¿Es la restricción de carbohidratos una opción viable para resolver la diabetes de tipo 2?

Doug Brunk

Conflictos de interés

22 de enero de 2020

LOS ÁNGELES, USA. La restricción de carbohidratos es una opción viable con que cuenta el paciente para la resolución de la diabetes de tipo 2, de acuerdo con la Dra. Sarah Hallberg, D.O.

"La cetosis nutricional respalda la resolución de la diabetes al reducir la resistencia a la insulina y proporcionar a la vez un combustible alternativo a la glucosa con propiedades de señalización variables", manifestó en el 17.o World Congress Insulin Resistance Diabetes & Cardiovascular Disease (WCIRDC).

Los patrones nutricionales bajos en carbohidratos que incluyen cetosis cuentan con considerables datos derivados de estudios clínicos que indican mejora de la diabetes de tipo 2, incluidos los resultados preliminares de un estudio a cinco años de 465 pacientes reclutados en el Indiana Type 2 Diabetes Reversal Trial que la Dra. Hallberg controla en su puesto de directora médica y fundadora del programa para bajar de peso con supervisión médica en la Indiana University Health Arnett, en Lafayette, Estados Unidos.

"La dieta cetogénica no es una dieta de moda, es la que utilizamos para tratar a las personas antes del advenimiento de la insulina", indicó la Dra. Hallberg, quien ha recomendado y asesorado a pacientes con diabetes de tipo 2 para que sigan una dieta cetogénica durante casi 10 años. "Desde luego, la insulina ha sido formidable. Ha salvado a muchas personas con diabetes de tipo 1. Pero también la utilizamos incorrectamente en la diabetes de tipo 2. En vez de asesorar a las personas de la manera en que solíamos hacerlo sobre los alimentos que consumen para el control de su glucemia, simplemente les hemos prescrito medicación, incluida la insulina".

La American Diabetes Association y otras organizaciones han actualizado sus guías para incluir patrones de alimentación con escasos carbohidratos para el tratamiento de la diabetes de tipo 2.[1] Veterans Affairs y el Department of Defense de Estados Unidos recomiendan niveles de carbohidrato muy bajos de 14%.

La Dra. Hallberg, quien también es directora médica de Virta Health, definió una dieta muy baja en carbohidratos o cetogénica, como aquella que contiene menos de 50 g de carbohidratos por día, o menos de 10% de calorías consumidas. Una dieta baja en carbohidratos consta de 51 a 130 g de carbohidratos por día, o 25% o menos calorías consumidas, mientras que cualquier cifra por arriba de 25% de calorías consumidas no es una dieta baja en carbohidratos. Una dieta cetogénica bien formulada consiste en 5% - 10% de carbohidratos (o menos de 50 g), 15% - 20% de proteína, y 70% - 80% de lípidos. Los carbohidratos incluyen de 5 a 10 g de alimentos a base de proteína por día, de 10 a 15 g de verduras, de 5 a 10 g de frutos secos y semillas, de 5 a 10 g de frutas y de 5 a 10 g de nutrientes diversos. "Cuando hablamos de una ingesta total de carbohidrato de menos de 50 g por día se pueden consumir muchos vegetales y frutos secos", dijo. "Me agrada decir a mis pacientes que no están comiendo GPS: no granos, no papas y no sacáridos". 

Recientemente, la Dra. Hallberg y sus colaboradores publicaron un análisis en el cual evaluaron si las fuentes referidas en las guías de la American Diabetes Association sobre patrones de alimentación para el control de la diabetes de tipo 2 eran apropiadas; identificaron fuentes relevantes adicionales y evaluaron los datos disponibles.[2] Analizamos con cuánta evidencia se cuenta sobre la dieta baja en carbohidratos, la dieta mediterránea, la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), y una dieta a base de verduras", agregó. "Encontramos una amplia variación en los datos para cada patrón de alimentación, pero el bajo en carbohidratos para la diabetes cuenta con muchos más datos que cualquiera de los otros patrones de alimentación".

En un estudio previo, investigadores hicieron seguimiento a 10 pacientes hospitalizados con diabetes en un pabellón metabólico durante 3 semanas.[3] Su media de edad era de 51 años, y su media de índice de masa corporal era de 40,3 kg/m2. A los pacientes se les alimentó con una dieta estándar por 7 días y luego una dieta baja en carbohidratos (21 g por día) durante 14 días. Después de 2 semanas de seguir la dieta baja en carbohidratos, su media de glucemia en ayunas descendió de 7,5 a 6,3 mmol/l, y su media de hemoglobina glucosilada descendió de 7,3% a 6,8%.

"Las cifras descendieron muy rápido", señaló la Dra. Hallberg, quien no intervino en el estudio. "Esta es una parte importante de la intervención, pues cuando se atiende a un paciente que ha intentado todo, que se inyecta cientos de unidades de insulina cada día, se puede hacer una enorme diferencia en el primer par de semanas. No es infrecuente que reduzcamos a los pacientes más de 200 unidades de insulina. Esto es tan motivante como normalizar el peso. También afecta de inmediato su bolsillo. Este es uno de los motivos de que nuestros pacientes puedan mantener una dieta cetogénica junto con apoyo: motivación temprana y satisfacción".

