Los antibióticos, principales desencadenantes de la alergia a fármacos entre la población infantil

Carla Nieto Martínez

6 de enero de 2020

MADRID, ESP. Los antibióticos, y más concretamente amoxicilina, suponen la primera causa de alergia a fármacos entre la población pediátrica en España, señala un estudio de próxima publicación, coordinado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica, en el que participaron más de 30 unidades de alergia pediátrica de todo el país, así como 1.500 niños llevados por sus padres a consulta ante la sospecha diagnóstica de alergia a antibióticos.[1]

Dr. José Ángel Porto

El Dr. José Ángel Porto, coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia a los Medicamentos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica, y participante en esta investigación, comentó a Medscape en español que "el estudio fue puesto en marcha debido a la alta demanda de consultas solicitadas a los Servicios de Alergología Pediátrica por sospecha de reacciones alérgicas a antibióticos betalactámicos en niños".

"Entre los objetivos de este trabajo nos planteamos conocer la incidencia de alergia a betalactámicos en la población pediátrica española, a través de un estudio multicéntrico prospectivo realizado en hospitales de diferente nivel asistencial, mediante la aplicación de un protocolo de estudio unificado".

"Otro objetivo consistió en evaluar la utilidad de distintas herramientas diagnósticas (historia clínica, test in vivo e in vitro) utilizadas en el diagnóstico de la alergia a antibióticos betalactámicos".

Dra. M.ª Teresa Giner Muñoz

Los resultados arrojados por esta investigación evidenciaron que los antibióticos son la primera causa de alergia a fármacos en la población pediátrica española, el más frecuente es el betalactámico "amoxicilina, tanto en su presentación única como en asociación con ácido clavulánico", comentó la Dra. M.ª Teresa Giner Muñoz, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia a los Medicamentos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica, que participó en esta investigación.

"En segundo término están las cefalosporinas. Estos datos coinciden con los de otros estudios realizados en poblaciones pediátricas. Asimismo, es importante destacar el hecho de que del total de pacientes remitidos a estudio con la sospecha de reacción alérgica a betalactámicos, solo en 7% se confirmó el diagnóstico", manifestó la Dra. Giner Muñoz a Medscape en español.

Antiinflamatorios: otro agente causal importante

Dra. Cristina Ortega Casanueva

Por su parte, la Dra. Cristina Ortega Casanueva, pediatra y especialista en alergología, y coordinadora de la Unidad de Alergia y Neumología Infantil del Hospital Quirónsalud San José, de Madrid, quien no participó en el estudio, explicó que la experiencia en la consulta y las evidencias que se observan en estos casos están en línea con los resultados arrojados por esta investigación.

"En efecto, la primera causa de alergia a los fármacos en los niños son los antibióticos, y dentro de este grupo, amoxicilina es el fármaco implicado con mayor frecuencia; tiene un amplio espectro a la hora de cubrir las infecciones de las vías respiratorias o de garganta, nariz y oído, es decir, las infecciones más frecuentes en la población pediátrica".

"Se trata de un fármaco de primera elección indicado en gran porcentaje de patologías de las vías respiratorias y, por tanto, está relacionado con la mayor parte de las reacciones alérgicas a los antibióticos", señaló a Medscape en español.

El estudio también puso en evidencia que los antiinflamatorios en general, e ibuprofeno en particular, ocupan el segundo lugar en cuanto a agentes causales de alergias a fármacos en esta población. Estos fármacos son de indicación común para los cuadros de fiebre y dolor o inflamación ante golpes o caídas.

El Dr. Porto explicó que aunque los antiinflamatorios no han sido objeto del estudio, porque este se centró en pacientes con sospecha de reacción alérgica a antibióticos betalactámicos, los resultados apuntan a este otro grupo de fármacos como agentes causales, en línea también con lo que se constata en la práctica clínica habitual, como manifestó la Dra. Ortega Casanueva.

"El segundo grupo de fármacos que más reacciones alérgicas produce está constituido por los antiinflamatorios, concretamente ibuprofeno, que es la primera elección entre los fármacos antiinflamatorios prescritos en pediatría y, por tanto, se trata del antiinflamatorio no esteroideo que más reacciones alérgicas produce entre la población infantil".

Respecto a qué otros fármacos se vinculan al desarrollo de alergias a fármacos en el paciente pediátrico, la Dra. Giner Muñoz señaló que "la incidencia de las reacciones alérgicas a fármacos está relacionada con los hábitos de consumo de fármacos de cada país. En nuestro ámbito, y con mucha menos frecuencia que los antibióticos betalactámiocos y los antiinflamatorios no esteroideos, están otros antibióticos no betalactámicos, vacunas, anestésicos —locales y generales— y fármacos antineoplásicos, que también pueden ser causa de reacciones alérgicas".

