El estudio más grande hasta ahora sobre el talco genital y el cáncer de ovario

Kristin Jenkins

Conflictos de interés

17 de enero de 2020

Resultados de la investigación más grande comunicada hasta ahora indican que no hay una asociación estadísticamente significativa entre la utilización de talco en la región genital y el riesgo de cáncer de ovario.[1]

En el estudio no se especificó el empleo de talco, aunque casi todos los productos en polvo contienen algún talco mineral, señalaron los autores.

Este es un tema muy debatido, por cuanto el vínculo potencial entre el talco y el cáncer ovárico ha sido motivo de litigios de gran repercusión mediática contra Johnson & Johnson, según se reportó previamente en Medscape Noticias Médicas.

Los nuevos hallazgos provienen de un análisis combinado de datos de cuatro grandes cohortes estadounidenses que fue publicado el 7 de enero en la versión electrónica de JAMA.

En un editorial adjunto, la Dra. Dana R. Gossett, maestra en ciencias en investigación clínica, de la University of California, en San Francisco, y la Dra. Marcela G. del Carmen, maestra en salud pública, de la Harvard University Medical School, en Boston, ambas en Estados Unidos, comentaron que los hallazgos de este estudio en parte tranquilizan.[2]

"La conclusión general es que no hay una asociación demostrable estadísticamente significativa entre el uso de talco en la región genital y el riesgo de cáncer ovárico", escribieron. "Este es el hallazgo clave del estudio".

Sin embargo, el hallazgo tiene varias salvedades importantes, según los autores del estudio y también expertos externos a quienes Medscape Noticias Médicas contactó para un comentario.

Todos estuvieron de acuerdo en que no se pueden sacar conclusiones definitivas.

Es posible que el estudio no haya tenido la suficiente potencia para detectar pequeños incrementos o reducciones de las tasas de cáncer ovárico, reconocieron los autores del estudio.

"Aunque este es el estudio más grande que se haya realizado, nuestros hallazgos no son definitivos", indicó a Medscape Noticias Médicas la autora principal, Katie O'Brien, Ph. D., del National Institute of Environmental Health Sciences at Research Triangle Park, en Durham, Estados Unidos. "No podemos sacar conclusiones en torno a la causalidad".

Los hallazgos parecen indicar un pequeño aumento del riesgo para las mujeres con aparato reproductor sano, comentó O'Brien.

Sin embargo, los editorialistas advirtieron que este hallazgo (con un hazard ratio de 1,13) "es inferior a la magnitud de efecto que los epidemiólogos por lo general consideran importantes y el lector no versado en estadística no debería selectivamente darle importancia como indicio de una relación".

La permeabilidad del aparato reproductor sigue siendo un factor clave en la exposición, han señalado expertos. Para una mujer que se ha sometido a histerectomía o ligadura tubárica, por ejemplo, un carcinógeno que entra en contacto con la vulva o la vagina podría no llegar a las trompas de Falopio y los ovarios para ocasionar la inflamación local que se considera factor desencadenante de la carcinogénesis.

Cuando se le abordó para un comentario, el Dr. Don S. Dizon, profesor de medicina en la Brown University, y director de oncología femenina en Lifespan Cancer Institute, en Rhode Island, Estados Unidos, resaltó que muchos factores pueden afectar el riesgo.

"Este es un ejemplo de las dificultades para concluir que cualquier factor aumenta el riesgo de cáncer de ovario", comentó el Dr. Dizon a Medscape Noticias Médicas. "El riesgo posiblemente es multifactorial, y se dispone de mucho mejores datos que respaldan otros factores que también determinan el riesgo". Como ejemplo, hizo referencia a los efectos protectores de la hormonoterapia y la utilidad de la evaluación del riesgo genético y las pruebas para síndromes de predisposición familiar al cáncer.

Asimismo, el Dr. Dizon señaló que el estudio mostró una asociación significativa entre el uso de talco genital y el riesgo de cáncer ovárico en el subgrupo de mujeres que tenían aparato reproductor permeable.

Añadió que aún no está convencido de que haya más riesgo de cáncer de ovario por el uso de talco corporal en la región genital. Aun así, reconoció que "mientras no se disponga de pruebas definitivas, lo cual requeriría un estudio aleatorizado controlado, siempre persistirá la inquietud en torno al riesgo".

El Dr. Dizon dijo que al explicar el "cómo" y el "porqué" de un diagnóstico de cáncer ovárico a pacientes y sus familias, no incluye el talco genital en la conversación sobre posibles factores de riesgo. Simplemente reconoce la falta de datos definitivos que indiquen que el uso genital de talco se asocia o no al riesgo de cáncer ovárico. "Creo que si a las mujeres les preocupan las exposiciones a estos productos, hace sentido simplemente no utilizarlos".

Detalles del estudio

Para el estudio los investigadores crearon una cohorte de más de 252.745 mujeres utilizando datos observacionales prospectivos combinados, del Nurses' Health Study II (NHS II), el Sister Study (SIS), y el Women's Health Initiative Observational Study (WHI-OS).[3,4,5]

En el NHS II, el WHI-OS y el SIS previamente se informaron relaciones entre el uso genital de talco y el riesgo de cáncer ovárico. El presente análisis combinado incluyó datos actualizados de casos adicionales y un seguimiento más prolongado, destacaron los investigadores.

