El desafío de los médicos: llevar el cambio climático de la teoría a la práctica

Dra. Neha Pathak

Conflictos de interés

10 de marzo de 2020

Para los médicos de primer contacto en Estados Unidos y el mundo, la gestión del impacto del cambio climático en la salud ha pasado de la teoría a la práctica, según expertos de salud en un simposio reciente sobre cambio climático celebrado en Boston, Estados Unidos.

El 13 de febrero de 2020, el New England Journal of Medicine, la Harvard Medical School, el Harvard Global Health Institute y el Harvard Center for Climate, Health, and Global Environment organizaron el primer simposio Climate Crisis and Clinical Practice Symposium, copatrocinado con los hospitales docentes del área de Boston, para comenzar esta conversación.

El objetivo, según el Dr. Aaron Bernstein, maestro en salud pública, pediatra, director interino de Harvard C-CHANGE y coorganizador del simposio, es "llevar el cambio climático al lado de la cama/a la práctica".

El costo del cambio climático para la salud está vívidamente incrustado en la mente de la Dra. Arnagretta Hunter, maestra en salud pública, cardióloga y profesora clínica en la Australian National University Medical School.

"Estamos saliendo de un 'verano negro' marcado por incendios forestales sin precedentes... con aproximadamente la mitad de la población de Australia expuesta a niveles peligrosos de contaminación del aire en algún momento durante el periodo de verano", comentó a Medscape Noticias Médicas. "La combinación de la devastadora sequía, la escasez de agua aunada a incendios forestales extraordinarios y a la contaminación atmosférica asociada, realmente han subrayado la interrelación entre el medio ambiente y la salud".

Aunque este tipo de eventos climáticos no es nuevo, la creciente intensidad y frecuencia de tales incidentes es asombrosa, y el número de personas que sufren daños a la salud por factores estresantes relacionados con el cambio climático continúa aumentando. Médicos como la Dra. Hunter buscan comprender cómo pueden seguir brindando atención médica efectiva y proteger los sistemas de salud frente a un futuro climático impredecible.

Aplicación de un "lente climático"

Más de 100 médicos y líderes de atención médica se reunieron en el simposio de Boston, donde los panelistas hablaron sobre el impacto climático en la salud de los pacientes en su práctica diaria, particularmente en aquellos más vulnerables, incluidos niños, adultos mayores y personas con desventajas socioeconómicas.

Desde el aumento de los niveles de polen y temporadas de alergia más prolongadas, el efecto nocivo del calor extremo en la salud y la disminución de la efectividad de ciertos fármacos, hasta los desastres naturales que interrumpen las cadenas de suministro de fármacos o suministros médicos necesarios, es probable que ninguna ubicación geográfica o especialidad médica se escape de los efectos de la disrupción climática en la práctica clínica.

Ante esta realidad, la Dra. Renee Salas, maestra en salud pública y en ciencias, médica de emergencias, coorganizadora del simposio y profesora asistente de medicina de emergencia en Harvard Medical School, habló de usar un "lente climático" para buscar soluciones prácticas y tangibles que puedan mejorar la salud y aumentar la resiliencia de los sistemas de salud.

En una perspectiva de New England Journal of Medicine que escribió, publicada para coincidir con la inauguración del simposio, detalló las amenazas a la salud y al sistema de salud.[1] La Dra. Salas argumentó que los profesionales médicos deberán trabajar en conjunto como equipos multidisciplinarios para brindar atención segura y efectiva a los pacientes a medida que avanzan por el sistema de atención médica.

Los socorristas, los médicos en clínicas y hospitales, y el personal de enfermería que coordinan la planificación del alta, tienen la función de aconsejar a los pacientes sobre cómo protegerse de los factores estresantes climáticos que cada vez son más frecuentes, manifestó en el simposio.

Durante una mesa redonda moderada por Gina McCarthy, maestra en ciencias, exadministradora de la Environmental Protection Agency durante la administración de Obama, y actual presidenta y CEO del Natural Resources Defense Council, hablaron los líderes de varios hospitales del área de Boston sobre los diversos pasos que han tomado para construir resiliencia y sostenibilidad en sus sistemas utilizando una "lente climática".

Kate Walsh, CEO del Boston Medical Center, enfatizó que buscaba soluciones energéticas principalmente como una medida de ahorro de costos para la red de seguridad de su sistema hospitalario, y descubrió que trabajar en sostenibilidad ha sido "energizante" para su entorno laboral.

McCarthy estuvo de acuerdo, y señaló a Medscape Noticias Médicas: "El cambio climático no es un problema planetario, es un problema de las personas que afecta nuestra salud; parte de la solución es usar fuentes de energía que sean más limpias, mejores y más baratas".

La Iniciativa de crisis climática y práctica clínica

El simposio de Boston marca la primera vez que los principales hospitales docentes de la zona se unen para coordinar su respuesta ante una amenaza para la salud.

