Insuficiente la infraestructura hospitalaria en México para COVID-19

Nelly Toche

20 de abril de 2020

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Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, la estrategia Federal para hacerle frente consistió en reducir la curva de contagios a través de cuidados de higiene, aunados a la Jornada Nacional de Sana Distancia y el aislamiento social, para evitar las congregaciones y la movilidad de gran número de personas, con el fin de tener menos casos de los que se pueden atender en la infraestructura de salud.

Dr. Hugo López-Gatell Ramírez

La preocupación sobre este tema no es menor: el 23 de marzo el subsecretario de Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, señalaba que el país contaba con 69.733 elementos de infraestructura hospitalaria para enfrentar la pandemia de la COVID-19, sin detallar su distribución. También confirmó la existencia de 60.600 camas (49.083 hospitalarias; 2.446, de terapia intensiva, y 9.071 de urgencia), y 5.523 respiradores o ventiladores mecánicos.

Al día siguiente se declaraba la fase dos, con 367 casos positivos de COVID-19; cuatro decesos; 1.865 casos negativos, y 826 sospechosos.

La cifra actual (19 de abril) registra 8.261 casos confirmados y 686 fallecidos a causa de esta enfermedad.

Retos de infraestructura en un sistema de salud fragmentado

Para el análisis de la infraestructura es importante mencionar que en México el sistema de salud está fragmentado y condicionado al estatus laboral, es decir, los pacientes no pueden ser atendidos en cualquier hospital público. En este sentido, 57% de la población trabaja en la informalidad y no está inscrita en un sistema de seguridad social formal; solo 14 % de los hospitales de segundo nivel puede atender a este amplio grupo poblacional.[1]

Asimismo, de los 4.718 hospitales públicos y privados con servicios de hospitalización a nivel nacional, solo 3% cuenta con atención de tercer nivel.

El Dr. López Gatell detalló que para enfrentar la epidemia el gobierno de México sumaría los recursos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y de la Secretaría de Marina (SEMAR); también consideró en su conteo los espacios provenientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

Los hospitales de la Secretaría de Salud brindarían un total de 46.037 camas; las unidades del Instituto Mexicano del Seguro Social, 10.529, y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, 1.830. Mientras que los hospitales de Pemex aportarían1.234 camas; la Secretaría de la Defensa Nacional,  824, y la Secretaría de Marina, 146.

Por otro lado, de los 5.523 ventiladores mecánicos, 2.896 son del Instituto Mexicano del Seguro Social; 2.053 de la Secretaría de Salud; 330 del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; 133 de Pemex; 56 de la Secretaría de la Defensa Nacional, y 55 de la Secretaría de Marina. Además, se contabilizaban 356 unidades de terapia intensiva para las fases 2 y 3; 9.090 monitores; 22.150 pulsoxímetros; 1.962 carros rojos; 576 rayos X portátiles; 436 ultrasonidos móviles, y 1.040 ambulancias.

Por último, se anunció el proceso acelerado de contratación para enfrentar la fase 2 y prevenir la fase 3 con 43.000 elementos más, entre médicos, especialistas (terapia intensiva; urgencias; medicina interna; neumología; infectología, y anestesiología) y enfermeros (especialistas en terapia intensiva e inhaloterapia).

Sin embargo, la capacidad está a punto de ser rebasada en algunos estados de la República y la capital; al 19 de abril quedan 77 camas disponibles (de las 526 camas de terapia intensiva para personas intubadas) solo en la Ciudad de México, Estado de México y Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE). Un factor importante a considerar acerca del sistema de salud en México, es el hecho de que el modelo centinela, que reemplaza la aplicación masiva de pruebas mediante el cálculo de casos, al 16 de abril ya estimaba aproximadamente 55.951 casos reales de coronavirus (los casos estimados son 8,2 veces mayores a los reportados en cada corte oficial).

Hacia la reconversión hospitalaria

Sabiendo que las necesidades aumentarían, ya que el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador ha reconocido que el sistema no cuenta con el número de médicos, enfermeras e infraestructura que se necesitan a medida que la epidemia comienza a extenderse en México, el 5 de abril se publicaron los lineamientos para la reconversión hospitalaria por parte de la Secretaría de Salud, aunque muchos hospitales ya estaban realizando esta labor.

El lineamiento pretende asegurar la continuidad de la atención primaria a la salud para el acceso oportuno, asegurar la coordinación, la toma de decisiones, y sobre todo, evaluar la capacidad instalada y el alcance de la reconversión hospitalaria a niveles local, regional y nacional.

