El consumo de marihuana se vinculó a ictus y arritmias en personas jóvenes

Conflictos de interés

4 de diciembre de 2019

El consumo de marihuana está vinculado a más riesgo de ictus y hospitalización por arritmia cardiaca en personas jóvenes, señalan dos nuevos estudios.[1,2]

Los dos estudios se presentaron en el congreso American Heart Association (AHA) Scientific Sessions 2019 que tuvo lugar en Filadelfia, Estados Unidos.

En el estudio observacional sobre ictus, adultos jóvenes con consumo reciente de marihuana tuvieron casi el doble de riesgo que no usuarios de haber sufrido un ictus, y el riesgo aumentó más entre consumidores frecuentes de marihuana. El riesgo de haber sufrido un ictus fue incluso más elevado (tres tantos más que en no usuarios) entre consumidores frecuentes de marihuana que también fumaban cigarrillos.

"Nuestros resultados indican que hay un vínculo entre el consumo frecuente de marihuana y el riesgo de ictus; y el riesgo es más elevado cuando se utiliza marihuana además de cigarrillos o cigarrillos electrónicos", manifestó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Tarang Parekh, investigador de políticas de salud en la George Mason University, en Fairfax, Estados Unidos.

"Este fue un estudio observacional transversal con muchas limitaciones, por lo que nuestros hallazgos deben considerarse generadores de hipótesis y necesitan confirmación, de preferencia con estudios longitudinales. Sin embargo, no creo que deberíamos ignorar estos hallazgos, y hemos de tomar en cuenta el consumo de marihuana como factor de riesgo para ictus", añadió.

"Aun cuando no se considera que cannabis sea tan perjudicial o adictiva como algunas otras drogas recreativas como los opiáceos, no podemos ignorar los posibles riesgos para la salud", señaló el Dr. Parekh.

En la actualidad se dispone de versiones sintéticas de cannabis, y el producto se ha legalizado para consumo médico en casi la mitad de los estados de la Unión Americana, señaló. "Su uso está aumentando, pero no contamos con suficiente información sobre los posibles riesgos para la salud".

Hoy en día es común que los pacientes pregunten a los clínicos sobre el uso médico de cannabis para diversos trastornos, añadió, "y es importante que nos percatemos de los potenciales riesgos para la salud, y estos pueden incluir ictus".

Para el estudio, los investigadores analizaron datos de 43.860 adultos jóvenes (18 a 44 años de edad) del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Relacionados con la Conducta, encuesta estadounidense representativa a nivel nacional realizada por US Centers for Disease Control and Prevention. La participación fue voluntaria y anónima, y la información se obtuvo mediante entrevistas telefónicas.

Entre numerosas preguntas se incluía si los participantes habían utilizado marihuana en el último mes, y en tal caso, con cuánta frecuencia. También se les preguntó si alguna vez habían sufrido un ictus. Toda la información sobre consumo de marihuana y antecedente de ictus fue proporcionada por los propios participantes.

Los resultados demostraron que 13,6% de la cohorte refirió utilizar marihuana en los últimos 30 días. El consumo de marihuana fue significativamente más frecuente en personas de 18 a 24 años, hombres y no hispanoamericanos. Comúnmente, los consumidores de marihuana eran fumadores de cigarrillos y usuarios de cigarrillos electrónicos activos, así como grandes consumidores de alcohol, en comparación con no usuarios. Sin embargo, entre los usuarios de marihuana se observaron con menos frecuencia diabetes, hipertensión e hipercolesterolemia.

En comparación con no usuarios, los usuarios recientes de marihuana mostraron un aumento de 82% en el riesgo de ictus, con un odds ratio (OR) ajustado de 1,82 (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,08 - 3,10). Este se incrementó más a un odds ratio de 2,45 (IC 95%: 1,31 - 4,60) con el uso reciente frecuente de marihuana definido como más de 10 días por mes.

Al realizar el ajuste con respecto a hipertensión y colesterol, las probabilidades de ictus fueron tres veces más elevadas con el consumo reciente de marihuana (OR: 3,11 [IC 95%: 1,23 - 7,79]), y cuatro veces más elevadas (OR: 4,10 [IC 95%: 1,22 - 13,69]) con el uso frecuente reciente.

Tras la estratificación adicional del riesgo se observaron riesgos de ictus incluso más altos en consumidores frecuentes de marihuana que también informaron consumo activo de cigarrillos combustibles (OR: 3,12 [IC 95%: 1,40 - 6,97]), o consumo actual de cigarrillos electrónicos (OR: 2,63 [IC 95%: 1,07 - 6,46]).

"Encontramos que los usuarios jóvenes de marihuana tenían más probabilidades de ictus incluso después del ajuste con respecto al consumo concomitante de sustancias, así como más probabilidades de ictus en caso de consumo frecuente de marihuana con uso activo de cigarrillos de tabaco y cigarrillos electrónicos", destacó el Dr. Parekh.

