Un encubrimiento continuo: médicos con tatuajes y perforaciones en el cuerpo

Michele Cohen Marill

Conflictos de interés

16 de enero de 2020

Cuando el Dr. Evan M. Tomkiewicz hizo su entrevista para entrar en la facultad de medicina llevaba un traje formal que ocultaba un tatuaje colorido en su hombro, con extensión al cuello. Durante el segundo año en la facultad de medicina se hizo otro tatuaje como homenaje a su hermana que había fallecido inesperadamente: un árbol en el tobillo que se extiende alrededor de su pierna, con las ramas cubriendo a una chica que mira a las estrellas. Durante el pase de visita hospitalaria lo ocultaba con pantalones largos y calcetines.

Dr. Evan M. Tomkiewicz

Ahora es médico residente de urgencias en Indiana University Health, y ha dejado de preocuparle si sus tatuajes son visibles. Esta universidad ha reducido su código de vestimenta de 50 páginas a solo cinco en 2018, permitiendo los tatuajes, las perforaciones corporales y el pelo teñido. El Dr. Tomkiewicz explicó: "Es muestra de un cambio cultural enorme sobre nuestra visión de los tatuajes, y una institución que cambia y se adapta a la cultura de hoy en día. Si no es necesario ocultar cómo eres… te sientes más aceptado y cómodo".

En una encuesta realizada por Harris, casi la mitad de los milenials y más de un tercio de los pertenecientes a la generación X, la generación que está entrando ahora en la mediana edad, tienen un tatuaje como mínimo.[1] Esto significa que una proporción considerable de médicos jóvenes y de sus pacientes actualmente tienen algún tipo de arte corporal.

Como respuesta, un número creciente de instituciones está revisando sus normas. Conforme se reorganizan los límites entre la expresión personal y la profesionalidad, el debate deja de estar en cuestionar si los médicos pueden llevar arte corporal. Se centra en si deben cubrirse los tatuajes y quitarse las perforaciones corporales mientras están en su puesto de trabajo.

¿Qué piensan en realidad los médicos y los pacientes del arte corporal?

La Dra. Aliye Runyan no se arriesgó cuando ingresó en la facultad de medicina. Tenía un tatuaje que mantenía oculto (un símbolo de piscis en el tobillo). Un día entrevió un tatuaje en una ginecóloga que fue una de sus tutoras. Había tomado la precaución de mantener la tinta donde podía estar cubierta por la ropa de trabajo, pero quedó descubierta brevemente. Saber que un profesional respetado de más edad también tenía arte corporal le hizo sentirse mejor porque demostraba que su estilo individual no entraría en conflicto con su carrera de médico. Siempre que fuera discreta.

En la actualidad es especialista en ginecología y obstetricia en White Plains, Nueva York, se expresa ella misma mediante arte corporal, pero todavía mantiene la discreción. Tiene varios tatuajes pequeños, pero con significado personal, y por lo general procura ocultarlos en el trabajo. No obstante, las puntas de su cabello son moradas y su perforación nasal está a la vista. Explicó que "sin duda es necesario cierto grado de profesionalidad, pero al mismo tiempo creo que los médicos aplican bastante bien el autocontrol".

Dra. Aliye Runyan

No es sorprendente que las actitudes generacionales ante las modificaciones corporales sigan siendo diferentes. La probabilidad de que los adultos de edad avanzada tengan tatuajes o afirmen que se sentirían cómodos si les tratara un médico con un tatuaje es más baja. Los estudiantes de medicina y los médicos residentes perciben también que algunas especialidades médicas son más conservadoras (p. ej., la cirugía) y otras son más tolerantes (p. ej., medicina de urgencias, psiquiatría).

Una encuesta reciente de Medscape en médicos halló que casi 60% cree que es apropiado que los médicos se hagan tatuajes. No obstante, más de 60% pensaba que debe haber restricciones, y la mayoría de los que respondieron (41%) indicó que los tatuajes deben estar ocultos por la ropa de trabajo.

Pero ¿qué piensan los pacientes de los médicos con tatuajes y perforaciones corporales? Su punto de vista es bastante parecido al de los profesionales de la salud. La encuesta de Harris preguntaba qué pensaban de los médicos con tatuajes. Casi dos tercios de los pacientes afirmó que se sentiría muy cómodo o bastante cómodo con un médico que tiene un tatuaje, pero 38% no se sentiría cómodo. Los sentimientos diferían según la edad. Casi la mitad de los milenials afirmaba que estaría muy cómoda si les tratara un médico con un tatuaje, frente a solo 15% de los adultos de 70 años o más.

En otro estudio un grupo de investigadores en Hawai entrevistó en 2014 y 2015 a 314 personas elegidas al azar.[2] Sin mencionar los tatuajes ni las perforaciones corporales, mostraron fotos del cuello de un médico a los entrevistados, una con tatuaje prominente y otra sin tatuaje.

