Altas tasas de ansiedad y depresión en personal de salud chino en contacto con COVID-19

Linda Carroll

26 de marzo de 2020

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Las tasas de depresión y ansiedad pueden ser muy altas entre los médicos y enfermeras que tratan a pacientes con COVID-19, sugiere un nuevo estudio de China.[1]

Los investigadores encuestaron a más de 1.000 trabajadores de la salud en Wuhan, el epicentro de la epidemia de COVID-19 en China, y en otras regiones del país, incluidos 493 médicos y 760 enfermeras.

De los 1.257 participantes de la encuesta, 60,5% trabajaba en hospitales en Wuhan y 41,5% eran trabajadores de atención médica de primera línea. La mayoría, 64,7%, tenían entre 26 y 40 años y 76,7% eran mujeres.

En las respuestas recopiladas entre el 29 de enero y el 3 de febrero, 70% informó sentirse angustiado. Más de la mitad (50,4%) informó síntomas de depresión; 44,6% tenía síntomas de ansiedad y 34% tenía síntomas de insomnio.

Las enfermeras, las mujeres, los que estaban en Wuhan y los trabajadores de atención médica de primera línea directamente involucrados en el diagnóstico, tratamiento y atención de pacientes con COVID-19 tenían más probabilidades de informar síntomas, según los resultados en JAMA Network Open.

"Trabajar en la primera línea fue un factor de riesgo independiente para mostrar peores resultados de salud mental en todas las dimensiones de interés", escriben los investigadores, dirigidos por Jianbo Lai, de la Facultad de Medicina de la Zhejiang University, en Zhejiang, China. "En conjunto, nuestros hallazgos presentan preocupaciones sobre el bienestar psicológico de los médicos y enfermeras involucrados en el brote agudo de COVID-19", advierten.

"La respuesta psicológica de los trabajadores de la salud a una epidemia de enfermedades infecciosas es complicada", agregaron los autores.

"Las fuentes de angustia pueden incluir sentimientos de vulnerabilidad o pérdida de control y preocupaciones sobre la salud personal, la propagación del virus, la salud de la familia y otros, además de cambios en el trabajo y el aislamiento".

Los investigadores no respondieron a las solicitudes de comentarios.

El grado de síntomas de depresión, ansiedad, insomnio y angustia fue evaluado por las versiones chinas del Cuestionario sobre la salud del paciente-9 (PHQ-9) de 9 ítems, la Escala del trastorno de ansiedad generalizada de 7 ítems, el Índice de gravedad del insomnio de 7 ítems y la Escala de impacto de eventos de 22 ítems.

En general, los investigadores encontraron que los participantes de fuera de la provincia de Hubei tenían un 38% menos de probabilidades de experimentar síntomas de angustia en comparación con los de Wuhan. Los trabajadores de atención médica de primera línea que participan en el diagnóstico directo, el tratamiento y la atención de pacientes con COVID-19 tenían un odds ratio (OR) de 1,52 para presentar síntomas de depresión, en comparación con los que no estaban en la línea del frente. Los OR para los trabajadores en primera línea de contacto fueron 1,57 para síntomas de ansiedad, 2,97 para insomnio y 1,60 para angustia.

Las tasas de síntomas de depresión severa fueron más bajas entre los médicos, en 4,9%, en comparación con 7,1% entre enfermeras.

"Las intervenciones especiales para promover el bienestar mental en los trabajadores de la salud expuestos a COVID-19 deben implementarse de inmediato, con mujeres, enfermeras y trabajadores de primera línea que requieren atención especial", concluyen los investigadores.

Los hallazgos "no son terriblemente sorprendentes", dijo el Dr. Paul Nestadt, profesor asistente en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos y codirector de la Clínica de Trastornos de Ansiedad en Johns Hopkins.

El Dr. Nestadt sospecha que al menos parte de la razón por la cual las mujeres están más afectadas puede estar relacionada con problemas de cuidado infantil. "Eso a veces cae desproporcionadamente en manos de las mujeres".

La situación con COVID-19 es "un cambio de juego para los profesionales de la salud", dijo el Dr. Jack Rozel, director médico de servicios de crisis en UPMC Western Psychiatric Hospital en Pittsburgh, Estados Unidos.

Si bien los trabajadores de la salud podrían haber estado preocupados por los riesgos para su propia salud y bienestar en otras situaciones, esto es diferente, dijo el Dr. Rozel. "Si un paciente me tose, tengo que pensar en lo que esto significa para mi esposa, para mi hija. Eso es lo que particularmente resuena".

"Parece peligroso en un grado que nos cuesta medir", agregó el Dr. Rozel. "Hay una curva de aprendizaje aguda al principio y una variabilidad en todas las cosas que estamos tratando de medir. Y la incertidumbre es un factor real. Incertidumbre, desconfianza y miedo, cuando los combinas obtienes una mezcla bastante tóxica para cualquiera bienestar mental".

El consejo del Dr. Rozel para los médicos que tratan con pacientes con COVID-19 es recordar que esto es un maratón y no una carrera corta. "Seguirás moviéndote rápido, trabajando duro y sudando cuando estés a un paso de finalizar la carrera, pero será un poco más fácil seguir el ritmo".

Compara la situación con hacer ejercicio en una caminadora. "Si saltas a la cinta a toda velocidad, caes de cara", explicó. "Si comienzas despacio, puedes aumentar y eventualmente alcanzar el ritmo correcto".

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