Así, las unidades médicas han ido modificando su funcionamiento regular a través de generar cambios en la prestación habitual de los servicios para disponer de mayor número de recursos humanos y materiales derivado de la atención de pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19.

Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social, que atiende a 6 de cada 10 mexicanos empleados (80 millones de derechohabientes), concentró la atención a la pandemia en 25 Unidades Médicas de Alta Especialidad; 236 Hospitales de Segundo Nivel; 1.521 Unidades de Primer Nivel; 80 Hospitales Rurales del Programa IMSS-Bienestar, y 3.622 Unidades Médicas Rurales. Esto con aproximadamente 430.000 profesionales de la salud.

Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, detalló que en la primera fase ya se habían reconvertido 81 hospitales con un total de 379 camas para hospitalizar a 3.600 pacientes, donde 853 médicos especialistas y 1.603 enfermeras brindarían atención médica.

Para la fase 2 anunció un total de 120 hospitales reconvertidos a nivel nacional para atender a 8.059 pacientes, y para la fase 3 se espera pondrán en operación seis hospitales sin inaugurar, como el Hospital General de Zona N°32.

Suscripción de un convenio colaborativo con la iniciativa privada

Otra forma de intentar garantizar la atención a derechohabientes de instituciones públicas de seguridad social, así como a usuarios del Instituto de Salud para el Bienestar, fue mediante la suscripción de un convenio de colaboración entre la Secretaría de Salud Federal, la Asociación Nacional de Hospitales Privados A.C. y el Consorcio Mexicano de Hospitales A.C., que pusieron a disposición del Gobierno Federal 50% de sus camas.

En este sentido, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, detalló que través de este convenio la cobertura de los costos sería con una tarifa idéntica a la que cobran Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en sus esquemas de intercambio de pacientes con cargo a los prestadores de servicios de salud de los sectores público y social, por lo cual los derechohabientes no tendrían que pagar estudios ni tratamientos.

Así, del 23 de abril al 23 de mayo, los 146 hospitales adheridos, presentes en 27 entidades de la República, brindarán servicios en el segundo nivel, entre ellos atención de partos, embarazo y puerperio, cesáreas, enfermedades del apéndice, hernias complicadas, úlceras gástricas y duodenales complicadas, así como endoscopias.

Asimismo, la iniciativa privada en apoyo a la estrategia nacional presentó el proyecto Todos Juntos contra COVID-19, para el cual el Centro Citibanamex, centro de convenciones y exposiciones ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo al noroeste de la Ciudad de México, se habilitó como Unidad Temporal COVID-19.

La Universidad Nacional Autónoma de México, a través de la Facultad de Medicina, está a cargo de las decisiones técnicas, médicas y hospitalarias para los trabajos de habilitación de la unidad. Asimismo, durante el desarrollo del proyecto se ha mantenido estrecha comunicación y colaboración con los institutos de salud; una vez habilitada, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México asumirá la dirección, operación y control de suministros médicos.

Una mirada más cercana

La realidad es que aún sin entrar a la fase 3, diversos hospitales asignados a atender la enfermedad se han reportado saturados. Por ejemplo, en la Ciudad de México se tienen registrados 2.299 casos confirmados y 178 fallecidos.

El 16 de abril se hablaba de 356 hospitalizados intubados, y para el 18 de abril se reportaban 468. "Solo en dos días más de 100 personas requirieron ese procedimiento", explicó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, agregando que nunca en la historia del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), el principal hospital especializado, se habían tenido tantas personas intubadas (más de 70).

Otros hospitales, como el General de Iztapalapa "Juan Ramón de la Fuente", perteneciente a la Secretaría de Salud de la Ciudad de México y habilitado para recibir pacientes contagiados con COVID-19, ya se encuentra lleno, los pacientes son remitidos al "Dr. Belisario Domínguez", ubicado en Iztapalapa, pero la unidad también está llena.

En entrevista para Medscape en español, la Dra. Claudia (el nombre se ha cambiado para mantener el anonimato) asegura que al Hospital "Belisario Domínguez" han llegado muchos pacientes referidos de muchas unidades médicas que no tienen protocolos o que no se consideran hospitales de atención a casos de COVID-19.

