COVID-19: el resumen semanal (5-11 de junio)

Matías A. Loewy

12 de junio de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus.

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¿Asintomáticos o presintomáticos? Una diferencia con interrogantes

En la discusión sobre cuánta transmisión de COVID-19 puede atribuirse a los enfermos "sin síntomas", es necesario hacer una aclaración: no son lo mismo los verdaderos pacientes asintomáticos que no presentan síntomas en ningún momento de la enfermedad, que aquellos presintomáticos que eventualmente presentan fiebre, tos u otras manifestaciones clínicas, según recordó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

"Actualmente los datos científicos muestran que es menos probable el contagio a partir de una persona totalmente asintomática, en comparación con las presintomáticas", expresó el Dr. Sylvain Aldighieri, gerente de incidente para COVID-19 de la OPS. 

De todos modos, hasta el momento no existe un marcador que permita discriminar con anticipación unos de otros. Y subsisten las interrogantes. El Dr. Eric Topol, editor en jefe de Medscape, uno de los autores de una "revisión narrativa" en Annals of Internal Medicine, que sugirió que hasta 40% - 45% de los casos de COVID-19 podrían no presentar síntomas, tuiteó que no era posible determinar en las cohortes estudiadas si los individuos asintomáticos eran capaces de diseminar el virus como los presintomáticos. "Solo sabemos que las cargas virales son similares, según múltiples reportes", aseguró.

Estiman que las mascarillas logran evitar 75% de nuevos contagios

Según un estudio en Alemania, el uso obligatorio de mascarillas caseras en el transporte público o para hacer las compras, contribuye a frenar la propagación de COVID-19, y puede reducir 75% los nuevos contagios. Los investigadores de cuatro universidades compararon la situación de Jena, la primera ciudad alemana en imponer esa política el 6 de abril, con la de otras ciudades o condados similares que lo hicieron más tarde, y ajustaron por factores, tales como la densidad o la disponibilidad de mercados y farmacias, para modelar una Jena posible en la cual la gente, aunque se cuidara en otros aspectos, podría haber seguido circulando sin cubrirse nariz y boca.

¿Los resultados? Mientras en la Jena real los casos confirmados aumentaron de 142 a 158 en 20 días, en la Jena sintética sin mascarillas, la cifra podría haber pasado de 143 a 205. "Nuestros resultados sugieren que el requisito de usar mascarillas también es un componente básico para la contención adicional de COVID-19", indicó Klaus Wälde, Ph. D., profesor de economía en la Johannes Gutenberg-Universität Mainz, en Maguncia, Alemania.

En tanto, el 7 de junio la Organización Mundial de la Salud actualizó sus recomendaciones sobre el uso de mascarillas médicas y no médicas para personal sanitario y población general. Y el Dr. Aldighieri, de la OPS, enfatizó especialmente la importancia de que las usen personas vulnerables (por edad o comorbilidades), o en situaciones donde no se pueda preservar el distanciamiento social, como el transporte público.

En México la pandemia no es una sola y la propagación no se frena

La Jornada Nacional de Sana Distancia que especificaba las recomendaciones nacionales de confinamiento y disminución de movilidad terminó antes de que los números de la pandemia estuvieran bajo control siendo sustituidos por un sistema de semáforo de alerta epidemiológica que dejó a todo el país en rojo (solo activadas las actividades esenciales). Por el contrario, médicos afirmaron que "nos encontramos en la parte más grave de la contingencia" y que el discurso de la "nueva normalidad" puede ser malentendido, aunque se comprende que es necesaria la reactivación económica, el falso discurso de la normalidad puede ser peligroso. Advirtieron: "Somos uno de los pocos países que se reactivaron cuando hay mayor cantidad de casos nuevos. La epidemia sigue activa".

De hecho, miembros del Centro de Investigación en Matemáticas, en Guanajuato, México, indicaron días atrás que en el país la pandemia no es una sola, sino que hay al menos 70 brotes epidémicos por región que se mueven a distintas velocidades y en distintos puntos del territorio, por lo que pueden repuntar los casos. Según datos del mapa de coronavirus de la John Hopkins University al 11 de junio había aproximadamente 135.000 casos confirmados, en el puesto 14 global, con 15.357 muertes.

Se suman evidencias de la trasmisión vertical del virus

Pese a que ya se había observado que las mujeres embarazadas con COVID-19 pueden presentar una alteración de la histología placentaria, todavía no había pruebas inequívocas de la transmisión vertical del virus. Para el Dr. Daniele De Luca, presidente de la European Society for Pediatric and Neonatal Intensive Care, esas evidencias ya existen. En un caso que presentaron para su publicación en Nature Research, el Dr. De Luca y colegas de Francia describieron la infección de un bebé nacido por cesárea en la semana 35, de una mujer que desarrolló síntomas de la enfermedad.