Las fotos mostraban a la misma persona, con el cuello de la camisa desabotonado y parte de su bata blanca visible También mostraron imágenes de la cara de un hombre con perforaciones corporales grandes y prominentes un pendiente elongando su oreja, un pendiente en la nariz (y él tenía ambos pendientes).

Aunque casi el mismo número de encuestados respondió que se sentía cómodo con el médico tatuado y con el médico sin tatuaje, el tatuaje influyó significativamente en su grado de confianza clínica. Más de la mitad afirmó que no confiaría, o tendría menos confianza en médicos con perforaciones corporales. Los hallazgos no presentaban diferencias significativas por ámbito rural o urbano, género ni edad. Los autores de la encuesta concluyeron que "los pacientes pueden afirmar que no tienen preferencia por ciertos detalles del aspecto del médico, pero el atuendo sigue influyendo en la comodidad y confianza en este".

Asimismo, un estudio sobre las preferencias de los pacientes en 10 hospitales universitarios encontró que los pacientes estaban a favor de un atuendo formal del médico, aunque había diferencias regionales:[3] la probabilidad de preferir un atuendo formal con bata blanca era más alta en las personas del sur que en las del norte. El Dr. Christopeher Petrilli, autor principal de este estudio, explicó que "algunas personas tienen una idea preconcebida de lo que esperan del aspecto de su médico, pero a otras no les importa".

La preocupación por la comodidad y la confianza de los pacientes sigue estando subyacente en el código de vestimenta de muchos centros sanitarios. Por ejemplo, los Standards of Dress and Appearance de la Emory University School of Medicine, en Atlanta, Estados Unidos, afirman:[4] "Una imagen profesional transmite credibilidad, fiabilidad, respeto y confianza a los compañeros de trabajo y a los pacientes". Entre otros requisitos, por ejemplo, la prohibición de usar ropa informal como los pantalones vaqueros, las normas obligan a llevar tapados los tatuajes.

Arte corporal como puente entre el médico y el paciente

La Dra. Rebecca Jeanmonod se planteó si más encuestas y estudios teóricos, como la de Hawai, reflejan los sentimientos reales de los pacientes atendidos en un centro sanitario. La Dra. Jeanmonod actualmente es directora adjunta del programa de residencia de medicina de urgencias de la St. Luke’s Universisty Health Network enBethlehem, Estados Unidos. Su propia experiencia como médica con tatuajes ha sido abrumadoramente positiva.

Muchos pacientes que ven su tatuaje en el antebrazo le hacen cumplidos sobre el dibujo, que muestra a una familia en una canoa en su lugar favorito de vacaciones. Muchos de los pacientes que ella trata tienen tatuajes. Ella explicó que "algunas personas están asustadas y cuando llegan a urgencias les gusta ver que somos iguales que ellas".

Dra. Rebecca Jeanmonod

Con esto en mente, la Dra. Jeanmonod diseñó un tipo diferente de estudio sobre arte corporal.[5] Incluyó médicos de urgencias con tatuajes ocultos y médicos sin tatuajes. Durante los 9 meses del periodo de estudio, los médicos alternaban tatuajes en brazalete falsos, pero con aspecto realista: un pendiente de aro en la oreja simulado (los hombres) o un broche nasal (las mujeres), ambos, o ninguno. Todos llevaban ropa de trabajo azul marino y tarjetas de identificación.

Más de 900 pacientes realizaron la encuesta de satisfacción del paciente sobre su grado de comodidad con su médico y su percepción de los conocimientos, profesionalidad y asistencia proporcionada por su médico. La encuesta no mencionaba específicamente los tatuajes ni las perforaciones corporales. Los resultados de satisfacción no presentaban diferencias significativas con independencia de que los médicos tuvieran tatuajes o perforaciones corporales.

La Dra. Holly Stankewicz, también directora adjunta del programa de residencia en medicina de urgencias de St. Luke’s, sintió cierta inseguridad cuando llevó por primera vez el tatuaje falso. Pero los comentarios de los pacientes eran positivos. Aseguró que "incluso las personas de edad avanzada me preguntaban por mi tatuaje y me decían que realmente les gustaba, y que era muy bonito, lo que me sorprendió".

Navegando la nueva "zona gris"

La Dra. Sheryl Heron, decana adjunta de docencia clínica y asuntos estudiantiles de la Emory Medical School, es sensible a la potencia de las primeras impresiones. Un atuendo formal con una bata blanca envía una señal visual, que puede ser especialmente importante para las mujeres y los individuos de raza negra, que siguen soportando los estereotipos persistentes surgidos en una época en que la inmensa mayoría de los médicos la constituían hombres de raza blanca, explicó la Dra. Heron, coeditora de un libro sobre diversidad e inclusión.[6]

La Dra. Heron quiere que los médicos jóvenes inspiren confianza a los pacientes, no inseguridad. Pero esto no significa que todos los tatuajes sean tabú, puntualizó, expresando su opinión personal, no la política de Emory. Avisó que los médicos deben "estar atentos y ser conscientes de las percepciones que pueden generar".

