COMENTARIO

Situación actual de los cigarrillos electrónicos y vaping en México

Dr. Jesús Hernández Tiscareño

Conflictos de interés

16 de octubre de 2019

El 30 de agosto del año 2019, Centers for Disease Control and Prevention  emitió una alerta sobre el brote multiestatal en Estados Unidos de enfermedad pulmonar grave asociada con el uso de productos de cigarrillos electrónicos, refiriendo hasta el 27 de agosto de 2019 se habían informado 215 posibles casos en 25 estados.Un paciente en Illinois con antecedentes de uso reciente de cigarrillo electrónico fue hospitalizado con enfermedad pulmonar grave y posteriormente falleció. Todos los pacientes habían referido haber usado productos de cigarrillos electrónicos y hubo variaciones en el inicio de los síntomas desde pocos días hasta varias semanas después del uso del dispositivo. En dos estados se informó la inhalación reciente de productos cannabinoides en muchos de los pacientes. Hasta la fecha, ninguna sustancia individual o producto de cigarrillo electrónico se ha asociado constantemente con la enfermedad.

Ante esta situación, en México el 11 de septiembre de 2019 (con base en las notificaciones realizadas por Centers for Disease Control and Prevention y la U.S. Food and Drug Administration) el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias "Ismael Cosío Villegas" emitió una alerta a la población en general por daño pulmonar grave en vapeadores, destacando los más de 200 casos documentados de pacientes con lesión pulmonar grave en al menos 25 estados en Estados Unidos, asociada al uso de cigarrillo electrónico, la mayoría de ellos adolescentes y adultos jóvenes.

Posteriormente, el 25 de septiembre de 2019, la Secretaría de Salud emitió una alerta epidemiológica sobre el uso de cigarrillos electrónicos y su posible asociación con enfermedad pulmonar aguda grave, proporcionando una serie de recomendaciones para identificar de forma oportuna la presencia de casos de enfermedad pulmonar asociada al uso de cigarrillo electrónico, así como evitar el consumo de cigarrillos electrónicos y el vaping.

Cigarrillos electrónicos y vaping ¿cuál es su origen?

El cigarrillo electrónico fue inventado por Herbert A. Gilbert en 1963, pero el diseño comercial fue patentado por Hon Lik, de China. Los cigarrillos electrónicos ingresaron al mercado estadounidense en 2007 y han ganado gran popularidad, especialmente entre los jóvenes. Los cigarrillos electrónicos se comercializaron como una alternativa más segura a los cigarrillos combustibles convencionales y, por tanto, se promovieron como sustitutos de reducción de daños para los fumadores actuales.[1]

No hay duda de que los fumadores existentes de cigarrillos combustibles que cambian a cigarrillos electrónicos mudarán a un producto menos dañino. Sin embargo, la generación más joven comienza a usar cigarrillos electrónicos como resultado de una estrategia de mercadotecnia dirigida que incluye sabores atractivos (chicle, frutas tropicales, café, etcétera) y percepción de una "alternativa más segura".

Actualmente los cigarrillos electrónicos también son llamados e-cig, e-hookahs, y vapes. En la literatura se mencionan como sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), y cuando no administran nicotina se les llama sistemas similares sin nicotina (SSSN). La mayoría de estos dispositivos tiene cartuchos o tanques rellenables que generan un aerosol a través del calentamiento de un líquido que contiene nicotina, glicerina y saborizantes, y que alcanza ampliamente al sistema respiratorio, tanto en vías aéreas de conducción como en zonas alveolares, debido al pequeño tamaño de las partículas generadas (100 a 160 nm).

En el aerosol inhalado se han encontrado, en general en cantidades mucho menores que en el humo del cigarro, muchos compuestos tóxicos, entre ellos formaldehído, compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos policíclicos, nitrosaminas y metales (cromo, cadmio, zinc, níquel), provenientes del calentamiento del líquido del dispositivo o procedentes de la batería, varios de ellos conocidos carcinógenos o irritantes.

La irritación es capaz de generar inflamación en las vías respiratorias, síntomas respiratorios en personas previamente sanas o empeoramiento de síntomas respiratorios en pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o fibrosis quística.

Hay 4 componentes básicos que conforman los sistemas electrónicos de administración de nicotina, independientemente del tipo o marca: una batería, un cartucho para el líquido, una cámara de vaporización con un elemento de calentamiento activado mediante la inhalación, una boquilla por la cual se inhala.

