COMENTARIO

Cómo superar el estrés por la COVID-19

Dr. Jeffrey Benabio

Conflictos de interés

6 de mayo de 2020

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Como jefe de departamento durante esta crisis todo el mundo me saluda compasivamente: "Esto debe ser estresante para ti, ¿estás bien?".

"Si, estoy bien", respondo compungido. Es duro, pero me siento bien. Pero ¿por qué?, ¿no debería estar afectado por el daño provocado por el ciclón de la COVID-19? Nuestras operaciones se han anulado y nuestro personal está confuso, mi familia y mis amigos no trabajan. Son momentos difíciles. Pero el efecto nocivo en mi salud o en la suya no es inevitable. Podemos hacer algo para protegernos nosotros mismos.

Sin duda, el ejercicio (¡si eres capaz de encontrar pesas!), comer sano, dormir y meditar, pueden ayudar, pero son secundarios. Ninguna de estas actividades es muy protectora si seguimos creyendo que el estrés nos está matando. Antes hay que replantear lo que sucede.

La Dra. Kelly McGonigal, Ph. D., especialista en psicología clínica de la Standford University de California, es una experta mundial en este tema. Si aún no ha visto su conferencia TED sobre el estrés, véala ahora.[1] Nos enseña que el estrés es perjudicial para la salud, pero solo si la persona cree que es así. Muchos estudios lo han confirmado. Un estudio mostró que las personas que habían sentido mucho estrés durante el año anterior tenían 43% más probabilidades de morir que quienes no lo experimentaron.[2] Pero dicho riesgo solo estaba presente si creían que el estrés era perjudicial para ellas. Las que pensaban que el estrés no era perjudicial tenían mejores resultados y probabilidad más baja de morir, menor incluso que las quienes referían poco estrés. Por tanto, lo importante no era el estrés, sino la respuesta fisiológica a este. Y es posible controlar dicha respuesta.

No es sencillo cambiar las convicciones. Hay que esforzarse, explicaría la Dra. McGonigal. Hay que replantear el estrés para que sea saludable, pero también hay que actuar para conseguirlo. Esto es más fácil para nosotros como médicos. En primer lugar, entendemos mejor que la mayoría que la dificultad es un elemento consustancial a la vida. Debido a nuestra profesión conocemos muchas vivencias de adversidad, tragedia, dolor y sufrimiento. La pandemia puede alcanzar una extensión extraordinaria, pero no inevitablemente una profundidad extraordinaria. Hemos visto experiencias peores en nuestros pacientes.

En segundo lugar, hemos observado de cerca que el sufrimiento termina y a menudo aumentan la fuerza y la resiliencia. Incluso en nuestras experiencias personales hemos superado el estrés extraordinario de la facultad de medicina y de la especialización para llegar hasta aquí. Este periodo difícil de nuestra vida nos aportó la fuerza y el ánimo que nos ayuda en la actualidad, y también nos hizo más compasivos.

Esta es la lección más importante para sobrevivir a la COVID-19.

El cortisol sube cuando estamos sometidos a tensión; lo mismo ocurre con la oxitocina. El cortisol asume la mayor parte de la presión, y la oxitocina es más sutil. La oxitocina segregada durante el estrés tiene efectos protectores para la supervivencia como especie: cuando llegaba la amenaza no solo corríamos, sino que también salvábamos a los hijos. La oxitocina es el complemento protector de las crías del efecto de lucha o huida del cortisol.

Centrarnos en esta preparación para fortalecer los vínculos sociales, la escucha, pasar tiempo juntos (Zoom) y darnos apoyo emocional, son factores fundamentales para nuestra recuperación. Incluso actos pequeños de generosidad con compañeros de trabajo, amigos, familiares y extraños puede hacer que las consecuencias de este estrés pasen de perjudiciales a beneficiosas.

El año pasado murió mi tío en un accidente trágico. Mi tía, que está sola, se encuentra aislada en la actualidad. Perdió a su pareja y está asustada. En lugar de sucumbir al estrés pensó qué podía hacer para recuperar parcialmente el control. La semana pasada llenó su furgoneta de tulipanes rosas y amarillos agrupados en ramos y puso notas de ánimo escritas a mano.

Después condujo por las calles de su barrio de North Attleboro en Massachusetts y depositó las flores en la puerta de las casas hasta vaciar su furgoneta. Me explicó que lo hizo para compartir con sus vecinos la esperanza que trae la primavera, y para animar a las personas a permanecer en sus hogares.

Estos son tiempos difíciles para nosotros y todavía más difíciles para otras personas. Probablemente lo mejor que podemos hacer es encontrar la manera de llevar un poco de alegría o de consuelo a los demás.

    De alguna forma, el sufrimiento cesa cuando se encuentra un sentido, como el sentido de un sacrificio.     Viktor Frankl

El Dr. Benabio es director de Healthcare Transformation y jefe de dermatología en Kaiser Permanente San Diego. Las opiniones expresadas en esta columna son suyas y no representan las de Kaiser Permanente. No ha declarado ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Benabio es @Dermdoc en Twitter. Escríbale a dermnews@mdedge.com.

Este artículo fue originalmente publicado en MDedge.com. 

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