España precisa un código de parada cardiaca basado en formación y desfibrilación

Dr. Javier Cotelo

7 de febrero de 2020

MADRID, ESP. A fin de reducir la mortalidad por paradas cardiacas el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar propuso una estrategia de parada cardiaca en el Sistema Nacional de Salud que destaca la obligatoriedad de formar en resucitación cardiopulmonar, contar con un registro nacional de paradas cardiacas extrahospitalarias e intrahospitalarias, y potenciar la disponibilidad de desfibriladores semiautomáticos.[1]

Las paradas cardiacas son un problema de primera magnitud para la salud pública y en España se estima que anualmente se producen 30.000 casos fuera de los hospitales, y 22.300 en los pacientes ingresados en centros sanitarios.

La sobrevida de las paradas cardiacas extrahospitalarias tratadas es de 11%, ligeramente superior a 20% en los pocos hospitales que han publicado sus resultados. En el conjunto global de las paradas cardiacas la mortalidad es muy elevada, y se estima que más de 90% de los pacientes que las sufren fallece.

"La gran desconocida" y olvidada de la sanidad

Dr. Ignacio Fernández

El Dr. Ignacio Fernández, responsable del proyecto SEC-PCR de la Sociedad Española de Cardiología, comentó a Medscape en español que la parada cardiaca es "la gran desconocida" de la sanidad, ya que se le presta muy poca atención, a pesar de que causa más muertes que la suma de todos los tumores más prevalentes en nuestro medio (colorrectal, mama, pulmón y próstata). Además, tampoco se invierte en ella, por lo que es absolutamente necesario contar con una estrategia de parada cardiorrespiratoria en España.

Actualmente no se dispone de una estrategia ante la parada cardiaca, a pesar de los grandes logros alcanzados en los últimos decenios en la difusión de la reanimación cardiopulmonar y en el abordaje de la parada cardiaca, resaltó el especialista.

Además puntualizó que para poder analizar en profundidad el tema es prioritario no contar solo con un registro, sino con dos: uno de las paradas extrahospitalarias y otro de las que acontecen en los hospitales. Hubo una iniciativa de registro en el año 2014, pionera en el país, que no estuvo mal, pero desafortunadamente no tuvo continuidad en los años posteriores.

Dr. Javier Pérez-Lescure

El Dr. Javier Pérez-Lescure, secretario de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica, expresó a Medscape en español que entre las estrategias que pueden llevar a cabo los pediatras para mejorar la situación, se encuentran la actualización y el mantenimiento de sus conocimientos y habilidades en reanimación cardiopulmonar, destacando que no es posible llevar a cabo aprendizaje y mantenimiento de las técnicas de reanimación cardiopulmonar exclusivamente de manera teórica; esto solo se consigue mediante un aprendizaje práctico en cursos específicos de simulación. Los profesionales sanitarios deben realizar cursos de actualización de forma regular para mantener competencias adecuadas en reanimación cardiopulmonar.

La propuesta contempla un conjunto de medidas a corto, mediano y largo plazos, dirigidas tanto al ámbito comunitario como al hospitalario, agrupadas en 10 puntos (ver recuadro al final del artículo). A continuación se comentan 3 puntos principales: formación obligatoria, disponibilidad de desfibriladores semiautomáticos y planes integrales de parada en centros sanitarios.

Formación obligatoria a todos los escolares

Se insiste en la necesidad de formar a 100% de los escolares en los colegios y a más de 500.000 personas en 5 años. Con estas medidas se podría incrementar la sobrevida en 36% en 5 años, evitándose anualmente más de 7.400 muertes prematuras, 2.000 más que en la actualidad.

El Dr. Pérez-Lescure señaló que se estima que las posibilidades de sobrevida de las víctimas de una parada cardiaca se duplican o triplican en caso de que un testigo presencial inicie maniobras de reanimación de forma precoz.

Existen recomendaciones de la American Heart Association y del Consejo Europeo de Resucitación, relativas a la enseñanza de maniobras de reanimación básica a toda la población, con la finalidad de ofrecer una respuesta rápida y eficaz a la parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria.

En 2015, la Organización Mundial de la Salud estableció que la formación de escolares en reanimación cardiopulmonar es una manera efectiva de aumentar las competencias de la población en caso de ser testigo de una parada cardiorrespiratoria. Países como Noruega llevan a cabo la formación de reanimación cardiopulmonar en las escuelas desde hace años, y esta formación se considera obligatoria en la escuela en Italia, Bélgica, Francia, y Portugal.