"Nosotros ya tenemos varias semanas recibiendo a estos pacientes, y poco a poco el hospital se ha llenado. Hoy, después de dos días de descanso, acudí al hospital y me di cuenta de que el piso de medicina interna ya está saturado de pacientes graves; el área de terapia intensiva también, igual que la de terapia intermedia".

Añadió que las tres áreas que tenían designadas en un principio para la atención de COVID-19 ya están rebasadas y no se han preparado otros pisos, "tampoco es tan fácil que esto suceda; todo es infraestructura, se debe adaptar todo, espaciar los cubículos y proveer de camas de aislado, lo que también implica presupuesto, y este no ha llegado".

Agregó que aunque existen carpas instaladas afuera del hospital, no cuentan con equipo; tendrían que llegar las camas en algún momento y requieren de conexiones de agua, luz, etcétera. Esto va a durar mucho tiempo y probablemente hasta dos años se brindará este tipo de atención, pero se requiere de material y espacios adecuados.

Por otro lado, los casos graves de infección respiratoria que recibían en el Hospital General Dr. Manuel Gea González solían trasladarse al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición o al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, sin embargo, a partir de la semana del 13 al 19 de abril dejaron de hacerlo.

Por ello, el 18 de abril las autoridades capitalinas dieron a conocer una aplicación móvil de hospitales COVID-19 en la zona metropolitana del valle de México, la cual muestra la disponibilidad de las 54 sedes. Hasta el corte de esta nota, ocho instituciones se encuentran saturadas y sin disponibilidad de más ingresos; cinco se encuentran en color amarillo, que significa cuentan con disponibilidad media.

Para el interior de la República la historia no es muy distinta; por ejemplo, en Baja California, uno de los estados con mayor número de pacientes registrados por COVID-19 (610 pacientes confirmados y 68 muertes), ha presentado toda clase de dificultades.[2]

El Dr. Rodolfo Ruiz Luján, infectólogo del Hospital General de Mexicali, hoy convertido en hospital COVID-19, aseguró que las medidas preventivas tomadas a partir de marzo ayudaron a retardar la saturación de servicios de salud en la capital del estado. Sin embargo, se espera que el peor escenario impacte en la última semana de abril, esto preocupa, pues clínicas como en la 30 del Instituto Mexicano del Seguro Social, la situación ya está en riesgo de colapso.

Alonso Pérez Rico, secretario de Salud de Baja California, aseguró que se está comprando gran cantidad de insumos y han logrado recibir un número importante de donaciones por parte de sectores empresariales y de asociaciones civiles. No obstante, reconoció que no habrá personal médico ni insumos que alcancen para atender los 15.000 contagios que se estima tener durante la contingencia, de los cuales se calcula que incluirán 1.400 pacientes hospitalizados con 700 en cuidados intensivos.

Por otro lado, al sur del país, en el estado de Chiapas, aún se mantienen con bajas tasas de incidencia, con 67 casos confirmados; aun así, se ha enviado una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador para pedir que se tomen cartas en el asunto lo antes posible, para para garantizar la seguridad del paciente y del personal, y continuar brindando la atención oportuna a la sociedad chiapaneca.

En el Hospital Regional de Alta Especialidad en Chiapas, el cual pertenece a los hospitales centrales que atenderán COVID-19, la Dra. Daniela (el nombre se ha cambiado para mantener el anonimato) explicó a Medscape en español que aun cuando en este momento no hay pacientes diagnosticados con coronavirus en esta unidad, no cuentan con ningún tipo de ayuda ni con el equipo necesario, ni siquiera con el equipo básico de protección personal (mascarilla N95, gafas de protección (goggles) o caretas, batas desechables, cubrebocas).

La doctora pidió considerar que para este momento como va la situación ya no se sabe qué paciente está infectado, pues hay informes de presentaciones asintomáticas o presintomáticas en las que se puede transmitir el virus. "Quién nos garantiza que ese paciente que estamos intubando, aparentemente sano, no está infectado".

Asimismo agregó que, aunque siempre ha habido carencias, ahora se notan más porque el riesgo que se corre es mayor; "no queremos ver salas saturadas dentro de poco y corriendo peligro. No sabemos cómo manejarnos en el momento en que llegue este tipo de pacientes, que ya vemos muy cerca; no sabemos cómo nos vamos a organizar, no hay claridad".

El 19 de abril el presidente de México anunció que se espera que el país viva los días más difíciles de contingencia sanitaria entre el 2 y el 8 de mayo.

El personal de salud entrevistado ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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