El etiquetado nutricional en México es más difícil de entender que sistemas de Ecuador o Chile

Pablo Hernández Mares

11 de febrero de 2020

GUADALAJARA, MEX. En una tienda en línea simulada, 2.105 consumidores de ingresos bajos y medios participaron de un estudio experimental para medir la aceptabilidad y comprensión de las etiquetas nutricionales de distintos productos.[1] Los participantes fueron asignados al azar a uno de tres sistemas de etiquetado frontal de alimentos y bebidas: las guías diarias de alimentación usadas en México, el semáforo de Ecuador o los sellos de advertencia de Chile.

Al terminar sus compras respondieron preguntas relacionadas al atractivo, confianza y facilidad de comprensión del etiquetado que les había tocado. También realizaron 5 ejercicios donde debían identificar en menos de 30 segundos cuál de tres productos era menos saludable, comentó a Medscape en español la Dra. Alejandra Jáuregui de la Mota, jefa del Departamento de Actividad Física y Estilos de Vida Saludable del Instituto Nacional de Salud Pública, y una de las autoras del estudio.

Un resultado obtenido en este estudio fue que en la población de bajos recursos, mayor proporción de consumidores consideró más atractivo, confiable y fácil de entender al semáforo de Ecuador o a los sellos de advertencia chilenos, que a las guías diarias de alimentación de México.

Elecciones más saludables con ciertos etiquetados

"Los consumidores que usaron el semáforo de Ecuador tuvieron una capacidad 4 veces mayor de identificar el alimento menos saludable, comparados con aquellos que usaron las guías diarias de alimentación. Quienes usaron los sellos de advertencia tuvieron una capacidad 4,5 veces mayor que quienes usaron las guías diarias de alimentación", indicó la Dra. Jáuregui de la Mota.

Los investigadores también midieron el tiempo que tardaban los participantes en realizar su elección, y el resultado fue que la selección del producto menos saludable se hizo más rápido cuando se usaron el semáforo o los sellos de advertencia, en comparación con las guías diarias de alimentación.

De acuerdo con la especialista, los resultados de la investigación respaldan que la implementación de un etiquetado de advertencia podría fomentar la selección de alimentos más saludables, sobre todo en la población de escasos recursos, que a su vez es la más afectada por enfermedades crónicas relacionadas a la dieta, como obesidad y diabetes.

"Es un estudio muy relevante porque nos aporta evidencia científica local que permite la toma de decisiones para contar con una mejor regulación para un etiquetado que realmente sea comprensible para la población", manifestó a Medscape en español la Dra. Gabriela Macedo Ojeda, jefa del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, que no participó en el estudio.

Atención a la emergencia epidemiológica por obesidad y diabetes en México 

De acuerdo a la Dra. Jáuregui de la Mota, el sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas es parte de una respuesta armonizada para atender la problemática de obesidad y diabetes, además de que se cumple con el derecho del consumidor de saber qué está comiendo, y le orienta para realizar elecciones más saludables. 

La Dra. Jáuregui de la Mota añadió que el etiquetado frontal y el impuesto a las bebidas azucaradas y alimentos procesados son políticas alineadas bajo los mismos estándares, que ponen en primer término el interés superior de la infancia y la salud de la población en general; son parte de una respuesta sistemática del gobierno ante la emergencia de obesidad y diabetes que vivimos en México.

