Las características de COVID-19 son diferentes en niños y adultos

Sharon Worcester

Conflictos de interés

20 de marzo de 2020

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Los casos pediátricos de COVID-19 suelen ser leves, pero la infección concomitante subyacente puede ser más frecuente en niños que en adultos, según un análisis de características clínicas, de laboratorio y datos en la tomografía computarizada de tórax de pacientes pediátricos hospitalizados en Wuhan, China.[1,2]

Los hallazgos apuntan a la necesidad de una tomografía computarizada torácica temprana con detección de patógeno correspondiente en niños con sospecha de COVID-19, informaron en Pediatric Pulmonology el Dr. Wei Xia, de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Huazhong, en Wuhan, China, y sus colaboradores.[1]

Los síntomas más comunes en 20 pacientes pediátricos hospitalizados entre el 23 de enero y el 8 de febrero de 2020 con COVID-19, confirmada mediante la prueba de ácido nucleico para COVID-19 en frotis faríngeo, fueron fiebre y tos, que se presentaron en 60% y 65% de los pacientes, respectivamente. La infección concomitante se detectó en ocho pacientes (40%).

Las manifestaciones clínicas fueron similares a las observadas en adultos, pero los síntomas generales fueron relativamente leves y el pronóstico general fue satisfactorio. Cabe hacer notar que 7 de los 20 pacientes (35%) tenían enfermedades congénitas o adquiridas previamente diagnosticadas, lo que indica que los niños con trastornos subyacentes pueden ser más susceptibles, afirmaron los doctores Xia y sus colaboradores en su artículo.

Los hallazgos de laboratorio también fueron notables por cuanto 80% de los niños tenían elevaciones de procalcitonina (PCT) que no suelen observarse en adultos con COVID-19. La procalcitonina es un marcador de infección bacteriana y "este hallazgo indica que debería considerarse el tratamiento antibacteriano sistemático en pacientes pediátricos", escribieron los investigadores.

En cuanto a los resultados de los estudios por imágenes, los resultados de la tomografía computarizada torácica en niños fueron similares a los observados en adultos.

"Las manifestaciones típicas fueron opacidades en vidrio esmerilado subpleurales unilaterales o bilaterales y consolidación con signo de halo circundante", informan el Dr. Xia y sus colaboradores, añadiendo que las consolidaciones con signo de halo circundante se presentaron en casi la mitad de los casos pediátricos y deberían considerarse como "signos típicos en pacientes pediátricos".

Los casos pediátricos fueron "bastante raros" en los primeros días del brote de COVID-19 en Wuhan, donde se comunicaron los primeros casos de infección.

"Dado que el grupo pediátrico suele ser susceptible a las infecciones de vías respiratorias altas, debido a su sistema inmunitario en desarrollo, la presentación tardía de los pacientes pediátricos es confusa", afirman los investigadores, señalando que la baja tasa de detección de la prueba de ácido nucleico de COVID-19 en exudado faríngeo, que distingue al virus de otros patógenos infecciosos comunes de las vías respiratorias de pacientes pediátricos, "todavía representa un problema".

Para caracterizar mejor las manifestaciones clínicas y por imágenes en niños frente a adultos con COVID-19, el Dr. Xia y sus colaboradores analizaron estos 20 casos pediátricos, que incluyeron 13 niños y 7 niñas con edades que fluctuaron de menos de 1 mes a 14 años, 7 meses (mediana de 2 años: 1,5 meses). Trece tuvieron un contacto cercano identificado con un familiar con diagnóstico de COVID-19, y todos se trataron mediante aislamiento en un servicio de enfermedades infecciosas.

Un total de 18 niños se curaron y fueron dados de alta después de una hospitalización promedio de 13 días, y dos recién nacidos se mantuvieron en observación debido a resultados positivos en el frotis con hallazgos negativos en la tomografía computarizada.

Los investigadores conjeturaron que los hallazgos diferentes en los recién nacidos tal vez fueron causados por la influencia del parto sobre las muestras o las manifestaciones específicas de recién nacidos en la tomografía computarizada, añadiendo que se necesitan más muestras para esclarecer más esta cuestión.

Con base en nuestros hallazgos, "las imágenes de tomografía computarizada en pacientes con COVID-19 han de distinguirse de otras neumonías por virus como influenza, parainfluenza, virus sincitial respiratorio y adenovirus", concluyeron.

También las imágenes "han de diferenciarse de la neumonía bacteriana, la neumonía por micoplasma y la neumonía por clamidia. La densidad de las lesiones en las neumonías causadas por estos últimos patógenos es relativamente más considerable".

