de riesgos no ajustado que indica una disminución de 50% del riesgo debe descartarse debido a la notable diferencia entre usuarios y no usuarios de cannabis en lo que respecta a características demográficas y factores de riesgo. Los usuarios eran mucho más jóvenes, y casi todos los trastornos concomitantes eran menos prevalentes entre usuarios que entre no usuarios.

"Como señalan los autores, valdría la pena llevar a cabo estudios longitudinales para explorar la relación temporal entre la duración y la relación dependiente de la dosis con el ictus, utilizando una muestra de tamaño más grande. Hasta entonces no sería prudente descuidar el problema de salud evidenciado y planteado por múltiples informes de casos y estudios", concluyó.

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