Resonancia magnética portátil es viable para detectar ictus

Damian McNamara

Conflictos de interés

7 de abril de 2020

LOS ÁNGELES, USA. Obtener neuroimágenes de personas con probable ictus en una unidad de cuidados intensivos puede ayudar a guiar el diagnóstico y el tratamiento, pero a menudo exige trasladar a los pacientes a un escáner de tomografía computarizada o de resonancia magnética, lo cual en ocasiones es difícil.[1]

Investigadores decidieron modificar este escenario y evaluar a pacientes con ictus llevando la tecnología de resonancia magnética al lugar de atención.

"Informamos el primer uso de un sistema portátil de resonancia magnética de campo magnético de baja potencia para obtener imágenes de pacientes con ictus a la cabecera del enfermo. Este trabajo inicial indica que tal método es inocuo y factible en un entorno asistencial complejo", señaló el autor principal, Bradley Cahn, investigador del Departamento de Neurología de la Yale School of Medicine,en New Haven, Estados Unidos.

Cahn presentó los hallazgos durante la International Stroke Conference (ISC) de 2020.

La resonancia magnética de campo de baja potencia se desplaza hacia su viabilidad

En general, los estudios por neuroimágenes se utilizan para diagnosticar, seleccionar y tratar a personas que presentan un ictus. La tomografía computarizada sin contraste y la resonancia magnética de campo magnético de alta potencia son las modalidades más frecuentes. "La resonancia magnética, en particular, permite la detección exacta y confiable de isquemia y hemorragia", agregó Cahn.

Costo, disponibilidad, y necesidad de salas protegidas y de técnicos capacitados pueden ser limitaciones para la resonancia magnética de campo de alta potencia, añadió.

Mejoras recientes en hardware, software y reconstrucción de imágenes han hecho posible obtener imágenes clínicamente útiles en el punto asistencial utilizando imán de campo de baja potencia.

Utilizando un escáner de resonancia magnética de 1,5 Tesla en el lugar de atención, Cahn, el autor principal, Dr. Kevin Sheth, y sus colaboradores, evaluaron a 96 adultos en la unidad de cuidados intensivos neurológicos. Todos los participantes presentaron diagnóstico clínico de ictus u otra lesión cerebral entre junio de 2018 y enero de 2020.

Los subtipos de ictus fueron: ictus isquémico agudo, hemorragia subaracnoidea, y hemorragia intracerebral. La edad promedio era de 63 años; 51% integrado por mujeres, y la puntuación media en la NIH Stroke Scale  era de 8 (rango: 0 a 37).

Factibilidad y criterios de valoración de seguridad

En la mayoría de los pacientes (87%) se realizó con éxito todo el examen a la cabecera del enfermo. El grupo en el que no se concluyó el estudio por imágenes constó de 5 pacientes que presentaron claustrofobia, y 5 que no pudieron adaptarse cómodamente en la abertura de 30 cm del escáner. Un examen completo tardó un promedio de 29 minutos.

"El estudio de resonancia no interfirió en ningún equipo de la unidad de cuidados intensivos neurológicos de alguna forma clínicamente importante", destacó Cahn.

El dispositivo se puede conectar a una toma de corriente estándar y los exámenes se realizaron satisfactoriamente en pacientes intubados y no intubados por igual.

No ocurrieron efectos adversos importantes durante el estudio.

"Es importante señalar que el hardware y el software mejoran continuamente, generando imágenes de mayor calidad", destacó Cahn.

Los investigadores tienen planeado ampliar su investigación. "Reconocemos que este enfoque debe evaluarse en pacientes con trastorno hiperagudo y en una amplia variedad de características de ictus", añadió.

Los proyectos subsiguientes para Cahn y sus colaboradores comprenden ampliar el reclutamiento en el servicio de urgencias, cuantificar la calidad de las imágenes y las intensidades de señal, y evaluar la sensibilidad del escáner a presentaciones de ictus específicas.

¿Útil en pacientes seleccionados?

"Hay algunos diagnósticos y escenarios de tratamiento muy específicos en los que esto sería útil", comentó a Medscape Noticias Médicas el moderador de la sesión, Dr. Justin F. Fraser, director de cirugía cerebrovascular en el Departamento de Cirugía Neurológica del University of Kentucky Health Care en Lexington, Estados Unidos.

Un paciente con tratamiento mediante oxigenación con membrana extracorporal, por ejemplo, no se podría trasladar fácilmente a un escáner de resonancia magnética. Una persona con trombosis del seno venoso intubada o sedada también plantearía una dificultad en este sentido, agregó el Dr. Fraser.

"No los queremos mover, pero deseamos saber si están presentando más ictus a causa de su trombosis de seno venoso", añadió. La tomografía computarizada también puede proporcionar esta información, pero tiene limitaciones.

La resonancia magnética portátil a la cabecera del enfermo "podría ser una herramienta muy útil, pero es más probable que se utilice en forma selectiva".

"En general, creo que lo que trataron de demostrar lo demostraron: que es viable y a la vez seguro hacer esto en una población limitada en un solo centro", dijo en un videocomentario que acompañó al resumen de su exposición el Dr. Peter D. Panagos, profesor de medicina de urgencias en Washington University School of Medicine, en St. Louis, Estados Unidos.

"Este es un resumen fascinante", añadió el Dr. Panagos, presidente del Consejo de Ictus de American Heart Association/American Stroke Association.

El estudio fue financiado por un premio a la ciencia colaborativa de la American Heart Association e Hyperfine Research. El Dr. Cahn recibió un apoyo económico para investigación de Hyperfine Research. El Dr. Fraser y el Dr. Panagos han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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