Sin embargo, el Dr. Xia y sus colaboradores señalaron que las manifestaciones de las neumonías en la tomografía computarizada torácica causadas por los diferentes patógenos se imbrican, y que la neumonía por COVID-19 puede superponerse a las características de imágenes graves y complejas, de manera que se ha de combinar el examen epidemiológico con el etiológico.

Los investigadores concluyeron que la neumonía pediátrica por virus de COVID-19 en general es leve, y que los cambios característicos de las opacidades en vidrio esmerilado subpleurales y las consolidaciones con halo circundante en la tomografía computarizada torácica son un "medio efectivo para el seguimiento y la evaluación de los cambios de las lesiones pulmonares".

"En el caso de que no sea alta la tasa positiva de la prueba de ácido nucleico de muestras de exudado faríngeo para COVID-19, la detección temprana de las lesiones mediante tomografía computarizada conduce a un abordaje aceptable y al tratamiento temprano de los pacientes pediátricos".

"Sin embargo, el diagnóstico de neumonía por COVID-19 solo mediante imágenes de tomografía computarizada no es suficiente, sobre todo en caso de infección concomitante por otros patógenos", escribieron el Dr. Xia y sus colaboradores.

"Por consiguiente, la detección sistemática mediante tomografía computarizada torácica y el seguimiento oportuno, en combinación con la detección del patógeno correspondiente, es un protocolo clínico viable en pacientes pediátricos".

Un estudio previo

En un análisis retrospectivo diferente descrito en una carta al editor de The New England Journal of Medicine, Weiyong Liu, Ph. D., del Hospital Tongji de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Huazhong y sus colaboradores encontraron que los patógenos detectados con más frecuencia en 366 niños menores de 16 años hospitalizados con infecciones respiratorias en Wuhan en el lapso del 7 al 15 de enero de 2020, fueron virus de la influenza A (6,3% de los casos) y virus de la influenza B (5,5% de los casos) mientras que COVID-19 se detectó en 1,6% de los casos.[2]

La mediana de edad de los pacientes con COVID-19 en esa serie fue 3 años (rango: 1 a 7 años) y, en contraste con los hallazgos de Dr. Xia y colaboradores, todos habían estado "completamente sanos" con anterioridad.

Las manifestaciones clínicas comunes fueron fiebre elevada y tos en los seis pacientes, y vómito en cuatro pacientes. Cinco tuvieron neumonía según se evaluó mediante radiografías, y las pruebas de tomografía computarizada mostraron imágenes típicas de neumonía vírica.

Un paciente fue ingresado a una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Todos los pacientes recibieron fármacos antivirales, antibióticos y tratamiento de apoyo; todos se recuperaron tras una hospitalización mediana de 7,5 días (rango mediano: 5 a 13 días).

En contraste con los hallazgos del Dr. Xia y colaboradores, los hallazgos de Liu y colaboradores mostraron que COVID-19 causaba enfermedad respiratoria de moderada a grave en niños y que las infecciones en niños se presentaron en una etapa temprana de la epidemia.

Una perspectiva

En una entrevista en relación con los hallazgos del Dr. Xia y colaboradores, el Dr. Stephen I. Pelton, profesor de pediatría y epidemiología en la Boston University, y director de enfermedades infecciosas pediátricas en el Boston Medical Center, observaron que no se presentó fiebre en 40% de los casos.

"Esto es importante, ya que los criterios de los departamentos de salud pública para realizar pruebas han sido fiebre elevada, tos y disnea", dijo. "La temperatura normal no es incompatible con COVID-19".

Otro aspecto importante en relación con los hallazgos de Xia et al es que las tasas de ataque más altas al parecer son en niños menores de 1 año de edad, dijo, lo que resalta también que el hallazgo de influenza A, influenza B o virus sincitial respiratorio concomitantes subraya que "puede ocurrir infección simultánea, y la identificación de otro virus con las pruebas diagnósticas no significa que COVID-19 no sea la causa".

En lo que respecta a si el hallazgo de los niveles elevados de procalcitonina en 80% de los casos refleja COVID-19 o infección concomitante por bacterias, la respuesta no está clara. Pero no se demostró que alguno de los niños del estudio tuviera enfermedad bacteriana, dijo, añadiendo que "este indicador habrá que interpretarse con cautela en el contexto de COVID-19".

El Dr. Xia y sus colaboradores informaron no tener conflictos de interés que declarar. El Dr. Liu y sus colaboradores tampoco informaron conflictos de interés económico pertinente. El estudio realizado por Liu y colaboradores fue financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China, el Megaproyecto Nacional de Prevención de Enfermedades Infecciosas Importantes y el Programa Nacional para Investigación Clave y Desarrollo de China.

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