El difícil reto de diagnosticar este tipo de alergias en niños

En línea con los datos del estudio, la Dra. Ortega Casanueva comentó: "En mi consulta de alergia infantil, aproximadamente 10% de los padres consultan por sospecha de alergia a antibióticos, aunque la confirmación de dicho diagnóstico es menor. En este sentido, hay que tener en cuenta que no es fácil diagnosticar en niños la alergia a un antibiótico o a un antiinflamatorio".

Para explicar esta dificultad, la Dra. Ortega Casanueva señaló que la alergia a estos fármacos suele presentarse como una reacción cutánea, es decir, un exantema o una urticaria: "Los padres observan que el niño presenta sarpullido generalizado, lo relacionan con la administración del fármaco en cuestión, y consultan al Servicio de Urgencias, desde donde los remiten a la consulta de alergia".

Lo "que podría parecer un proceso sencillo, en realidad no lo es... la mayor parte de las ocasiones coincide con un proceso infeccioso que también puede expresarse con la misma clínica cutánea —exantema, urticaria, etc.—".

"Generalmente coexisten en el tiempo infección y tratamiento (es decir, la administración del fármaco en cuestión), lo que nos hace enfrentarnos al dilema que cuál fue el causante de la urticaria, si la infección o el fármaco. Es debido a ello por lo que hay un porcentaje mayor de consultas por sospecha de alergia a medicamentos que de diagnósticos de confirmación de la alergia al fármaco", destacó.

Por su parte, el Dr. Porto comentó al respecto que "al cursar muchas enfermedades virales que afectan a los niños con estas reacciones cutáneas —urticarias, sarpullidos— es frecuente sobrediagnosticar la alergia a fármacos a menores que durante un proceso viral están recibiendo un antibiótico".

A vueltas con el mal uso/abuso de los antibióticos

Respecto a que la tendencia al abuso o utilización inadecuada de los antibióticos constatada por varios estudios e informes haya tenido alguna consecuencia en los casos de alergia a fármacos en los niños (aumentando la incidencia, por ejemplo), el Dr. Porto comentó que el hecho de que la mayoría de la población infantil española reciba asistencia médica por parte de especialistas en pediatría racionaliza el uso de antibióticos, sobre todo en procesos infecciosos de tipo viral, como es el caso de la gripe.

"Aun así, este sigue siendo un aspecto mejorable, y hay que seguir insistiendo en que el uso de antibióticos no está indicado en el tratamiento de enfermedades virales, y mucho menos en su prevención", puntualizó el especialista.

Asimismo, el Dr. Porto hizo hincapié en que "cuando se usan antibióticos en procesos virales (dada la dificultad de diferenciarla clínicamente de una enfermedad bacteriana) y durante ellos se desencadena una reacción cutánea (exantemas máculo-papulares, urticaria), surge la duda sobre cuál es el agente responsable del cuadro cutáneo, lo que motiva el estudio alergológico para descartar o confirmar si el antibiótico está implicado en dicha reacción cutánea".

"De cualquier forma, podemos afirmar el uso cada vez menor de antibióticos en procesos febriles no bacterianos está reduciendo la demanda asistencial para estudiar reacciones cutáneas que se producen en el curso de procesos virales y que podrían llevar a confusión con reacciones cutáneas, sobre todo tardías, por alergia a antibióticos", agregó la Dra. Giner Muñoz.

Medicación alternativa y técnicas de desensibilización

Los expertos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica destacaron que una de las mayores preocupaciones que manifiestan los padres ante un posible diagnóstico de alergia a fármacos necesarios para sus hijos, como los antibióticos, consiste en la clase de tratamiento o tipo de abordaje que pueda emplearse.

La Dra. Ortega Casanueva comentó los protocolos o estrategias que se siguen en estos casos: "Desde que el niño presenta la reacción hasta que se realiza el estudio de alergia a estos fármacos, se prohíbe su administración y se ofrece al paciente un fármaco alternativo. Si una vez realizado el estudio alergológico se confirma la alergia al fármaco implicado, este se le prohíbe definitivamente".

"En el caso concreto de los antibióticos, se dan como opción otros que tengan un espectro semejante (es decir, que sirvan para tratar patologías similares), pero que no sean de la misma familia del fármaco con el que se presentó la reacción", agregó.

"Prohibir la administración de un fármaco concreto supone gran preocupación para los padres, pero afortunadamente hoy contamos con un amplio arsenal terapéutico, y generalmente encontramos opciones para el tratamiento de las enfermedades pediátricas más habituales", añadió la Dra. Ortega Casanueva.Para aquellas situaciones (por lo habitual, aisladas) en las que el fármaco responsable de la reacción alérgica no es sustituible, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica contempla recurrir a técnicas de desensibilización, que consisten en administrar la medicación en pequeñas cantidades y aumentarlas poco a poco hasta alcanzar las dosis necesarias. "Este tipo de procesos se realiza en centros especializados que están preparados para actuar si aparece alguna reacción alérgica durante las sesiones", finalizó la Dra. Ortega Casanueva.

Los doctores Porto, Giner Muñoz y Ortega Casanueva han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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