La cuarentena interrumpida de un médico de familia: experiencia desde un centro de salud de Madrid

Carla Nieto Martínez

17 de marzo de 2020

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MADRID, ESP. Desde que empezaron a producirse los primeros casos de infección por COVID-19 en España, la voz del Dr. Joaquín Morera, médico de familia del Centro de Salud Mirasierra, en Madrid, ha sido una de esas voces profesionales que a través de las redes sociales (en su caso, Twitter, @joaqmorera) advirtió entonces, y comenta ahora, las dificultades que el manejo de esta pandemia significa para los facultativos en general, y para los médicos de atención primaria en particular: la falta de equipo de protección individual en la primera línea asistencial, la escasa concienciación por parte de la población acerca del riesgo de contagio, el vaivén de los criterios sobre la gestión de las bajas laborales asociadas a las cuarentenas… Y esta labor de información-concienciación-denuncia se incrementó aún más en el momento en que él mismo comenzó a experimentar los síntomas de la enfermedad el pasado 9 de marzo.

Dr. Joaquín Morera

En entrevista concedida a Medscape en español, el Dr. Morera comenta su caso y comparte sus opiniones (y previsiones) respecto al momento por el que atraviesa el país a causa de COVID-19.

¿Cómo se encuentra actualmente? ¿Cuál es su situación?

Comencé a sentirme mal el lunes 9 de marzo, con sintomatología muy leve, similar a la de un cuadro catarral, pero había estado en contacto sin equipo de protección individual con un paciente diagnosticado de COVID-19 que actualmente se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos. Inmediatamente me puse en aislamiento y al día siguiente me hicieron la prueba. El viernes 13, al solicitar el resultado de la reacción en cadena de la polimerasa, me encontré con la sorpresa de que no aparecía por ningún lado, así que al estar asintomático, y consciente de la sobrecarga asistencial que están soportando mis compañeros, decidí reincorporarme al trabajo.

Entonces su aislamiento ha sido muy breve (tres días). ¿Tiene previsto repetir la prueba para confirmar el diagnóstico?

Ahora mismo no tiene mucho sentido hacerlo. Desde hace unos días el resultado de la prueba ha pasado a segundo plano, y ahora lo que cuenta es la sintomatología. El desarrollo de la situación ha hecho que tanto los pasos a dar como los protocolos cambien constantemente.

En este momento, para el personal sanitario que tiene contacto con un caso conocido ya no estaría indicado hacer la prueba, salvo que se presenten síntomas graves. De la misma manera, respetar la cuarentena tenía su lógica hace 10 días, y en alguna comunidad autónoma, en la que aún no hay transmisión comunitaria, sigue teniendo sentido llevarla a cabo para mantener la fase de contención, pero en casos como el de Madrid esas medidas sobran, pues el objetivo ya no es la contención: la prioridad ya no es conocer quiénes están infectados (en mi opinión, potencialmente somos todos). La evolución de la pandemia ha cambiado el marco de actuación y obliga a proceder de otra manera.

Al día de hoy, ¿cuál es el protocolo o pauta de actuación que se sigue en el manejo de los posibles casos de COVID-19?

Ha cambiado el criterio, y ahora mismo ya no hablamos de coronavirus diagnosticado por reacción en cadena de la polimerasa, sino que los facultativos nos centramos en posibles coronavirus; es decir, trabajamos con el enfoque de caso posible, entendiendo como tal todo aquel que tiene un cuadro clínico. En lo que se refiere a la situación concreta de Madrid, da igual el foco; nos encontramos en un escenario de transmisión comunitaria, de ahí que el contacto con otros casos se presuponga.

En la práctica esto implica que cualquiera que presente síntomas se considera un posible caso, entendiendo por tal un cuadro clínico de fiebre, malestar general, cefalea, tos seca e intensa… En principio, a todas estas personas se les considera con posible coronavirus aunque no presenten dificultad respiratoria, y se les aplica el protocolo aprobado el jueves 12 de marzo, el cual no contempla la realización de la prueba, pero sí el aislamiento domiciliario durante 14 días bajo supervisión del médico de atención primaria.

En cuanto al ámbito de atención primaria, ¿cómo se experimenta este continuo cambio de contexto, tan rápido e intenso, concretamente en el centro de salud en el que usted trabaja?

El día que me reincorporé al trabajo (viernes 13), la carga asistencial fue brutal, lo que me permitió constatar hasta qué punto, en pocas horas, había aumentado el número de casos, prueba de la enorme expansión que está teniendo esta pandemia. En mi opinión, cada vez habrá más contagios, debido tanto a nuestro estilo de vida como al hecho de que hasta hace poco no se han implantado medidas de forma tan drástica como se hizo en China, por ejemplo, en lo que respecta a la limitación de libertades, aunque sea por motivos de atención a la salud; de ahí que todo apunte a que la transmisión vaya a ser muy intensa.

Desde los primeros momentos de la epidemia, en su cuenta de Twitter empezó a alertar sobre la necesidad de adoptar medidas, especialmente en vista de lo que ocurría en Italia. ¿Cree que en España se ha actuado con la suficiente celeridad para enfrentar al problema?

