COMENTARIO

"Solo tengo pensamientos negativos": reflexiones sobre «Joker»

Dr. Sivan Mauer

Conflictos de interés

18 de diciembre de 2019

Este texto contiene spoilers.

La película «Joker» está teniendo un gran éxito de público y está recibiendo críticas positivas, pero también ha generado muchas discusiones sobre la psiquiatría. Para algunos la cuestión más importante es el diagnóstico de Arthur Fleck o Joker. La mayoría de los espectadores piensan en la esquizofrenia y uno de los motivos principales es la presencia de síntomas psicóticos (pensamientos delirantes, alucinaciones auditivas, visuales o táctiles) y el hecho de que el personaje tenga crisis de risa sin motivo aparente. No solo en la película, sino también en la vida real, el diagnóstico sintomatológico en psiquiatría es un problema antiguo que aumentó tras la publicación del primer Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). Un ejemplo es el hecho de que en los años 70 hubiera una gran diferencia de prevalencia de la esquizofrenia entre Estados Unidos e Inglaterra. En Estados Unidos la esquizofrenia se consideraba como una sintomatología mucho más amplia que en Inglaterra. A partir de esta cuestión surgió uno de los grandes artículos fundamentales de la especialidad que explicaba las causas de esta diferencia.[1]

En esa misma época, Robins y Guze publicaron también un artículo muy importante sobre la esquizofrenia. En su opinión, una enfermedad psiquiátrica solo tiene validez científica mediante la verificación de los criterios siguientes: síntomas, evolución de la enfermedad, respuesta al tratamiento, antecedente familiar/genético y marcadores biológicos.[2] Por tanto, Arthur puede tener varios diagnósticos distintos, desde una esquizofrenia hasta un síndrome seudobulbar. Para diagnosticar a este personaje sería necesario analizar, además de los síntomas descritos, los otros criterios de validez citados con anterioridad.

Es difícil analizar los antecedentes familiares de Joker, teniendo en cuenta que no está realmente claro quiénes son los padres del personaje. Una de las hipótesis es que sea hijo de Penny Fleck, una mujer diagnosticada de psicosis y trastorno narcisista de la personalidad y antecedentes de ingresos psiquiátricos. Lo que debemos entender es que la psicosis es un diagnóstico totalmente inespecífico, en verdad, y solo representa un conjunto de síntomas. El trastorno narcisista de la personalidad, según los especialistas en trastornos de la personalidad, no sería un diagnóstico científicamente válido, es decir, no se diferencia de otros trastornos de la personalidad.[3] No obstante, la película plantea la posibilidad de que el personaje hubiera sido adoptado por Penny y hubiera sufrido maltrato grave durante la infancia. En este caso no hay manera de determinar los antecedentes familiares de manera concluyente.

En relación con la evolución de la enfermedad, Arthur presenta episodios recurrentes, sobre todo cuando deja de tomar la medicación. En la película se revela que el personaje había tenido ingresos psiquiátricos previos, y recibe psicoterapia, pero la información mostrada es insuficiente para entender la evolución de la enfermedad.

Sin embargo, no creo que el diagnóstico sea la cuestión psiquiátrica principal de esta película, sino la relación de la sociedad con las enfermedades mentales. Esta relación se muestra de diversas maneras, como violencia, estigmatización y pobreza. Todavía se mantiene la percepción general de que existe relación entre enfermedad mental y violencia. Esta percepción está reforzada en muchos casos por el sensacionalismo de los medios audiovisuales que producen y series sobre los crímenes cometidos por personas con enfermedades mentales cuando, en realidad, el porcentaje de asesinos que presentan una enfermedad mental es bajo. Un estudio concluyó que para prevenir un homicidio es necesario internar a 35.000 esquizofrénicos con riesgo de cometer algún acto violento. Este dato contradice claramente la sensación general de que los pacientes con enfermedad mental grave son una amenaza.[4] Otro estudio halló que la prevalencia de violencia es más alta en los pacientes con crisis agudas.[5] Es importante recordar que Arthur se convierte en Joker cuando el estado deja de proporcionarle su medicación, entonces empieza un episodio de rabia, labilidad emocional, síntomas psicóticos y violencia.

“Lo peor de una enfermedad mental es que los demás esperan que uno se comporte como si no la tuviese”. Esta es una frase importante de la película, expresada por Joker. Esta frase muestra la percepción de la sociedad que tiene el personaje y sobre el hecho de sufrir una enfermedad mental. Arthur entiende que para vivir en esa sociedad no puede revelar su propia enfermedad, porque su vulnerabilidad tiene consecuencias, como ser víctima de violencia. Es importante destacar que la dificultad para relacionarse con el diferente no es exclusiva de la ciudad de Gotham. El estigma de la enfermedad mental sigue enraizado en nuestra sociedad. El estigma de la enfermedad mental está relacionado con el hecho de etiquetar y relacionar a las personas diferentes con estereotipos negativos. Además, esto forma parte del concepto de pérdida del estatus social.[6]

La pobreza y la desigualdad social son elementos muy importantes en la historia de Arthur y en la evolución de su enfermedad mental. Arthur es atendido por una aseistente social y también depende de que el sistema sanitario público le suministre sus medicamentos.

Otro momento importante de la película es cuando Arthur dice a su psicoterapeuta: “usted hace las mismas preguntas todos los días: ‘¿cómo va su trabajo?, ¿tiene pensamientos negativos?’ Solo tengo son pensamientos negativos”.

Es evidente que Arthur no está bien y que el psicoterapeuta no tiene medios para ayudarle. Para empeorar el problema le comunica que se suspenden las consultas y, por tanto, tampoco va a recibir su medicación. ¡Nace el Joker! Todos estos elementos son muy importantes para la vida de una persona con enfermedad mental, sea cual sea. ¿Existiría Joker si Arthur ocupase el lugar de Bruce Wayne? La respuesta es probablemente no. Joker es una película compleja e importante para la sociedad, incluso para que los médicos recapaciten su propia actitud en relación con el diferente y en relación con las enfermedades mentales. ¿Quería matar Arthur o estaba pidiendo socorro?

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