Por su parte, la Dra. Macedo coincidió en que son los organismos internacionales de salud los que recomiendan, entre diferentes estrategias para enfrentar este problema, proveer a la población de información clara que permita una mejor elección de los alimentos que van a consumir, particularmente en México, que ocupa el primer lugar en el mundo en consumo de bebidas azucaradas, con un promedio de 137 litros al año por persona.[2]

En este contexto, la experta señaló que tres de cada cuatro adultos mexicanos padecen sobrepeso u obesidad. "Debemos tomar muy en serio esta situación; recientemente publicamos los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición - 2018, donde nos percatamos que no hemos mejorado nada; al contrario, hemos empeorado en cuanto a estadísticas de sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión".[3]

Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos emitió una advertencia a México con relación a las consecuencias catastróficas que el problema de salud pública por sobrepeso y obesidad pueden tener: un impacto de hasta 5,3% del producto interno bruto.[4]

Polémica por los nuevos etiquetados 

En octubre de 2019 fue aprobada la modificación a la Ley General de Salud en materia de etiquetados por las cámaras de diputados y senadores, con lo que se obliga a que México cuente con un etiquetado de advertencia que informe de manera clara, veraz y rápida sobre el contenido de nutrimentos críticos, como azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio, calorías, y otros ingredientes que considere la Secretaría de Salud.

“Actualmente los industriales están diciendo que no fueron escuchados (en la redacción de la Norma 051) y que sus propuestas no fueron tomadas en cuenta, pero todos tuvimos la oportunidad de participar en estos mismos grupos de trabajo, se tienen incluso actas firmadas al respecto”, comentó a Medscape en español Katia García, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor A. C.

El siguiente paso es la publicación de la modificación a la Norma Oficial Mexicana 051, para que en México se tenga un etiquetado de advertencia en la parte frontal de los empaques, que contrario a Chile, que utiliza la palabra "Alto", lleve la palabra "Exceso" (exceso en calorías, exceso en azúcar, exceso en grasa saturada, exceso en sodio) y se agreguen las leyendas "contiene edulcorantes, no recomendable en niños", y "contiene cafeína, evitar su consumo en niños", en los casos pertinentes.

La modificación también contempla la eliminación de cualquier elemento atractivo en los empaques; cuando un producto tenga un sello o más no podrá tener este tipo de elementos. Como ejemplo están los cereales: si contienen el sello de exceso de calorías o de azúcar se tendrían que desaparecer el tigre, el oso o todo lo que atrapa a los niños para su consumo, siguiendo las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud, que señala que este tipo de publicidad se aprovecha de la credulidad e inexperiencia de los niños, indicó Katia García, añadiendo que si un producto tuviera alguno de estos sellos no podría tener el aval de ninguna asociación médica.

En México se cuenta con un sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas, que fue implementado primero de manera voluntaria, y posteriormente de manera obligatoria; sin embargo, nunca se contó con evidencia científica que respaldara que fuera el adecuado para fomentar elecciones saludables en la población mexicana.

El objetivo del presente estudio fue aportar evidencia científica sobre la efectividad de diferentes sistemas de etiquetado frontal de alimentos y bebidas para fomentar la implementación de políticas basadas en evidencia científica, agregó la Dra. Jáuregui de la Mota.

El objetivo de un etiquetado claro es desincentivar el consumo de alimentos energéticamente densos, por lo que los empresarios han señalado que estas advertencias a los consumidores se traducirían en pérdidas para la industria alimenticia.

De acuerdo a la Dra. Macedo, más de la mitad del contenido energético que ingiere la población mexicana parte de productos industrializados; sin embargo, también se podría avanzar en el etiquetado de los menús que se ofrecen en puestos de la calle o en restaurantes.

La Dra. Macedo advirtió que aun cuando actualmente se cuenta con un etiquetado frontal, este se realizó con investigaciones financiadas por la propia industria; "existen estudios previos que han demostrado que la población mexicana (incluso estudiantes de nutrición) no comprende este etiquetado debido al formato complejo y cuantitativo que tiene; antes de este estudio no contábamos con información de cuál sería la mejor opción, ahora tenemos evidencia".

Un sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas fácil de comprender y que ayude a los mexicanos a tomar decisiones rápidas y saludables conviene a todos. Los intereses comerciales y económicos no deben ponerse por encima de la salud de los mexicanos, sobre todo de los más vulnerables, concluyó la Dra. Jáuregui de la Mota.

La Dra. Jáuregui de la Mota y la L.N. García han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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