Ya se están planificando otras seis reuniones dirigidas localmente para reunir a las instituciones de salud en diferentes regiones de Estados Unidos. El objetivo es comprender y abordar las amenazas climáticas específicas que varían según la geografía. Las siguientes universidades organizarán simposios similares el próximo año y continuarán trabajando con el grupo con sede en Boston para identificar y compartir las mejores prácticas: University of Washington, Emory University, Stanford University, University of Colorado, y la Cleveland Clinic Foundation.

El proceso de desarrollo de mejores prácticas probablemente variará según la ubicación y la especialidad en función de las amenazas climáticas locales.

Por ejemplo, los pediatras pueden enfocarse en desarrollar estrategias de asesoramiento para aconsejar a los pacientes para que eviten actividades al aire libre durante los días de mucho calor o de baja calidad del aire. Los especialistas en medicina interna pueden enfocarse en las personas que trabajan al aire libre o en aquellas que toman fármacos de alto riesgo, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), para desarrollar estrategias a fin de evitar la exposición al calor. Los especialistas en enfermedades infecciosas pueden centrarse no solo en el tratamiento de enfermedades transmitidas por vectores, sino también en las preocupaciones emergentes relacionadas con el cambio climático, como mayor resistencia a los antibióticos. Las especialidades que realizan intervenciones pueden funcionar para desarrollar la planificación de contingencias en caso de calor o cortes de energía relacionados con el clima extremo.

La Australian National University es el primer socio global que ha acordado planificar un simposio "local" que será accesible a nivel nacional en toda Australia. La Dra. Hunter, líder del sitio insignia de Australia, espera que esta reunión también ofrezca la oportunidad de ayudar a dar forma al plan de estudios sobre cambio climático que están desarrollando todas las escuelas de medicina en su país.

"El cambio climático está ocasionando que nuestros trabajos sean más difíciles, y tenemos que encontrar una manera de abordar los riesgos de tal forma que tenga sentido para los médicos", añadió el Dr. Bernstein, coorganizador del simposio, a Medscape Noticias Médicas.

El objetivo principal de la iniciativa no es sobrecargar a los médicos que ya están sobrecargados, sino ayudar a desarrollar vías de atención que ayuden a los profesionales de la salud a continuar brindando atención segura en un clima cambiante.

"No podemos esperar que todos los proveedores puedan hablar sobre esto con sus pacientes y sus comunidades, pero claramente podemos esperar que haya algunos que quieran hacer eso... este tipo de eventos ayuda a las personas a generar ese impulso", explicó el Dr. Bernstein.

Abordar los daños que podemos predecir

Entre los asistentes que participaron con entusiasmo en los procedimientos se encontraban los estudiantes de medicina de primer año, James Sullivan y Katherine Lowe, de Cleveland Clinic Lerner College of Medicine.

Cada uno describió cómo los problemas climáticos y ambientales habían afectado directamente sus vidas. Sullivan compartió que crecer en el borde de un superfund site, que es como se denomina a sitios muy contaminados, en Massachusetts, Estados Unidos, donde el solvente industrial tricloroetileno contaminó el agua potable, lo inspiró a interesarse por proteger a sus pacientes de los impactos climáticos y ambientales.

Lowe describió haber crecido en Denver, donde cada año observa cada vez menos nieve. "Es muy traumático ver cómo cambia el clima, hemos tenido grandes sequías y... hemos tenido un incendio forestal a una milla de mi casa, lo cual nunca había sucedido", comentó a Medscape Noticias Médicas.

Sus experiencias personales han contribuido a generar un sentido de urgencia para lidiar con el consenso científico sobre el cambio climático y los crecientes impactos en la salud. Ambos quieren trabajar para incorporar el cambio climático y la educación para la salud ambiental en los planes de estudio de sus respectivas escuelas. Según sus observaciones, muchos estudiantes en sus instituciones también están muy motivados para comprender los desafíos de salud de la crisis climática.

La Dra. Caren Solomon, maestra en salud pública, médico internista y editora de New England Journal of MedicineNEJM, cerró el simposio aconsejando a los miembros de la comunidad médica que consideren tomar decisiones personales para reducir sus huellas de carbono, discutir los impactos del clima en la salud con sus colegas y pacientes, y educar a los legisladores sobre la importancia de abordar el cambio climático.

NEJM también organizó una discusión en línea, Health Care and the Climate Crisis: What Can You Do? para ayudar a los residentes médicos a compartir información y hacer preguntas sobre cómo adaptar la práctica clínica en este clima cambiante.[2]

"Debemos evitar los daños que son previsibles. No veo cómo podemos lograr la salud de nuestros pacientes sin enfrentarnos al cambio climático" concluyó el Dr. Bernstein.

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