En un estudio a más largo plazo, investigadores evaluaron el efecto de una dieta cetogénica en 64 pacientes con obesidad con diabetes en el curso de 56 semanas.[4] Parámetros como peso corporal, índice de masa corporal y cifras de glucemia, colesterol total, colesterol de lipoproteínas de baja densidadtriglicéridos y urea mostraron disminución significativa de la semana 1 a la semana 56 (p < 0,0001), mientras los valores de colesterol de lipoproteínas de alta densidad aumentaron en forma significativa (p < 0,0001).

En un estudio diferente realizado en Israel se evaluaron los efectos de una dieta baja en carbohidratos, comparada con una dieta mediterránea o baja en lípidos en 322 pacientes con obesidad moderada en el curso de dos años.[5] La tasa de observancia de una dieta de estudio fue de 85% a los 2 años. La media de cambio de peso fue máxima para los participantes con una dieta baja en carbohidratos, seguida de las dietas mediterránea y baja en lípidos. La glucosa en ayunas fue mejor para los que siguieron una dieta mediterránea al final de 2 años, mientras que el cambio en la hemoglobina glucosilada fue mejor en aquellos con una dieta baja en carbohidratos.

En otro estudio se aleatorizó a pacientes a una dieta cetogénica baja en carbohidratos (menos de 20 g por día sin restricción de calorías) o a una dieta con índice glucémico bajo (55% de restricción de carbohidratos de 500 kcal desde el inicio) en el curso de 24 semanas.[6] Entre el inicio y la semana 24, la media de hemoglobina glucosilada descendió de 8,8% a 7,3% en el grupo con una dieta muy baja en carbohidratos, y de 8,3% a 7,8% en el grupo con la dieta hipoglucémica, para un valor de p de 0,03 para la comparación entre los grupos. Además, 95% de los pacientes del grupo con dieta baja en carbohidratos pudo reducir o eliminar el número de fármacos que tomaban, en comparación con 62% de los pacientes del grupo con la dieta hipoglucémica (p < 0,01).

Actualmente la Dra. Hallberg y sus colaboradores se hallan en el año 4 del estudio de 5 años Indiana Type 2 Diabetes Reversal Study. El estudio es sobre restricción de carbohidratos y cuenta con un diseño prospectivo, no aleatorizado, controlado. La participación de 465 pacientes lo convierte en el estudio más grande y prolongado de su clase. De los 465 pacientes, 387 están en el grupo con atención continuada, que consiste en una dieta de Virta Health basada en los principios de cetosis nutricional, y 87 pacientes en un grupo con tratamiento habitual que son objeto de seguimiento durante 2 años. El estudio incluye pacientes a los que se les ha prescrito insulina y se les ha diagnosticado diabetes por un promedio de 8 años.

En el congreso, la Dra. Hallberg presentó los resultados preliminares basados en 2 años de obtención de datos. La tasa de retención fue de 83% a 1 año, y 74% a 2 años. En el grupo con tratamiento, los investigadores observaron que el nivel de beta-hidroxibutirato, o datos de cetogénesis, fue el mismo a los 2 años de lo que había sido a 1 año. "Por consiguiente, las personas todavía estaban siguiendo la dieta, y estaban comprometidas", destacó.

Al final de 2 años, la media de reducción de hemoglobina glucosilada fue de 0,9, la reducción media para la evaluación del modelo homeostático de resistencia a la insulina fue de 32%, y 55% de los que cumplieron en su totalidad con la dieta presentaron resolución de su diabetes. En general, 91% de los usuarios de insulina redujo o eliminó su uso de insulina, y la reducción de peso promedio fue 10% del peso inicial.

"La reducción de la medicación fue generalizada, Esto representa un enorme ahorro de costos y una actitud de satisfacción del paciente. Estamos mejorando las cifras de hemoglobina glucosilada en pacientes que habían tenido diabetes por un promedio de más de 8 años, y a la vez estamos suspendiendo la medicación, incluida la insulina. Los carbohidratos bajos ahora constituyen el patrón asistencial".

Incluso pacientes en los que no se resolvió la diabetes recibieron un beneficio. Tuvieron una reducción promedio de 1,2 en la cifra de hemoglobina glucosilada a 7%; su reducción de peso promedio fue de 9,8%; 45% de los pacientes eliminó sus prescripciones para diabetes; 81% redujo o eliminó el uso de insulina; hubo una reducción promedio de 27% en las cifras de triglicéridos; y tuvieron una reducción de 17% en su puntuación de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica a 10 años. 

En la cohorte en general, la puntuación de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica a 10 años mejoró 12%; casi todos los marcadores de enfermedad cardiovascular mejoraron a un año. "Brindamos a estos pacientes apoyo adecuado, lo cual considero decisivo", destacó la Dra. Hallberg. "No importa lo que se haga, es necesario tener una intervención de gran contacto en persona, e implementarla con tecnología. Hacemos las cosas mejor que el cumplimiento de la medicación. Poner a los pacientes bajo una dieta a base de carbohidratos restringidos con apoyo adecuado favorece la sostenibilidad".

La Dra. Hallberg declaró ser empleada de Virta Health y asesora para Simply Good Foods.

Este artículo es una opinión del 17.o Annual World Congress Insulin Resistance Diabetes & Cardiovascular Disease (WCIRDC) y  fue publicado originalmente en MDEdge.com

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