Datos iniciales vincularon flavonoles alimentarios con menos riesgo de Alzheimer

Damian McNamara

Conflictos de interés

18 de febrero de 2020

Por primera vez los flavonoles alimentarios, componentes de muchas frutas, verduras y té, se han vinculado a disminución significativa del riesgo de aparición de enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, algunos expertos recomiendan un escepticismo sano al interpretar los hallazgos.[1]

Campferol, isorhamnetina y miricetina pueden no ser nombres muy conocidos, pero investigadores del Rush University Medical Center en Chicago, Estados Unidos, encontraron que en quienes referían consumir dietas más ricas en tales flavonoles, la tasa de aparición de enfermedad de Alzheimer era 48% más baja que la de sus contrapartes que consumían los niveles más bajos de estos compuestos alimentarios.

Col rizada, legumbres, espinaca, manzanas, aceite de oliva y salsa de tomate son algunas de las fuentes más ricas de dichos flavonoles.

"Hay que comer frutas y verduras, en particular verduras de hoja oscura, y beber algo de té de cuando en cuando. Una dieta sana que contenga diversas frutas y verduras es decisiva para mantener la salud, sobre todo la salud cerebral", manifestó a Medscape Noticias Médicas el investigador del estudio, Dr. Thomas M. Holland, de Rush Institute for Healthy Aging.

El estudio fue publicado el 29 de enero en la versión electrónica de Neurology.

Nueva investigación

Se sabe que diversas clases de flavonoides, incluidos los flavonoles, tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Investigación previa ha relacionado la ingesta total de flavonoides con menor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Por ejemplo, investigadores del Nurses' Health Study informaron puntuaciones cognitivas globales más altas entre las mujeres con mayor consumo de flavonoides, en comparación con otras después de más de 6 años de seguimiento. Además, investigación en animales ha vinculado mayor ingesta de flavonol con menos riesgo de aparición de demencia.

Sin embargo, hasta el momento ningún investigador ha explorado los posibles beneficios cognitivos de la subclase flavonol en seres humanos.

Para llenar este vacío en la investigación se valoraron 921 participantes del estudio que se está realizando en el Rush Memory and Aging Project, que se inició en 1997 e incluye personas de edad avanzada de la población que vive en el área de Chicago. La media de edad de los participantes era de 81 años, y ninguno tenía demencia al inicio.

Tres cuartas partes (75%) de los participantes en el estudio era del género femenino. Todos los participantes fueron objeto de evaluaciones neurológicas y alimentarias anuales en las que se utilizó un cuestionario validado de frecuencia de consumo de alimentos.

Un total de 220 participantes presentó enfermedad de Alzheimer durante una media de seguimiento de 6 años.

Después del ajuste con respecto a edad, género, escolaridad, positividad para APOE-e4, actividad cognitiva a edad avanzada y actividad física, los resultados demostraron que las personas del quintil más alto de ingesta total de flavonoles tenían riesgo de aparición de enfermedad de Alzheimer 48% más bajo que el de individuos del quintil más bajo.

Tres de los cuatro flavonoles individuales se vincularon a reducción del riesgo de aparición de enfermedad de Alzheimer. En comparación con personas del quintil más bajo de ingesta, quienes consumían el nivel más alto de campferol tuvieron reducción de 50% del riesgo, por ejemplo. La alta ingesta de isorhamnetina y miricetina se asoció cada una con reducción de 38% del riesgo.

Solo la ingesta alimentaria de quercetina no se asoció a reducción sustancial del riesgo de aparición de enfermedad de Alzheimer.

Fuentes principales de flavonoles

Col rizada, legumbres, té, espinaca y brócoli fueron las principales fuentes alimentarias de campferol. Té, vino, col rizada, naranjas y tomates encabezaron la lista de contenido de miricetina. Peras, aceite de oliva, vino y salsa de tomate se asociaron a la máxima ingesta de isorhamnetina. Las principales fuentes de quercetina fueron tomates, col rizada, manzanas y té.

"Sin embargo, esta lista no es exhaustiva", indicó el Dr. Holland. Las fuentes totales de flavonol incluyeron más de 30 frutas diversas, verduras y bebidas como té, que contribuyen a la relación beneficiosa con el riesgo de demencia de enfermedad de Alzheimer, añadió.

"Debido a su consumo general, en nuestro estudio se utilizó el contenido de flavonoide de los tés negros. No obstante, el té verde también tiene alta concentración de flavonol", destacó.

Los investigadores realizaron una serie de ajustes para descartar otros posibles factores que contribuyeran a sus hallazgos.

Por ejemplo, encontraron que la ingesta de vitamina E, lípidos saturados, folato, luteína y ácidos grasos omega-3 no modificaba materialmente las estimaciones de riesgo de enfermedad de Alzheimer.

También observaron que evaluar el papel de trastornos concomitantes como diabetes, hipertensión, infarto de miocardio e ictus no modificaban notablemente los resultados. Asimismo, el análisis demostró que el índice de masa corporal más alto y la depresión no empeoraban el riesgo de enfermedad de Alzheimer.

