El riesgo de ictus vinculado a retinopatía diabética puede no ser modificable

Damian McNamara

Conflictos de interés

23 de marzo de 2020

LOS ÁNGELES, USA. Siguen aumentando los datos que indican que la retinopatía diabética predice un riesgo elevado de ictus.

En un nuevo estudio con casi 3.000 personas, aquellas con retinopatía diabética tuvieron 60% más probabilidades que otras con diabetes de presentar un nuevo caso de ictus en el curso del tiempo. Los investigadores también observaron que controlar los valores de glucosa, lípidos y presión arterial no mitigaba este riesgo en el análisis secundario del ACCORD Eye Study.[1]

Ka-Ho Wong

"No nos sorprende el hallazgo de que la retinopatía diabética aumenta el riesgo de ictus, pues esta es una microangiopatía común que es un factor de riesgo establecido para enfermedad cardiovascular", señaló el autor principal, Ka-Ho Wong, a Medscape Noticias Médicas.

Sin embargo, "nos sorprendió que ninguna de las intervenciones del estudio mitigó este riesgo, en particular la reducción intensiva de la presión arterial, pues la hipertensión es la causa más importante de microangiopatía", añadió Wong, coordinador de investigación clínica y director de Havenon Lab en los hospitales y clínicas de University of Utah Health,en Salt Lake City, Estados Unidos.

Los hallazgos del estudio se dieron a conocer de manera anticipada a la presentación formal en la International Stroke Conference (ISC) 2020, que tuvo lugar en Los Ángeles.

Predictor común de angiopatía

La retinopatía diabética es la complicación más frecuente de la diabetes sacarina y afecta hasta 50% de las personas que padecen diabetes de tipo 2 y de tipo 1. Además, investigación previa señala que las complicaciones macrovasculares de la diabetes, incluido el ictus, podrían compartir una vía común o sinérgica.

Este daño a los vasos oculares pequeños también se ha vinculado a un aumento del riesgo de eventos cardiacos adversos, como insuficiencia cardiaca, según se reportó previamente en Medscape Noticias Médicas.

Para investigar más, Wong y sus colaboradores analizaron 2.828 participantes en el ACCORD Eye Study ( Action to Control Cardiovascular Risk in Diabetes ). Compararon el riesgo de ictus en 874 personas con retinopatía diabética y 1.954 con diabetes sin esta complicación. La edad promedio fue de 62 años; 62% constituido por hombres.

La neuropatía diabética se diagnosticó utilizando la Early Treatment Diabetic Retinopathy Study Severity Scaleutilizando fotografías estereoscópicas de fondo de siete campos.

Un total de 117 participantes presentó ictus durante una media de seguimiento de 5,4 años.

Los investigadores observaron que la retinopatía diabética era más frecuente entre pacientes que tenían ictus (41%) frente a 31% de quienes no lo presentaban (p = 0,016).

El vínculo entre retinopatía diabética e ictus se mantuvo en un análisis ajustado para múltiples factores, tales como edad al inicio, género, raza, colesterol total, hemoglobina glucosilada, tabaquismo, y más.

El riesgo permaneció elevado, con un hazard ratio de 1,60 (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,10 - 2,32; p = 0,015).

En lo que respecta a la posibilidad de modificar este riesgo, la asociación no se vio afectada entre los participantes aleatorizados a la intervención para glucosa en ACCORD (p = 0,305), la intervención para lípidos (p = 0,546), o la intervención para presión arterial (p = 0,422).

El estudio fue un análisis secundario, de manera que no se contó con información sobre el tipo de ictus y su ubicación.

La perspectiva general

"La retinopatía diabética se asocia a un aumento del riesgo de ictus, lo que indica que las alteraciones microvasculares inherentes a la retinopatía diabética tienen implicaciones cardiovasculares de más alcance", señalaron los investigadores.

Pese a estos hallazgos, los investigadores puntualizaron que los pacientes con retinopatía diabética reciben tratamiento médico intensivo para tratar de reducir su riesgo de ictus.

"Es importante que todas las personas con diabetes mantengan un buen control de la glucemia, y que aquellas con retinopatía diabética establecida presten especial atención a cumplir todas las guías para prevención del ictus establecidas por la American Stroke Association", destacó Wong.

A Wong y sus colaboradores les gustaría ampliar estos hallazgos. A la espera de solicitar una beca y financiación de apoyo, proponen llevar a cabo un estudio observacional prospectivo en pacientes con ictus y con retinopatía diabética al inicio. Un objetivo sería identificar los mecanismos más frecuentes que conducen a ictus en esta población, "lo cual tendría implicaciones importantes para las iniciativas de prevención", destacó.

Hallazgos congruentes

"Los resultados del estudio que muestran que la retinopatía diabética también se asocia a un incremento del ictus realmente no son sorprendentes. Se han realizado antes otros estudios basados en la población que han encontrado una relación similar", agregó el Dr. Larry B. Goldstein, en un videocomentario sobre los hallazgos.

"Realmente los resultados son bastante congruentes con varios estudios en que se ha evaluado la misma relación", añadió el Dr. Goldstein, quien es presidente del Departamentode Neurología y codirector del Kentucky Neuroscience Institute, en University of Kentucky Health Care, en Lexington, Estados Unidos.

Wong y el Dr. Goldstein han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El estudio fue financiado por el National Institute of Neurological Disorders and Stroke del National Institutes of Health.

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