En el análisis, con una mediana de edad de las pacientes al inicio de 57 años y una mediana de seguimiento de 11,2 años, se demostró que 2.168 mujeres presentaron cáncer de ovario. Entre las que alguna vez habían utilizado talco genital, la incidencia de cáncer ovárico fue de 61 casos/100.000 años-persona: entre las que nunca lo habían utilizado la incidencia fue de 55 casos/100.000 años-persona (hazard ratio [HR]: 1,08; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,99 - 1,17). Hacia los 70 años de edad la diferencia estimada en el riesgo de cáncer ovárico entre usuarias y no usuarias de talco fue de 0,09%.

Los análisis de subgrupos de mujeres en que se compararon a las que tenían útero y trompas de Falopio in situ con las que tenían aparato reproductor no permeable demostraron que las pruebas para heterogeneidad no fueron estadísticamente significativas para alguna comparación (HR:1,13 frente a HR: 0,99; p = 0,15). Cuando se compararon usuarias frecuentes y no usuarias con aparato reproductor permeable, los análisis demostraron que el hazard ratio fue de 1,19 (IC 95%: 1,07 - 1,37; p = 0,03 para la tendencia).

Los editorialistas están de acuerdo en que el estudio puede no haber tenido la potencia para detectar pequeños incrementos o disminuciones de las tasas de cáncer de ovario. También puntualizaron que los estudios de cohortes de los cuales se obtuvieron los datos "pueden no haber tenido la potencia para detectar una verdadera asociación, dada la rareza relativa del cáncer ovárico epitelial".

Dado el pequeño número de casos de cáncer de ovario en una población de estudio con 3,8 millones de años-persona de observación, los editorialistas indicaron que en el futuro "los análisis se fortalecerían si se dirigiera la atención a mujeres con aparatos reproductores indemnes".

Se ha de prestar atención al periodo y la duración de la exposición al talco genital, pero añadieron que con las presentes tasas bajas de uso de talco genital entre las mujeres estadounidenses, puede no ser factible recabar datos suficientes.

Riesgo para mujeres con máxima exposición

Otro experto a quien se le abordó para un comentario, el Dr. Daniel W. Cramer, ScD, profesor de obstetricia, ginecología y biología reproductiva en Brigham and Women's Hospital, Harvard Medical School, indicó: "Este estudio no es de ninguna manera la última palabra sobre el tema del talco".

"Para quienes dirían que la asociación global es demasiado débil para tener importancia en salud pública, este estudio no puede decir nada sobre las mujeres que utilizaron talco diariamente por más de 20 años", manifestó el Dr. Cramer a Medscape Noticias Médicas. "He planteado que este es el grupo de mujeres que tienen máximo riesgo de cáncer ovárico por este grado de exposición".

El Dr. Cramer, quien ha estudiado el tema durante más de tres décadas y ha fungido como testigo experto en litigios, recomienda a las mujeres no usar talco para higiene genital.

"El presente análisis no aclara algún aspecto nuevo sobre el tema", dijo. Los hallazgos deben considerarse en contexto con estudios de casos y controles que proporcionan datos sustanciales sobre una asociación y una dosis-respuesta más fuerte que los estudios de cohortes.

Ya se sabe que los estudios de cohortes encuentran una asociación más débil entre el uso de talco genital y el cáncer de ovario, destacó el Dr. Cramer. En estos estudios no se dispone de parámetros de exposición que combinen frecuencia y duración de uso.

Los médicos probablemente se han formado ya una opinión sobre el tema, y este estudio puede hacer poco para cambiar su manera de pensar, puntualizó. "Por lo menos espero que los médicos no concluirán de súbito que un hazard ratio elevado puede ignorarse simplemente porque no alcanzó el umbral un poco arbitrario de 5%, pero pudieron haber dicho: 'Efectivamente, la asociación es real', si el hazard ratio hubiera sido de 1,08".

El Dr. Cramer señaló que en un editorial de 2014 intitulado "El uso de talco y el cáncer ovárico: entre una roca y un lugar sólido", uno de los autores del presente estudio afirma que es improbable que nuevos estudios epidemiológicos adicionales puedan resolver la cuestión de la causalidad.[6]

Esto pronto podría cambiar, predijo el Dr. Cramer, señalando que "hay algunos datos de laboratorio nuevos que considero que pueden modificar el umbral".

El estudio fue financiado por el Programa de Investigación Intramural del National Institutes of Health, el National Institute of Environmental Health Sciences, el Programa de Investigación Intramural del National Cancer Institute, el US Department of Defense, el National Heart, Lung and Blood Institute, y el US Department of Health and Human Services. O'Brien ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Varios coautores del estudio han informado relaciones con la industria. La Dra. Gossett ha informado una relación con Bayer. La Dra. Del Carmen ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Cramer ha fungido como testigo experto por parte de usuarios de productos que contienen talco. El Dr. Dizon ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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