Mini Examen Clínico: Insomnio

Dr. Stephen Soreff

Conflictos de interés

5 de noviembre de 2019

La terapia cognitivo-conductual puede ser útil para mejorar los factores que perpetúan o empeoran el insomnio crónico, como hábitos de sueño incorrectos, hiperexcitación, horarios de sueño irregulares, higiene del sueño inadecuada e ideas equivocadas sobre el sueño.[6]

La terapia cognitivo-conductual es más efectiva en el insomnio primario, pero también es útil en el insomnio comórbido como terapia complementaria.[7] El análisis práctico basado en la evidencia científica de la American Academy of Sleep Medicine encontró que la terapia cognitivo-conductual (todos los componentes) y los componentes individuales, como control de estímulo, intención paradójica, entrenamiento de relajación y biorregulación, eran efectivos.[3]

Un estudio de Buysse y sus colaboradores determinó que un tratamiento conductual corto del insomnio es una intervención sencilla, eficaz y duradera en personas de edad avanzada con insomnio crónico.[8] El tratamiento consistió en instrucciones conductuales explicadas en dos sesiones de intervención y mediante dos llamadas telefónicas.

Según las guías del American College of Physicians , la terapia cognitivo-conductual debe ser el tratamiento inicial en pacientes con insomnio crónico.[9] También se ha demostrado el éxito de la terapia cognitivo-conductual en pacientes a los que se suspenden los hipnóticos de manera gradual.[10]

Los componentes de la terapia cognitivo-conductual son:

  • Información sobre higiene del sueño.

  • Terapia cognitiva.

  • Terapia de relajación.

  • Terapia de control del estímulo.

  • Terapia de restricción del sueño.

Para más información sobre el tratamiento del insomnio, lea aquí.

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