Los resultados de las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa en líquido amniótico, placenta, e hisopado rectal y nasofaríngeo del recién nacido a la hora del parto (y también a los 3 y 18 días), dieron positivo. Los autores aseguran que excluyeron la contaminación y la transmisión ambiental. "En el comienzo de la pandemia algunos negaron rápidamente la posibilidad de transmisión vertical de SARS-CoV-2. Habría sido más sensato decir: 'No sabemos'", protestó el Dr. De Luca. El neonato presentó complicaciones pero se recuperó, y le dieron el alta a los 18 días.

En tanto, otros investigadores lamentaron que prácticamente no haya estudios que aborden posibles tratamientos para mujeres embarazadas con COVID-19. El 10 de junio, de los 2.042 ensayos clínicos listados en ClinicalTrials.gov, solo tres incluían esa población. En medio de una pandemia, "no tener datos sobre el efecto de intervenciones en el embarazo es un daño", afirmó la Dra. Jodie Dionne-Odom, directora del Programa de mujeres con VIH, de la University of Alabama en Birmingham, Estados Unidos.

Nuevas manifestaciones en niños infectados

COVID-19 también puede producir complicaciones renales en niños, alertaron pediatras brasileños en The Pediatric Infectious Disease Journal. Una paciente pediátrica de 10 años previamente saludable, hija de médicos, fue admitida en un hospital de San Pablo con síntomas respiratorios leves, fiebre (38 °C), y hematuria importante. La prueba de reacción en cadena de la polimerasa a partir del hisopado orofaríngeo dio positivo para el coronavirus SARS-CoV-2 y no para otros virus. La paciente evolucionó bien.

"Creemos que es importante llamar la atención de la comunidad pediátrica sobre este caso, porque la enfermedad no se compone solo de manifestaciones respiratorias. Los datos muestran, sobre todo en adultos, que el espectro de manifestaciones de la enfermedad es muy amplio", señaló el Dr. Marco Aurélio Sáfadi, presidente del departamento científico de infectología de la Sociedade Brasileira de Pediatria.

Alemania: encuentran anticuerpos contra el virus en menos de 1% de los donantes de sangre

Hamburgo es la tercera ciudad alemana en contagios confirmados de COVID-19, con más de 5.000 casos, solo detrás de Berlín y Múnich. Ahora, un análisis sobre más de 900 muestras de sangre recogidas en la ciudad entre abril, mayo y junio, muestra que las infecciones silenciosas son muy pocas. En menos de 1% de los donantes se detectaron anticuerpos contra SARS-CoV-2, lo que confirma que los requisitos de distanciamiento social e higiene siguen siendo necesarios para evitar repuntes mientras no haya vacuna o inmunidad de grupo.

"Los donadores de sangre no son una imagen fiel de la población de Hamburgo, pero pueden darnos buenas pistas sobre el curso inadvertido de la infección", señaló el Dr. Sven Peine, líder del Instituts für Transfusionsmedizin de la Universitätsklinikums Hamburg-Eppendorf, en Hamburgo. "Cualquier persona en Hamburgo que haya presentado síntomas de resfriado leves o inespecíficos en los últimos meses, es muy probable que no haya tenido COVID-19".

Advierten sobre un masivo trauma psicológico por "hambre de aire"

La ventilación mecánica y la intubación ayudaron a salvar, o salvarán, cientos de miles de vidas durante la pandemia, pero un número masivo de sobrevivientes no se librará del trauma psicológico del "hambre de aire" o sensación de falta de aire sin tratar, que suele preceder a esa asistencia respiratoria, alertaron médicos en Annals of the American Thoracic Society.

El "hambre de aire", la más incómoda de las formas de disnea, puede llevar a problemas emocionales y psiquiátricos que deben ser identificados y tratados, incluyendo el trastorno de estrés postraumático, aseguró el Dr. Richard Schwartzstein, neumólogo del Beth Israel Deaconess Medical Center y la Harvard Medical School en Boston, Estados Unidos.

Para Francia, un nuevo confinamiento generalizado sería un fracaso

En Francia la epidemia está "razonablemente bajo control", sostienen científicos y autoridades: de varias decenas de miles de contagios diarios, con un pico de 80.000 (estimados), ahora no superan los 1.000 cada día. ¿Pero podría haber otra oleada?

El Conseil scientifique COVID-19 anticipó cuatro posibles escenarios futuros: 1) una epidemia bajo control; 2) uno o más conglomerados críticos con signos de un repunte local de los casos; 3) una recaída difusa y silenciosa, y en el peor de los panoramas, 4) una etapa crítica en la que se desbordan los indicadores y la epidemia vuelve a quedar fuera de control.

En cualquier circunstancia, el objetivo es evitar que vuelva a haber un confinamiento generalizado, lo que el Consejo define ahora como un fracaso por su impacto negativo sobre la actividad social y económica. "Este escenario 4 debe evitarse por completo, pero no puede eliminarse su posibilidad, por lo cual es importante anticiparse", señaló el documento.