En España, en 2014 se incorporaron los conocimientos de primeros auxilios como parte de los contenidos formativos en educación primaria, pero su puesta en práctica no se generalizó.

En esta línea, el Dr. Pérez-Lescure añadió que "el pediatra puede actuar, dentro de su ámbito, como instructor de personal no sanitario en técnicas de reanimación cardiopulmonar básica dirigida a padres, profesores o personal de guardería".

Asimismo, señaló que es recomendable que el entrenamiento en reanimación cardiopulmonar básica se lleve a cabo en la escuela a partir de los 12 años, pudiendo encargarse de la formación profesores previamente instruidos o personal sanitario.

La formación inicial de los escolares se centra en la reanimación solo con compresiones torácicas, entrenándose en técnicas de ventilación o uso de desfibriladores externos automáticos a partir de los 16 a 18 años. En España se han publicado iniciativas de formación de escolares en Cataluña y Galicia, con diferentes grados de desarrollo e implementación, agregó el especialista.

Disponibilidad de desfibriladores semiautomáticos

Respecto a estos dispositivos, el Dr. Fernández afirmó "estamos mucho peor que en otros países como Suecia, Francia, Japón etc, tenemos de 10 a 25 veces menos aparatos en lugares públicos y esa brecha empeora con el tiempo".

Por tanto, "no es en absoluto descabellada la propuesta de implantar aparatos en las viviendas, son más importantes que los extintores contra incendios, que además llevan un importante coste de mantenimiento asociado. En Madrid por ejemplo, se precisa una mayor implicación del ayuntamiento, ya que se estima que en la ciudad se deberían tener unos 10.000 aparatos para estar adecuadamente cardioprotegida, y solo existen 6.500 en toda la comunidad autónoma".

El especialista añadió que otros lugares de imprescindible ubicación de estos aparatos deben ser las farmacias, "todas deberían contar con uno". En esta línea hay una aplicación para el teléfono móvil, denominada Ariadna, que geolocaliza los aparatos operativos más próximos al lugar donde ocurre la parada cardiaca.

Otro aspecto importante para mejorar el manejo de estas situaciones consiste en que todas las policías (locales, autonómicas y nacionales), que suelen ser las primeras que llegan al lugar del incidente, supieran hacer una reanimación cardiopulmonar, y que además todos los coches patrulla estuvieran dotados con un desfibrilador externo automatizado, hecho que conseguiría salvar muchas vidas.

Por su parte el Dr. Pérez-Lescure recordó que a pesar de contar con excelentes sistemas de emergencias con atención inmediata, las tasas de sobrevida de la parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria siguen siendo bajas.

En países con sistemas de salud desarrollados, el intervalo de respuesta medio (desde la llamada hasta la llegada del servicio de emergencias) se estima en 5 a 8 minutos. Durante este tiempo, la sobrevida de la víctima puede depender de que personas no sanitarias que hayan presenciado la parada cardiaca sean capaces de iniciar las maniobras de reanimación básica.

Planes integrales de parada en centros sanitarios

Con más de 200 actuaciones recomendadas, destacan: regionalización de la atención posresucitación de las paradas cardiacas extrahospitalarias, creación de comités de resucitación, promoción del derecho a decidir, de pacientes o familiares y representantes, implantación del número 2222 de alerta en emergencias hospitalarias, siguiendo las recomendaciones del European Resucitation Council, planes específicos en áreas de riesgo elevado, como Urgencias, Unidad de Cuidados Intensivos, Hemodinámica, etcétera.

El Dr. Pérez-Lescure reiteró que también es relevante que en cada centro sanitario (atención primaria, consultas, atención hospitalaria) se desarrollen protocolos de atención a la parada cardiorrespiratoria con la designación del equipo de reanimación, compuestos por médicos, personal de enfermería y auxiliar; establecimiento de sistemas de llamada inmediata, y revisión periódica del aparataje y medición necesaria para la atención de las situaciones de parada.

En cuanto a la baja tasa estimada de reanimación exitosa tras una parada cardiaca hospitalaria, el Dr. Fernández reconoció que es muy mejorable, ya que se parte de la premisa de que los pacientes ingresados tienen mayor riesgo y diversas comorbilidades asociadas frente a las personas que la sufren fuera del hospital, en principio menos enfermos.

