¿Utilizar una mascarilla puede proteger contra coronavirus?

Dra. Neha Pathak

Conflictos de interés

5 de febrero de 2020

Con la inquietud creciente en torno al nuevo coronavirus (2019-nCoV) de China, muchas personas tratan de descifrar las mejores formas de protegerse a sí mismas y a sus seres queridos contra la infección. Dos grandes interrogantes que tienen muchas personas son: ¿Nos mantendrá protegidos utilizar una mascarilla? Y de ser así, ¿de qué clase debería ser esta?

Lo más importante que se debe entender es que los investigadores están tratando de descifrar las formas en que se transmite este nuevo coronavirus. Mientras tanto, el mejor consejo basado en las recomendaciones de Centers for Disease Control and Prevention es hacer lo siguiente:

  1. Lavarse muy bien las manos con regularidad durante el día.

  2. Evitar tocarse ojos, nariz y boca con las manos sin lavar.

  3. Evitar contacto con personas enfermas.

Esto ayudará a proteger contra toda una variedad de infecciones, incluida la producida por 2019-nCoV.

Las mascarillas pueden desempeñar un papel en la prevención de la infección, pero en realidad su utilidad es limitada. Hay ciertos datos que indican que utilizar una mascarilla puede proteger contra la transmisión del virus de las manos a la boca, probablemente porque se presta más atención a NO tocarse la cara cuando se utiliza. También se obtiene alguna protección contra las gotitas "que salpican" cuando una persona infectada estornuda o tose cerca de uno.

La principal inquietud de los médicos en cuanto a recomendar mascarillas es el falso sentido de seguridad que podría brindar su empleo. Hay muchos motivos por los cuales las mascarillas no son ideales. Por ejemplo, es realmente difícil encontrar una que se ajuste perfectamente al contorno de la nariz y la boca de la persona, o que se mantenga bien colocada durante un periodo prolongado.

En el momento en que una persona se rasca la nariz o se toca la boca detrás de la mascarilla se pierde la protección que supuestamente ofrece la misma.

En el ámbito médico hay lineamientos muy específicos con respecto a cuándo utilizar mascarilla y a qué clase de protección recurrir dependiendo del tipo de infección que tengan los pacientes.

Precauciones con las gotitas: utilizar una mascarilla quirúrgica rectangular en el caso de una infección que se propaga a través de grandes gotitas cuando alguien tose, estornuda o habla. Infecciones como influenza, tos ferina, y determinados tipos de meningitis bacteriana corresponden a esta categoría. Tanto la persona que está infectada como quienes la atienden deben utilizar una mascarilla. Realmente es importante que los cuidadores descarten la mascarilla después de cada interacción y utilicen una nueva cada vez que estén cerca de una persona infectada.

Precauciones para el contagio por aire: algunas infecciones pulmonares o faríngeas se propagan cuando pequeñas partículas virales o bacterianas se mantienen suspendidas en el aire y son inhaladas por otros. Coronavirus, sarampión, síndrome respiratorio agudo severo, varicela y tuberculosis son parte de esta categoría. En estos casos la persona infectada debe utilizar una mascarilla. Y todas las personas que tienen contacto cercano deben usar una mascarilla N95, que tiene un filtro de aire especial diseñado para proteger contra partículas muy pequeñas transportadas en el aire. Esta clase de mascarillas se ajusta a la cara de la persona, y por lo general tiene forma redondeada.

Aunque los investigadores siguen descubriendo más aspectos de los mecanismos de propagación de este nuevo coronavirus, las recomendaciones sobre las mascarillas se centran en personas que tienen la infección, o alta probabilidad de contagiarse. Quienes tienen la infección o alto riesgo de contagio deben utilizar una mascarilla quirúrgica. Toda persona que atienda a otra infectada en un ámbito médico debe utilizar una mascarilla N95 como parte de las precauciones contra las partículas transmitidas en el aire.

Para el resto de las personas la mejor protección (lavado de manos, evitar el contacto con personas infectadas y no tocarse la cara con las manos sin lavar) también ayuda a prevenir resfriados e influenza. Si se opta por utilizar una mascarilla quirúrgica hay que asegurarse de que se ajuste lo mejor posible alrededor de la boca y la nariz. Hay que desechar adecuadamente la mascarilla y usar una nueva cada vez que alguien tosa o estornude cerca de uno y la contamine. También es muy importante informar a los clínicos sobre antecedentes de viajes recientes, y tratar de buscar ayuda médica en una etapa temprana si se tiene fiebre, tos o dificultades para respirar.

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