Psicodélicos para tratar enfermedades mentales: datos hasta la fecha

Todd Murphy

Conflictos de interés

15 de abril de 2020

Las drogas psicodélicas muestran verdadera promesa como tratamiento de enfermedades psiquiátricas, sobre todo en trastorno por estrés postraumático, así como en depresión y ansiedad, señala nueva investigación.[1]

Un análisis de los estudios publicados mostró que ensayos clínicos realizados respaldan la eficacia de la 3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA), comúnmente conocida por su nombre de éxtasis, para tratar el trastorno por estrés postraumático crónico.

El análisis también confirmó que psilocibina, un compuesto que contienen algunas especies de hongos alucinógenos, ayudó significativamente al tratamiento de la depresión y la ansiedad relacionadas con cáncer.

Otros resultados promisorios, aunque más preliminares, indican que la droga alucinógena LSD (dietilamida de ácido lisérgico), y un preparado de origen vegetal llamado ayahuasca, también pueden ser eficaces para tratar trastornos psiquiátricos.

El autor principal, William M. McDonald, catedrático de depresión a edad avanzada, y profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta en la Emory University School of Medicine, en Atlanta, Estados Unidos, indicó que los tratamientos con psilocibina podrían representar un paradigma terapéutico del todo nuevo para algunos tipos de depresión.

En los estudios clínicos que su equipo analizó, los tratamientos no solo "ayudaron a los pacientes a mejorar, sino que los mantuvieron bien", comentó McDonald a Medscape Noticias Médicas.

"Lo que me resulta muy impresionante es que esto en realidad tiene el potencial de proporcionar algunos nuevos tratamientos utilizando mecanismos muy novedosos", añadió en torno a 3,4-metilendioximetanfetamina y psilocibina.

Los hallazgos fueron publicados el 26 de febrero en la versión digital de American Journal of Psychiatry.

3,4-metilendioximetanfetamina para tratar el trastorno por estrés postraumático

Los investigadores analizaron los resultados de 14 ensayos clínicos bien diseñados en los que se exploró la eficacia de 3,4-metilendioximetanfetamina, psilocibina, dietilamida del ácido lisérgico y ayahuasca, para tratar una variedad de trastornos. Estos fueron trastornos del estado de ánimo y trastornos por ansiedad, trastornos relacionados con trauma y estrés, así como trastornos relacionados con sustancias psicoactivas y adictivas.

En algunos estudios también se analizó el tratamiento con ayuda de psicodélicos para cuidados terminales.

Los hallazgos revelaron resultados especialmente positivos con el empleo de 3,4-metilendioximetanfetamina para tratar el trastorno por estrés postraumático y psilocibina para tratar la depresión.

En un estudio de 2011 sobre la psicoterapia con ayuda de 3,4-metilendioximetanfetamina, 23 participantes que tenían trastorno por estrés postraumático crónico recibieron dos sesiones de psicoterapia con la droga activa o placebo.

En el estudio se midieron las puntuaciones de los participantes en la Escala para el trastorno por estrés postraumático administrada por el clínico (CAPS), una evaluación que suele utilizarse para el trastorno por estrés postraumático, en la que una puntuación de 50 o más indica síntomas de trastorno por estrés postraumático resistentes a tratamiento. Las puntuaciones medias iniciales fueron de 79,6 para el grupo placebo frente a 79,2 para el grupo que recibió 3,4-metilendioximetanfetamina.

Tres a cinco días después de la primera sesión de psicoterapia experimental las puntuaciones en CAPS fueron de 74,1 para el grupo placebo, y de 37,8 para el grupo que recibió 3,4-metilendioximetanfetamina. Tres a cinco días después de la segunda sesión experimental las puntuaciones en CAPS fueron de 66,8 para el grupo que recibió placebo, y de 29,3 para el grupo tratado con 3,4-metilendioximetanfetamina.

Dos meses completos después de la segunda sesión experimental, las puntuaciones en CAPS disminuyeron incluso más, hasta 59,1 para el grupo placebo, y 25,5 para el grupo tratado con 3,4-metilendioximetanfetamina (p = 0,013).

Además, una proporción significativamente mayor del grupo que recibió 3,4-metilendioximetanfetamina (10 de 12) que del grupo placebo (2 de 8) cumplió los criterios para respuesta categórica.

En el estudio se ofreció luego a todos los participantes tratados con placebo la opción de decidir el tratamiento activo, y 7 de 8 eligieron esta opción. Los resultados demostraron que los siete tuvieron una respuesta clínica significativa 4 a 6 semanas después de dos sesiones con ayuda de 3,4-metilendioximetanfetamina.

Tratamiento a corto plazo y efectos a largo plazo

En el año 2018 los mismos investigadores realizaron un estudio de bomberos, agentes de policía, miembros del servicio militar, y veteranos con diagnóstico de trastorno por estrés postraumático resistente a tratamiento.

En el estudio se aleatorizó a los participantes (n = 26) para que recibieran dosis baja, dosis moderada, o dosis alta de 3,4-metilendioximetanfetamina en dos sesiones de psicoterapia a intervalo de un mes.

Los resultados revelaron que los grupos con dosis moderada y alta tuvieron reducciones de los síntomas de trastorno por estrés postraumático significativamente mayores que las del grupo con dosis baja. Casi todos los participantes (6 de 7) en el grupo con dosis moderada, y 7 de los 12 en el grupo con dosis alta tuvieron remisión completa de sus síntomas de trastorno por estrés postraumático. En el grupo que recibió dosis baja, 2 de los 7 participantes tuvieron remisión.

El autor principal, Dr. Collin Reiff, profesor clínico adjunto de psiquiatría, de New York University School of Medicine y NYU Military Family Clinic, en Nueva York, Estados Unidos, se especializa en la adicción y el trauma, y trata a veteranos militares con trastorno por estrés postraumático.