Frente a la posible preferencia o incomodidad del paciente está la prerrogativa individual de expresarse a sí mismo, afirma la Dra. Mary Catherine Beach, maestra en salud pública, experta en bioética y profesora de medicina de la Johns Hopkins University School of Medicine, en Baltimore, Estados Unidos. Sin duda, los tatuajes con palabras o símbolos ofensivos son inapropiados y las perforaciones corporales que son una expresión de la tradición religiosa, étnica o cultural, deben respetarse, explicó. Aparte de estas salvedades evidentes existe una zona gris en la que deben navegar los médicos y los profesionales de la salud. El péndulo está oscilando hacia una mayor aceptación, asegura la Dra. Beach. También añadió que "cuando las cosas se normalizan disminuye su capacidad de producir distracción".

La Mayo Clinic recibió la atención de los medios de comunicación cuando en 2018 suavizó sus normas sobre tatuajes.[7] Los directivos de este hospital evitaron hacer comentarios, pero publicaron una declaración que muestra un equilibrio entre tolerancia de la autoexpresión y preocupación por los sentimientos de los pacientes.

El mensaje señalaba que las normas de este hospital sobre vestimenta y decoro están pensadas "para asegurar que nuestros pacientes se sienten bien recibidos, respetados, cómodos y seguros. Aunque hemos cambiado algunas normas, seguimos pensando que los empleados deben proyectar un aspecto y una conducta profesional".

Aunque la política de muchos centros sanitarios está cambiando, algunos directivos de las facultades de medicina mantienen actitudes conservadoras respecto a la imagen de los médicos, advirtió el Dr. Ryan Gray, fundador de Medical School Headquarters , que aconseja a los futuros estudiantes de medicina a través de una página de internet, pódcasts y un grupo de Facebook.[8] Sigue diciendo a los estudiantes que lleven ropa formal en sus entrevistas y que oculten los tatuajes. El Dr. Gray afirmó que "después de ser aceptado puedes leer el manual del estudiante, estudiar la cultura, y probablemente ser tú mismo y ser aceptado como eres".

Más allá de estereotipos antiguos

La Dra. Kendra Campbell, fundadora de Free Range Psychiatry, en Luray, Estados Unidos, ha sido una inconforme durante mucho tiempo. En la facultad de medicina llevaba el pelo rosa y una cresta. Tenía una perforación "industrial" en la oreja, que es una barra situada entre dos agujeros. Tenía tatuajes que a veces eran visibles.

Su director de residencia la citó en una ocasión para hablar de su aspecto. Ella le preguntó si había recibido quejas de los pacientes y él admitió que no. "Mientras no influya en mi asistencia a los pacientes, creo que seguiré haciendo lo que estoy haciendo", le contestó. "Si afecta negativamente a alguien, cambiaré". Su director estuvo de acuerdo y nunca volvió a plantear el tema.

En la actualidad trabaja en medicina privada y se siente libre para ser ella misma. Su arte corporal y su atuendo reflejan su personalidad: creativa, inconforme, atrevida. Cree que no ha influido negativamente en su carrera profesional. Afirmó que "parece que a los pacientes no les preocupa mucho, y los propios profesionales de la salud creen que es un estereotipo".

A menudo la oposición de algunos profesionales de la medicina se atribuye al deseo de proteger a los pacientes de sentirse incómodos y de mantener normas previas de profesionalidad. Esto está vinculado habitualmente a la percepción de que las personas con tatuajes son insubordinadas o contestatarias, a pesar de que los hechos muestran con claridad que el arte corporal se ha convertido en una forma de expresión cada día más frecuente.

Shannon DeLuca, técnica sanitaria de urgencias y bombera en Pittsburgh, ha estado aprendiendo con médicos en tres hospitales y se prepara para entrar en una facultad de medicina. Incluso antes de empezar recibió un correo electrónico informativo con instrucciones sobre tapar los tatuajes y retirar todas las perforaciones corporales, excepto los pendientes convencionales. Pero cuando las flores en su muñeca se ponen a la vista o su ropa de trabajo deja ver un tatuaje de Star Trek, los pacientes solo dedican cumplidos.

Shannon DeLuca

Explicó: "Nunca he entendido este estigma contra los tatuajes, porque mis tatuajes y mi arte corporal no tienen nada que ver con mi inteligencia ni con mi capacidad para proporcionar una asistencia sanitaria adecuada". Cuando envía solicitudes de ingreso a las facultades de medicina explica que tiene previsto mantener sus tatuajes visibles. Quiere encontrar una facultad de medicina que la acepte como es.

Aunque es probable que siempre haya personas en desacuerdo, las señales apuntan a una cultura médica que ya no considera el arte corporal completamente fuera de sus límites, incluso a pesar de que muchos médicos insisten en que deben ocultarse. Conforme los tatuajes y las perforaciones corporales se han introducido en la vida cotidiana, han comenzado a encajar más cómodamente con las premisas modernas sobre el aspecto apropiado del médico.

Michele Cohen Marilles es redactora de salud y de medicina en Atlanta. Además de trabajar para Medscape Medical News colabora regularmente con Wired and Health Affairs.

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