El género fue la única variable estadísticamente significativa que modificó el efecto.

La ingesta total de flavonoles fue más considerable en los hombres (quintil 5 [Q5] frente a Q1: hazard ratio [HR]: 0,24; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,08 - 0,76) que en las mujeres (Q5 frente a Q1: HR: 0,59; IC 95%: 0,35 - 0,99).

Solo una pieza del rompecabezas

"En este estudio prospectivo basado en la población de personas de edad avanzada encontramos datos indicativos de que la mayor ingesta de flavonoles de fuentes alimentarias, y campferol e isorhamnetina en particular, puede proteger contra la aparición de demencia de Alzheimer. Las asociaciones fueron independientes de muchos factores relacionados con la dieta y los hábitos y con trastornos cardiovasculares", afirmaron los investigadores.

El Dr. Holland indicó que la asociación de flavonoles con disminución del riesgo de enfermedad de Alzheimer no le sorprendía. "Sin embargo, me sorprendió gratamente la reducción porcentual de la tasa, pues fue muy importante".

"En general se sabe que las vitaminas y los minerales presentes en dichos alimentos son importantes. Pero ahora comprendemos que es toda la composición del alimento, inclusive de bioactivos, como flavonoles, lo que hace que estos alimentos sean beneficiosos", añadió el Dr. Holland.

Los investigadores señalaron que los hallazgos son solo asociaciones y no respaldan una relación causal.

Los hallazgos actuales se basan en un estudio previo, también realizado por investigadores de la Rush University, que vinculó el campferol presente en verduras de hoja verde frondosa con una velocidad más lenta del deterioro cognitivo, según se reportó en Medscape Noticias Médicas.

La autora principal del estudio de verduras de hojas verdes fue Martha Clare Morris, ScD, tutora del Dr. Holland. Llevó a cabo un estudio publicado en 2015, también reportado en Medscape Noticias Médicas, en que se vinculó la dieta MIND (un híbrido de dieta mediterránea y dieta DASH [Dietary Approaches to Stop Hypertension]) con riesgo más bajo de deterioro cognitivo.

"Mi investigación es una pieza del rompecabezas de la dieta", comentó el Dr. Holland, "en el que la dieta en general es un gran componente de un estilo de vida sano, que incluye actividad física, social y cognitivamente estimulante, buen sueño y reducción del estrés, aunque no está limitado a esto".

En un futuro, el Dr. Holland y sus colaboradores quieren confirmar sus hallazgos a través de otros estudios prospectivos de cohortes que tengan una población más diversa. Además, un estudio clínico para establecer el efecto "sería muy valioso e informativo", señaló.

Aunque los investigadores consideran que las acciones antioxidantes y antiinflamatorias de los flavonoles son inherentes a la reducción del riesgo de enfermedad de Alzheimer, "es indispensable dilucidar a través de cuáles mecanismos biológicos específicos operan los flavonoles en nuestros cuerpos", añadió el Dr. Holland.

Escepticismo sano

En su comentario sobre los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Thomas Vidic, neurólogo de la Elkhart Clinic, en Indiana, Estados Unidos, y miembro de la American Academy of Neurology, describió la investigación como un buen "estudio de concepto".

Hay muchas limitaciones, según se menciona en el artículo. "Pero el tema en general es muy congruente con el mensaje que hemos proporcionado durante años: comer bien y hacer ejercicio", agregó.


Dado que las opciones farmacéuticas para prevenir la enfermedad de Alzheimer "en la actualidad no son viables, debemos hacer bien 'cosas pequeñas'", añadió.

También en su comentario sobre el estudio, Gunter Kuhnle, profesor de nutrición y ciencia de alimentos de la University of Reading en Reading, Reino Unido, afirmó: "Se desconoce el mecanismo de acción de los flavonoles y es probable que las asociaciones observadas simplemente se deban a un patrón de alimentación rico en alimentos y verduras específicos".

"Desde luego, una reducción del riesgo de casi 50% es impresionante, pero en la actualidad no se dispone de datos que indiquen que los flavonoles como un compuesto podrían tener tal efecto", añadió Kuhnle. Dijo que es importante tener presente que otros componentes de la dieta podrían haber contribuido a los beneficios observados en esta investigación.

"El consejo sigue siendo que el ejercicio y una dieta sana rica en verduras probablemente reducen el riesgo de enfermedad de Alzheimer, al igual que otros problemas de salud", informó el Dr. David Curtis, profesor honorario de genética, evolución y medioambiente de University College London, en Londres, Reino Unido. "Pero con base en este estudio no instaría a las personas a que bebieran más té o que comieran más col rizada".

"La demencia representa un enorme problema de salud pública y es esencial que se dirijan recursos adecuados al seguimiento de hallazgos promisorios como este", finalizó.

National Institutes of Health, National Institute on Aging y USDA Agricultural Research Service financiaron el estudio. Los doctores Holland, Vidic y Curtis han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Kuhnle ha llevado a cabo estudios sobre asociaciones entre flavan-3-oles y salud que son financiados por Mars.

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