El Dr. Reiff manifestó a Medscape Noticias Médicas que hay una elevada tasa de deserción de la psicoterapia por pacientes con trastorno por estrés postraumático, y que a menudo presentan efectos secundarios importantes por los fármacos utilizados para tratar el trastorno.

"Con base en los datos que he observado, parece que 3,4-metilendioximetanfetamina podría ser una mejor opción de tratamiento", señaló.

Una ventaja distintiva es que 3,4-metilendioximetanfetamina parece producir mejora con tratamientos muy breves. "No hay que tomar un fármaco por meses o años, o de por vida", añadió el Dr. Reiff.

Psilocibina para tratar ansiedad y adicciones

Después del tratamiento los pacientes que recibieron psilocibina tuvieron reducción significativa (superior a 50%) en las puntuaciones de depresión y ansiedad que suelen utilizarse.

Los pacientes que recibieron placebo no tuvieron reducción sostenida de los síntomas. Sin embargo, presentaron mejora significativa después del cruzamiento y de recibir psilocibina.

Aproximadamente 6 meses después del tratamiento, 60% a 80% de los participantes todavía tenían reducción sostenida de las puntuaciones de depresión y ansiedad, que eran por lo menos 50% más bajas antes de recibir el tratamiento.

"Esta idea de realizar sesiones de psicoterapia con ayuda de psicodélicos y lograr que los pacientes se mantengan bien por semanas a meses es realmente atractiva", dijo McDonald.

Los investigadores también encontraron datos de estudios clínicos que indican que psilocibina puede ayudar a dejar de fumar, y ser útil en los trastornos por uso de sustancias psicoactivas.

Los resultados también indican perspectivas favorables para dietilamida del ácido lisérgico en pacientes con ansiedad relacionada con enfermedades físicas, y para ayahuasca en pacientes con depresión.

Nuevos mecanismos de acción

En algunos estudios se utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional para evaluar cómo responden los cerebros de los participantes a los psicodélicos. McDonald señaló que esas respuestas y otros parámetros que muestran cómo podrían funcionar las drogas son muy interesantes.

"Estos compuestos tienen mecanismos de acción muy novedosos. Son mecanismos muy diferentes a los de algunos antidepresivos que se utilizan en la actualidad. Esto ofrece un nuevo campo de investigación".

La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ya está enterada de los resultados convincentes del uso de 3,4-metilendioximetanfetamina y psilocibina en algunos trastornos.

Designó a 3,4-metilendioximetanfetamina como un "tratamiento innovador" para trastorno por estrés postraumático en 2017, y a psilocibina como un tratamiento innovador para la depresión resistente a tratamiento en 2018. Estas designaciones brindan a este tipo de drogas prioridad en el proceso regulatorio de la FDA.

McDonald y el Dr. Reiff indicaron que el análisis muestra verdaderas perspectivas favorables para el uso de psicodélicos en el tratamiento de algunos trastornos. Sin embargo, se necesita más investigación antes de que cualquiera de estas drogas esté disponible para uso clínico, añadieron.

"Se necesita hacer mucha más investigación. Realmente no comprendemos el potencial de abuso de estas drogas", advirtió McDonald.

"Al mismo tiempo, con la investigación que hemos analizado hay un verdadero potencial aquí. Realmente es necesario un esfuerzo para acelerar el conocimiento de esos compuestos y comprender su potencial", dijo.

Investigación interesante

En su comentario sobre los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, Matthew Johnson, Ph. D., profesor titular de psiquiatría y director adjunto del Centro para la Investigación de Psicodélicos y Conciencia en la Johns Hopkins University, en Baltimore, Estados Unidos, dijo que el análisis efectivamente encapsula las "líneas promisorias de investigación" en psicodélicos y determinados trastornos psiquiátricos.

Johnson añadió que la magnitud y la duración de los efectos en los estudios clínicos resumidos por el ensayo son muy interesantes.

"Es realmente sorprendente que se pueda administrar una sustancia una o varias veces bajo supervisión estrecha… y luego ver efectos considerables y duraderos y mejoras clínicas seis meses, o incluso un año después", agregó.

Sin embargo, resaltó que se debe continuar la exploración de psicodélicos solo en contextos de investigación.

"Esos son compuestos muy potentes. Son herramientas poderosas. El hecho de que produzcan beneficio o daño depende mucho del contexto. No sabemos si estos compuestos a veces conducen a daños", destacó.

Johnson también señaló que los investigadores deben tratar de incluir una amplia representación de la población en estudios futuros. Las minorías e individuos con ingresos bajos tienen infrarrepresentación en muchos estudios realizados hasta la fecha.

Si investigaciones más avanzadas continúan siendo eficaces y demuestran que las drogas son toleradas si se administran en forma apropiada, Johnson considera que pueden estar disponibles para algunas aplicaciones clínicas psiquiátricas en los próximos 5 años, aproximadamente.

"Esto en realidad es interesante. Si se confirman los resultados tiene un potencial de modificar el paradigma del tratamiento de los trastornos de la salud mental", finalizó.

McDonald ha recibido apoyo para investigación de Cervel Neurotherapeutics, el National Institute of Neurological Disease and Stroke, el National Institute on Aging, NeoSync, Neuronetics, NIMH, Soterix y la Stanley Foundation; ha fungido como consultor para Signant Health; recibe regalías de Oxford University Press; y recibe financiación de la JB Fuqua Foundation. Las relaciones económicas pertinentes de los demás autores del estudio están enumeradas en su totalidad en el artículo original. Johnson fungió como investigador en un estudio para dejar de fumar, que fue uno de los evaluados en este nuevo análisis.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....