Coronavirus: cuando la desinformación se vuelve viral

Vincent Richeux

Conflictos de interés

28 de febrero de 2020

PARíS, FRA. "Un virus escapó de un laboratorio o se liberó voluntariamente". "Remedios milagrosos de todo tipo para protegerse". "Cadáveres que cubrían las calles...". La epidemia de COVID-19 también ha pagado el importante precio de la desinformación. En un intento por frenar el fenómeno, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha colocado en el mismo terreno que aquellos que propagan estas "noticias falsas (fake news), es decir, las redes sociales".

Cuando la desinformación se vuelve viral

Los esfuerzos para tratar de controlar la difusión de información falsa sobre el coronavirus parecen ser vanos. La prueba irrefutable: imágenes y videos recientes compartidos en las redes sociales que muestran muchos cuerpos que yacen en las calles de una ciudad, presentados como víctimas del coronavirus, que sería mucho más numeroso de lo que a las autoridades chinas les gustaría creer.

En realidad, como sucede a menudo, dichas imágenes fueron tomadas fuera de contexto. En una de ellas, ampliamente compartida en Facebook, las personas acostadas participaban en una actuación artística realizada en 2014 en una ciudad alemana.[1] En un video más reciente, tomado esta vez en una ciudad china desde un vehículo de dos ruedas, los cuerpos que aparecen furtivamente acostados en el pasillo lateral, no son cadáveres, sino personas muy vivas que se encuentran durmiendo en la calle después de restricciones de acceso a sus cuartos.[2]

Fuentes destacadas de la OMS

Abundan ejemplos de este tipo y también dan testimonio del contexto particular vinculado a esta nueva epidemia, que ocurre en un país con un régimen autoritario, censurando cualquier forma de protesta, en el control total de la información, lo que fortalece las inquietudes y sospechas, ya inevitables, ante un brote de casos de infección con un nuevo virus. Las redes sociales solo han aumentado el miedo colectivo, difundiendo una multitud de rumores y teorías conspirativas en todo el mundo.

Dada la magnitud del fenómeno, a principios de febrero el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la apertura del consejo ejecutivo anual de la organización, anunció un despliegue de medidas para luchar contra la propagación de información falsa en internet sobre el coronavirus. Para la OMS, esta acción es parte de la lista de recomendaciones emitidas para ayudar a los países a contrarrestar la epidemia de COVID-19.

"Hemos trabajado con Google para garantizar que las personas que buscan información relacionada con el coronavirus vean la información de la OMS en la parte superior de sus resultados de búsqueda", señaló.

También destacó las medidas tomadas por las redes sociales, como Facebook, Twitter, TikTok, y Tencent, para limitar la propagación de información errónea. En Facebook e Instagram, una búsqueda con la palabra clave "coronavirus" muestra un banner en la primera línea, que lo invita a consultar el sitio web de la OMS.

"En esta era de noticias falsas e información errónea necesitamos cada vez más una organización que presente evidencia científica", agregó Ghebreyesus. Por tanto, los servicios de comunicación de la organización se movilizaron para identificar los principales rumores sobre el coronavirus y dejar las cosas claras en una sección dedicada a "poner fin a los rumores", accesible en el sitio web de la OMS y destinada al público en general.[3]

Una preocupante "infodemia"

Existe una larga lista de información falsa de todo tipo, con la confirmación, por ejemplo, de que la vacuna contra la neumonía no protege contra el nuevo virus, pero también que esta protección no está garantizada por la cocaína ni por ajo, aceite de sésamo u orina de niños. Del mismo modo, la OMS recuerda que rociar alcohol o cloro en todo el cuerpo no elimina el virus, y que recibir un paquete de China es seguro.

En un artículo de opinión, publicado recientemente en el South China Morning Post, el director general de la OMS vuelve una vez más a lo que llama "infodemia", para presentar esta difusión incontrolada de información errónea que debería ser objeto de importantes esfuerzos por parte de la comunidad internacional para evitar repercusiones perjudiciales en la lucha contra la epidemia del coronavirus.[4]

"En el contexto actual de una emergencia de salud pública, la desinformación tiene el potencial de obstruir el control y la contención de la enfermedad, con consecuencias que pueden ser potencialmente mortales", añadió. En su opinión, esta lucha contra la desinformación es "uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo", en el que la OMS quiere participar promoviendo una nueva dinámica.

"Nuestros expertos en redes sociales trabajan incansablemente para difundir información en varios idiomas, basada en hechos, para que las personas estén debidamente informadas sobre la infección por coronavirusy no se vean tentadas por datos erróneos, que luego se perciben como única fuente disponible”, continuó.

En términos de redes sociales, además de programar algoritmos de búsqueda para resaltar las fuentes más creíbles, los equipos trabajan para reducir la visibilidad de las cuentas que propagan información falsa o incluso eliminar publicaciones. Para esto, los usuarios están invitados a informar contenido sospechoso, y el uso de ciertas palabras clave y hashtags está restringido o bloqueado.

Las organizaciones de investigación tampoco dudan en reaccionar para negar o corregir información errónea. Este es el caso de la NASA, que recientemente desacreditó la publicación de imágenes satelitales que supuestamente revelan los signos de cremación masiva en Wuhan, epicentro de la epidemia en China.[5] La agencia espacial estadounidense ha afirmado que estos eran simples pronósticos del tiempo secuestrados.

495 datos de información falsa identificados

Los gobiernos también tratan de sensibilizar a los ciudadanos. En Malasia, el ministro de salud alertó a la población sobre las consecuencias de la información falsa, que en su opinión, es tan grave como las consecuencias relacionadas con la epidemia, y los promotores de su difusión están amenazados de ser perseguidos por la ley si divulgan datos falsos. En ese país, como en muchos otros, los rumores han llevado a actos xenófobos hacia la comunidad china.

Finalmente, en una dinámica que se ha vuelto recurrente en cada evento internacional importante acompañado por una ola de desinformación, los medios de comunicación de varios países se han unido para compartir verificaciones de rumores e intoxicaciones sobre el coronavirus. Las últimas actualizaciones se pueden ver en las redes sociales a través del hashtag #CoronaVirusFacts (principalmente en Twitter ).

En el origen de esta colaboración: la International Fact Checking Network, organización independiente que agrupa oficinas editoriales especializadas en la verificación de datos.[6] En el último recuento, la asociación identificó 495 datos de información falsa que circula en la web. El servicio especializado de la Agencia France Presse, AFP Factuel, también participa y actualiza periódicamente un artículo que recopila sus últimas verificaciones en francés sobre el tema.[7]

No alimente a los troles

A pesar de todos estos esfuerzos, el nuevo coronavirus continúa causando un flujo constante de información falsa en las redes sociales, en lo que parece una epidemia de desinformación sin precedentes. La persistencia de las preguntas aún sin respuesta sobre la mortalidad relacionada con el virus y el riesgo potencial de mutación ciertamente contribuye a esto.

"La evolución de la epidemia de coronavirus dependerá de la transmisión de información correcta a las personas que la necesitan", concluyó el director general de la OMS, haciendo hincapié sobre las reglas fundamentales que todos los usuarios de internet informados deben respetar: "Compartir juiciosamente, hacer clic con cautela, y no alimentar a los troles".

Revise la última información sobre COVID-19 en nuestro centro de información del coronavirus.

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