Brasil en una tormenta sanitaria y política ante un número creciente de casos de COVID-19

Una pandemia en mitad de un pandemonio

Mônica Tarantino

Conflictos de interés

15 de junio de 2020

En este contenido

7. Una crisis política.

Muchos discuten si la crisis sanitaria desencadenó una crisis política o si la crisis política agravó el problema sanitario. La situación económica ya era complicada.

El Dr. Noronha explicó: "El país ya tenía un crecimiento negativo y se enfrentaba a una gran dificultad para la recuperación económica". La pandemia provocó un descenso del producto interior bruto de 1,5%. Es la peor cifra desde el segundo trimestre de 2015 y sitúa al país en plena recesión.

La polarización política creciente debilitó y dificulta cada día más el control de la pandemia. El presidente Bolsonaro amenazó a los gobernadores que adoptaron medidas de aislamiento, retrasó la entrega de dinero a los estados y cambió dos ministros de sanidad en menos de un mes.

El traumatólogo, Dr. Mandetta, dimitió el 16 de abril después de un largo desgaste. Además de sus diferencias en relación con el aislamiento y el uso de cloroquina, el presidente estaba molesto por la popularidad del ministro. Desconocido para la mayoría de la población, hizo lo que la sociedad esperaba de una autoridad sanitaria en estado de pandemia. Cuando dimitió tenía un apoyo de 76%.

El Dr. Luiz Henrique Mandetta, ex ministro de Salud, fue destituido debido a sus desacuerdos con el presidente brasileño. Fuente: Ministério da Saúde  do Brasil 

El ministro siguiente, Dr. Nelson Teich, oncólogo y empresario, permaneció 28 días en el cargo y dimitió también por discrepar con el presidente en relación con el aislamiento y cloroquina. Por este motivo el ministerio estuvo parado casi 1 mes mientras se multiplicaban los casos.

Al Dr. Teich le sucedió su secretario ejecutivo, el general Eduardo Pazuello. Cuando fue nombrado para ocupar interinamente el ministerio, el general cumplió el deseo del presidente y autorizó el uso de cloroquina para tratar a los pacientes con síntomas leves. El general también amplió la sustitución por militares de los técnicos de carrera en puestos de dirección del ministerio.

Los especialistas alertan que este ministerio deseado por diversos partidos políticos está sufriendo una militarización con intención de destruir una burocracia sanitaria muy capacitada, que es también un foco de resistencia contra el proyecto de salud elitista defendido por el gobierno.

Es previsible que siga habiendo casos en Brasil hasta octubre. Después el país tendrá mucho trabajo para reconstruir su sistema sanitario afirmaron los investigadores. Cuando remita el pico de casos de COVID-19 el Sistema Único de Saúde (SUS) probablemente aún atenderá más gente.

El futuro del sistema de salud después de la pandemia de la COVID-19 es actualmente objeto de debates relacionados con la coordinación de las acciones de salud entre los distintos niveles de toma de decisiones del gobierno, las relaciones entre los sectores público y privado, la vigilancia. epidemiológica, control de zoonosis, reanudación de la producción nacional de medicamentos esenciales, o incluso seguridad sanitaria.

La epidemia al menos ha tenido el mérito de crear conciencia sobre el papel central del Sistema Único de Saúde, dice la investigadora Sônia Fleury. "La pandemia muestra a la sociedad brasileña la necesidad de un solo sistema de salud. No es un servicio dedicado a quienes no cuentan con recursos suficientes, sino el pilar de la salud pública en todo Brasil".

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....