Por otro lado, resulta paradójico que el manejo y la atención en muchos casos sean mejores fuera del hospital que dentro, como ocurre en muchos casinos, sobre todo de Estado Unidos, con una dotación de procedimientos y equipos envidiables. Hay falta evidente de planes de parada cardiaca y registro dentro de las instituciones sanitarias; es fundamental que el primer personal sanitario que atienda la parada cardiaca sepa hacerlo bien y adecuadamente.

10 pilares en los que se asienta la propuesta

 

1. Aprender de las mejores prácticas internacionales en la prevención y atención de las paradas cardiorrespiratorias, tanto las llevadas a cabo en el entorno europeo (Reino Unido, Suecia y Dinamarca, entre otras) como las desarrolladas en Estados Unidos (Minnesota y Washington), Asia (Japón y Singapur) o Australia (Melbourne).

2. Crear un registro nacional de las paradas cardiacas que incluya las extrahospitalarias y las acontecidas en los centros sanitarios, eminentemente de carácter público, como se recomienda en Estados Unidos y como se ha planteado en países como Noruega. Esta herramienta es imprescindible para evaluar los sistemas de respuesta, y la mejora continua de la calidad y la gestión adecuada de los servicios y hospitales.

3. Fomentar una cultura de excelencia focalizada en los pacientes, dirigida a lograr una atención de calidad, evaluada, analizada y comparada periódicamente y con rendición de cuentas, fomentada por directivos y profesionales abiertos a aprender de las buenas prácticas de los centros y servicios con mejores resultados.

4. Impulsar la educación en resucitación cardiopulmonar, para lo cual debe actuarse en diferentes ámbitos con una formación obligatoria en este aspecto en las escuelas, en los centros de obtención de la licencia de conducir, y en las pruebas de acceso a la función pública, como se hace en otros países. Dicha proposición debe estar basada en el papel esencial de los ciudadanos en cuanto a detección, alerta y asistencia inicial a la parada cardiaca.

5. Elaborar un marco estratégico ante la parada cardiorrespiratoria para el Sistema Nacional de Salud para facilitar la puesta en marcha de las estrategias autonómicas. Se deben definir los aspectos mínimos básicos a desarrollar y se requiere un cambio de la legislación para proteger a los ciudadanos y primeros intervinientes no sanitarios, contemplando la inmunidad en lo referente a su prestación humanitaria, según aconsejó el Parlamento Europeo en 2012, además de normalizar los programas de formación, entrenamiento y recertificación del personal asistencial en reanimación cardiopulmonar.

6. Implementar una estrategia autonómica ante las paradas cardiorrespiratorias en cada una de las comunidades, estrategia que desarrolle la elaborada con carácter general para el Sistema Nacional de Salud, adaptándola a las características, necesidades y recursos de cada comunidad autónoma.

7. Impulsar los planes autonómicos de respuesta a la parada extrahospitalaria con sus adecuaciones sectoriales y locales. Fomentar la participación ciudadana en hogares, barrios, trabajos y localidades, contribuyendo a su formación en este campo. Impulsar la identificación rápida de llamadas por parada cardiaca sin demoras en la resucitación cardiopulmonar asistida telefónicamente, y de la movilización de la asistencia. Implementar programas de desfibrilación temprana en espacios públicos y domicilios, así como fomentar el uso de teléfonos móviles en voluntarios próximos al lugar de la parada cardiaca para facilitar el acceso rápido a un desfibrilador automático operativo.

8. Implementar los planes autonómicos de prevención y atención a la parada hospitalaria. Estos planes deben facilitar que cada hospital desarrolle un programa ante las paradas cardiacas, de acuerdo con sus necesidades y circunstancias, de forma que puedan ser posteriormente acreditados y auditados. Estos programas ya están desarrollados detalladamente en el Plan Integral ante la Parada Cardiaca Hospitalaria. Un sistema para salvar vidas: recomendaciones, publicado por el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar en 2019.[2]

9. Fomentar la colaboración de la población y la participación de la sociedad civil. Para ello se deben buscar mecanismos para promocionar la cooperación con las asociaciones de sobrevivientes y/o familiares de las víctimas, y para alentar la actividad de las fundaciones en este campo.

10. Promover la investigación en la resucitación cardiopulmonar, especialmente en aspectos donde existe déficit de conocimientos, al tiempo que se debe impulsar el estudio e innovación de las estrategias asistenciales.

Los doctores Fernández y Pérez-Lescure han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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