Sobre los posibles mecanismos subyacentes a las observaciones, en estudios recientes se ha informado que el consumo intenso y crónico de marihuana puede dar lugar a vasospasmo intracerebral multifocal, estenosis intracraneal multifocal, embolización cardiaca, hipotensión sistémica, alteración de la función vasomotora, otras disfunciones cerebrovasculares y efectos procoagulantes sobre las plaquetas, lo cual podría incrementar el riesgo de ictus.

El Dr. Parekh puntualizó varias limitaciones del estudio, entre ellas, que es un análisis de carácter transversal y retrospectivo de la base de datos, y que la autonotificación de episodios de ictus/consumo de marihuana pudo dar lugar a sesgos; añadió que el diseño transversal puede limitar la causalidad entre consumo de marihuana e ictus.

"Pese a estas limitaciones, los datos del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Relacionados con la Conducta ofrecen un tamaño de muestra más amplio, mejor diseño de cuestionario y entrevistas, y recolección de datos y métodos de procesamiento para la representación nacional", concluyó.

El Dr. Robert Harrington, presidente de la American Heart Association y profesor de medicina en la Stanford University, en California, Estados Unidos, comentó que el diseño observacional del estudio significaba que los factores de confusión podrían ser un problema.

"Estos autores en concreto trataron de hacer el mejor ajuste que pudieron para ello, y trataron de hacer un trabajo aceptablemente satisfactorio, encontrando que el consumo de cannabis se asoció a un incremento en el riesgo de ictus", agregó.

"No es definitivo, y se consideraría calidad de evidencia moderada, no evidencia de alta calidad", señaló el Dr. Harrington.

"Sin embargo, es importante, pues como vemos que en los estados de la Unión Americana se está legalizando cada vez más el uso de marihuana o de productos que contienen cannabis (en parte por los supuestos beneficios para la salud), en la American Heart Association consideramos que es importante que tales beneficios para la salud realmente se confirmen, ya que en realidad se cuenta con información científica rigurosa sorprendentemente escasa sobre los beneficios de esos productos para la salud. Así que en ese sentido este estudio es importante", añadió.

Vínculo con arritmia cardiaca

En un estudio separado, individuos más jóvenes con diagnóstico de trastorno por uso de cannabis tuvieron un riesgo 50% mayor de ser hospitalizados por una arritmia, en comparación con no usuarios.

El trastorno por uso de cannabis se caracteriza por el uso frecuente y compulsivo de marihuana, de modo similar al alcoholismo.

En el estudio, hombres afroestadounidenses jóvenes (de 15 a 24 años de edad) con el trastorno tuvieron el máximo riesgo de ser hospitalizados por arritmia, aunque el consumo de cannabis fue más frecuente entre hombres caucásicos de 45 a 54 años.

"Los efectos del consumo de cannabis se observan en los primeros 15 minutos y persisten aproximadamente 3 horas. En dosis más bajas se vincula con frecuencia cardiaca rápida. En dosis más altas se vincula a bradicardia", indicó el autor del estudio, Dr. Rikinkumar S. Patel, del Griffin Memorial Hospital, en Norman, Estados Unidos.

"El riesgo del consumo de cannabis vinculado a arritmias en personas jóvenes es una preocupación importante, y los médicos deberían preguntar a los pacientes hospitalizados con arritmias respecto a su uso de cannabis y otras sustancias, pues podrían estar detonando sus arritmias", indicó el Dr. Patel.

A medida que se legalice cannabis con fines médicos y recreativos en muchos estados, "es importante conocer las diferencias entre la dosis terapéutica de cannabis para fines médicos y las consecuencias de su abuso. Necesitamos con urgencia investigación adicional para comprender estas cuestiones", añadió.

Para el estudio los investigadores llevaron a cabo un análisis retrospectivo de la Nationwide Inpatient Sample de 2010 a 2014. Compararon 570.000 pacientes (de 15 a 54 años de edad) que tenían diagnóstico primario de arritmia con 67,6 millones de pacientes sin arritmia hospitalizados por otros trastornos, ajustando los resultados con respecto a características demográficas y factores de riesgo concomitante.

Los resultados demostraron que la incidencia del trastorno por consumo de cannabis en pacientes hospitalizados con arritmia fue de 2,6%. Pacientes con trastorno por consumo de cannabis tuvieron mayor probabilidad de ser más jóvenes, de género masculino y afroestadounidenses.

Aunque el trastorno por uso de cannabis no se asoció a más probabilidades de hospitalización por arritmias en la población general después del ajuste con respecto a características demográficas y factores de riesgo concomitantes (incluyendo tabaco y abuso de alcohol), se asoció a un incremento en el riesgo de arritmias en personas más jóvenes.

El odds ratio fue de 1,28 (IC 95%: 1,23 - 1,35) en personas de 15 a 24 años, y de 1,52 (1,47 - 1,58) en aquellas de 25 a 34 años.

"Nuestro estudio reveló que el trastorno por consumo de cannabis se asocia de manera independiente a un incremento de 47% a 52% en las probabilidades de hospitalización por arritmias en la población más joven, de manera que los médicos se han de familiarizar con el abuso o dependencia de cannabis como un factor de riesgo para arritmias", concluyeron.

Los autores de ambos estudios han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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