Mientras tanto, en España, el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, el Dr. Serafín Romero presentó ante el Congreso de Diputados 45 propuestas para una reforma de la sanidad que fortalezca la preparación y respuesta frente a una nueva amenaza.

¿Morir "de" COVID-19 o "con" COVID-19?

Identificar las causas últimas de una muerte no suele ser tarea sencilla. El Dr. George D. Lundberg, profesor de patología en Northwestern University, en Evanston, Estados Unidos, y exeditor jefe de JAMA y Medscape, se pregunta si ser mayor de 65 años es un factor de riesgo de morir "de" COVID-19 o, en cambio, las personas en ese grupo etario son más propensas a tener comorbilidades que aumentan el riesgo a morir "con" COVID-19.

"¿Estos trastornos preexistentes aumentan la probabilidad de que un individuo contraiga la infección? O, ¿hacen que sufran daños más graves si se infectan?", cuestionó.

"Hay mucho para aprender", señaló el Dr. Lundberg. Sin embargo, reconoció que a diferencia de la influenza, COVID-19 no necesita para matar de la pequeña ayuda de otras complicaciones (como neumonías bacterianas) y desencadena per se destrucción tisular, coagulación intravascular diseminada y respuestas inmunes exageradas.

La profecía desatendida

Las palabras finales de una publicación de 2007 en Clinical Microbiology Reviews se leen ahora proféticas: "La presencia de un gran reservorio de virus similares a SARS-CoV en murciélagos, junto con la cultura de comer animales exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo". Sin embargo, pocos prestaron atención. Y los científicos que investigaban a los coronavirus siempre formaron una comunidad pequeña y alejada de los grandes temas de la virología.  

Ahora que SARS-CoV-2 paralizó al mundo y se invierten miles de millones de dólares en buscar vacunas y tratamientos, y miles de investigadores se vuelcan a estudiarlos, hay quienes lamentan que ese dinero y esfuerzo no se hubiera invertido antes para construir muros de protección frente a la pandemia. "Habría sido apropiado tomar más en serio las advertencias de los investigadores de coronavirus. Nos podríamos haber preparado mejor", aseguró Albert Osterhaus, Ph. D., director fundador del Research Center for Emerging Infections and Zoonoses, en Hannover, Alemania.

¿El ultrasonido también puede tener un lugar en el diagnóstico?

La ecografía pulmonar podría ser una herramienta útil en el punto de atención para la detección temprana de neumonía, y una ayuda para evaluar la gravedad y el pronóstico en pacientes que tienen COVID-19, coincidieron sociedades médicas de ultrasonido en medicina de Alemania, Suiza y Austria. Y rechazaron que la presencia de aire en el órgano sea un obstáculo para utilizar esa técnica de imágenes.

De cualquier forma, para demostrarlo, un estudio en marcha en tres países buscará responder estar dos grandes preguntas: 1) en el diagnóstico de neumonía COVID-19, ¿cuándo alcanza con la ecografía pulmonar sola o cuándo se requiere también la tomografía computarizada?, y 2) ¿cómo se correlacionan el curso de la enfermedad y la mortalidad con ciertos cambios pulmonares? Los primeros resultados podrían estar en 2021.

Manifestaciones clínicas persistentes a 60 días del diagnóstico

El Dr. Shanath Ramachandran, médico joven y activo de 26 años de un hospital en Crewe, Inglaterra, desarrolló los primeros síntomas de COVID-19 el 5 de abril. En las semanas siguientes atravesaría lo que describió como "una de las peores experiencias de mi vida", incluyendo seis días de hospitalización en terapia intensiva con ventilación mecánica, la pérdida de 15 kilos (sobre todo masa muscular) y un largo proceso de recuperación que todavía continúa. "Aún me siento cansado, mi voz no está perfecta. Me dijeron que llevará alrededor de un año volver a estar completamente normal", indicó.

Sin embargo, las repercusiones prolongadas de la infección no son exclusivas de los pacientes con cuadros más graves. Este jueves 11 The Washington Post reportó cuatro casos de pacientes de género masculino y femenino entre 31 y 62 años que tuvieron formas moderadas de COVID-19, pero que 60 días después todavía se sienten enfermas. Algunos manifiestan ciclos intermitentes de fiebre; otros, dolores articulares o cansancio. "Estoy viviendo una pesadilla; a veces lloro porque quiero volver a ser yo misma", declaró Cara Schiavo, trabajadora social de 31 años de Nueva Jersey, Estados Unidos.

Infectólogos citados por el diario dijeron ignorar si los pacientes simplemente enfrentan una recuperación más larga de lo habitual, si hay virus remanentes en el cuerpo o por el contrario, el virus se fue, pero desencadenó una respuesta inmune o inflamatoria persistente que produce cuadros similares a la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica.

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