Tengo una hermana que vive en Lombardía, y ambos, conscientes de lo que ocurría allí y de cómo se estaban desarrollando los acontecimientos, hemos intentando concienciar mediante mensajes en esa red social sobre la necesidad de adelantarnos un poco para, en la medida de lo posible, evitar reproducir la situación italiana. Nos basamos en el análisis de la evolución de lo que se estaba consiguiendo en ese país con las actuaciones que se llevan a cabo.

Es cierto que en el caso de Italia no se ha considerado todo lo que se debería haber tenido en cuenta, y también es verdad que han tardado un poco en actuar. Respecto al impacto real que habría tenido adoptar medidas con mayor celeridad, creo que sí habría influido algo en la situación actual, aunque no sé hasta qué punto habría sido determinante.

También tengo claro que hay acciones concretas que de haberse puesto en marcha probablemente habrían evitado la expansión tan brusca que estamos experimentando. Me refiero a la limitación de la entrada a personas procedentes de zonas de riesgo para el contagio, concretamente las de Italia. No tiene mucha lógica que hasta hace pocos días los viajeros que llegaban de localidades italianas en las que sus habitantes estaban aislados no estuvieran sometidos a ningún control. Incluso hubo un momento en el que no se consideraban oficialmente como zonas de riesgo algunas que claramente estaban siendo foco de transmisión del virus.

A través de su cuenta insiste mucho en la importancia de adoptar las pautas preventivas establecidas, con mensajes tan directos como: "Cuanto más pensemos en los demás, la transmisión y la propagación disminuirán más pronto". ¿Cree que se han realizado los suficientes esfuerzos de concienciación en ese sentido?

Es necesario insistir incansablemente en la transmisión de mensajes muy claros y concretos: si se tienen los síntomas respiratorios propios de COVID-19, no salir de casa, y también aislarse de los suyos; distanciamiento social aunque se esté sano (la distancia debería ser incluso de más de dos metros); máximas medidas de higiene, especialmente el lavado de manos, que debería ser continuo, y evitar reuniones colectivas.

Es significativo que hasta hace pocos días, antes de la declaración del estado de alarma y de la entrada en vigor de la orden de permanecer en casa, era habitual la celebración de cumpleaños infantiles en determinados establecimientos, a pesar de que se habían suspendido las clases precisamente para evitar contagios. En el momento actual no hay que desistir en el empeño de insistir en la importancia de respetar el aislamiento como estrategia para controlar la pandemia.

También hace especial hincapié en la necesidad de cuidar a los más débiles, evitando exponerlos a riesgos. ¿Considera que este objetivo se está consiguiendo, considerando que en nuestro país grupos de población como los integrados por adultos de edad avanzada son numerosos?

El problema consiste en que no somos capaces de asegurar que estas recomendaciones se apliquen de forma efectiva en el caso de los adultos de edad avanzada y de los enfermos pluripatológicos, por ejemplo. En verdad es importante saber cómo aislarlos del riesgo, concretamente en el caso de los adultos de edad avanzada, que es el grupo de población que probablemente va a sufrir más los embates de esta enfermedad; y en la práctica resulta complicado poner en marcha recomendaciones como la de no salir y permanecer encerrados en casa.No hay que olvidar que lo habitual es que estas personas tengan una familia. No es fácil, pero en mi opinión, posiblemente la fórmula que implica menor riesgo sea la de que siempre que sea posible, tenerlos protegidos en casa de algún familiar para evitar que estén solos, pero estableciendo las debidas medidas de seguridad.

En su opinión, ¿qué podemos esperar de la evolución y control de la pandemia? ¿Debemos estar preparados para asumir que va a prolongarse?

Sinceramente, como ya he comentado, creo que todos —o al menos una amplia mayoría— nos vamos a contagiar; unos manifestarán síntomas y otros no. De la misma manera en que estoy convencido de que la mayoría de los afectados van a superar muy bien la enfermedad y sin mayor problema.

Asimismo, es importante tener en cuenta de que habrá mucha gente asintomática, sobre todo en el caso de los jóvenes, y no debemos perder de vista que lógicamente, a más edad y a mayor número de contactos que se mantengan con personas infectadas, mayor probabilidad de contagiarse y  de que se desarrolle un cuadro de mayor gravedad. Partiendo de esta realidad, la cuestión es conseguir que esa transmisión sea lenta para poder manejarla, de tal forma que seamos capaces de asumir lo que significará esta pandemia.

Finalmente, ¿qué consejo daría a sus colegas, muchos de los cuales (cada vez más), al igual que usted, han podido contagiarse?

En la fase actual y según estamos hoy, las pautas y protocolos pueden cambiar de un día para otro; si un facultativo manifiesta síntomas de infección respiratoria, la norma a seguir es comunicarlo a los servicios de salud laboral, que determinan seguir una cuarentena hasta que remita la sintomatología. Repito: esto es lo que se está haciendo actualmente; dentro de una semana, y teniendo en cuenta tanto la velocidad a la que están cambiando las cosas como el giro que está tomando la situación, tal vez la indicación para los casos leves sea, por ejemplo, ir a trabajar una vez se haya controlado la fiebre u otros síntomas con paracetamol.

Y no es descabellado pensar que los médicos tengamos que ir a trabajar incluso con síntomas, porque si no, la inmensa demanda asistencial no se podrá cubrir. Tendremos que ir capeando el temporal como se pueda.

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