En el mercado coexisten varios tipos de dispositivos, en general respetan el mismo principio, pero no son equivalentes en cuanto a sus contenidos y emisiones; al momento se encuentran distintos tipos de acuerdo a su venta al mercado:

Marco legal en México

En México, posterior a la aprobación de los cigarrillos electrónicos en Estados Unidos en 2009, los Institutos Nacionales de Salud y la Comisión Nacional contra las Adicciones emiten a la opinión pública su posicionamiento sobre estos productos, comentando que el cigarrillo electrónico es un sistema electrónico que funciona con baterías y está diseñado para proporcionar a las personas que lo utilizan nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas en forma de vapor/aerosol en vez de humo, y que ha tenido una venta amplia en México, a pesar de que esta es ilegal.

Asimismo, en su posicionamiento refieren que dichos dispositivos carecen de información científica y, por tanto, no se ha demostrado su seguridad, por lo que deben regularse, contar con advertencias sanitarias y prohibir patrocinio, así como tener impuestos especiales y restricciones de consumo.

En 2014 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios alertó sobre cigarrillos que son comercializados de forma ilegal, comentando que representan un riesgo a la salud, ya que sus ingredientes y condiciones sanitarias de producción son desconocidas.

El 21 de abril de 2017 la Secretaría de Salud, mediante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, prohíbe comerciar, vender, distribuir o suministrar cigarrillos por unidad, o tabaco picado, refiriendo que existen productos que no son derivados directos del tabaco, pero se asocian a productos de este, por lo que su comercialización se encuentra prohibida en México; tales productos se identificaron como vapeadores, cigarrillos electrónicos, e-cigarretes y los denominados cigarrillos sin humo.

A pesar de que en México se encuentran prohibidos su comercio y distribución, el Reporte de tabaco de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, 5,9% de la población de 12 a 65 años refirió haber probado alguna vez el cigarrillo electrónico. La prevalencia de consumo actual de cigarrillo electrónico en dicha encuesta fue de 1,1% (975 mil mexicanos).

En Estados Unidos su venta no está prohibida, y los cigarrillos electrónicos han sido los productos de tabaco más frecuentes entre los jóvenes desde 2014; en 2018 Centers for Disease Control and Prevention y la Food and Drug Administration informaron que más de 3,6 millones de jóvenes, incluidos 1 de cada 5 estudiantes de escuela secundaria superior y 1 de cada 20 de escuela secundaria media, habían usado cigarrillos electrónicos en el mes anterior.[2]

Ante la situación actual en Estados Unidos, Centers for Disease Control and Prevention emitió una serie de recomendaciones aplicables en México para los padres y proveedores de la salud.

Los padres pueden: 

  • Aprender sobre los distintos tipos de cigarrillos electrónicos y las formas que tienen, y acerca del riesgo que implica para los jóvenes el uso de estos dispositivos.

  • Hablar con sus hijos sobre los riesgos que tiene el uso de los cigarrillos electrónicos entre los jóvenes.

  • Expresar con firmeza la expectativa de que sus hijos no consuman tabaco ni utilicen cigarrillos electrónicos.

  • Ser un ejemplo positivo al no consumir tabaco ni utilicen cigarrillos electrónicos.

Los educadores pueden:

  • Aprender sobre los distintos tipos de cigarrillos electrónicos y las formas que tienen, y sobre los riesgos del uso de cualquier tipo de cigarrillo electrónico para los jóvenes.

  • Elaborar, implementar y hacer cumplir políticas antitabaco en las escuelas.

  • Rechazar los programas para prevenir el consumo de tabaco en los jóvenes que sean patrocinados por la industria tabacalera. Se ha encontrado que estos programas son ineficaces para prevenir el consumo de tabaco en los jóvenes.

Los proveedores de atención médica pediátrica pueden:

  • Preguntar sobre los cigarrillos electrónicos, incluso acerca de los dispositivos que parecen memorias USB, cuando interroguen a los pacientes por el consumo o uso de cualquier producto de tabaco.

  • Advertir a los pacientes acerca de los riesgos que tiene para los jóvenes el consumo o uso de cualquier tipo de producto de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos.

Conclusión

Se sabe que la nicotina en el tabaco causa adicción y dependencia, y es particularmente potente en niños y adultos jóvenes. Los cigarrillos electrónicos pueden administrar altas concentraciones de nicotina que pueden cambiar dependiendo de los componentes dentro de cada dispositivo, que varían considerablemente entre sí.

El uso de cigarrillos electrónicos está implicado como un factor de riesgo para el uso futuro de cigarrillos en adultos jóvenes. Además, los patrones de uso del cigarrillo electrónico también dependen de varios factores sociodemográficos. La prohibición de los productos de tabaco ha demostrado reducir el riesgo de fumar en los jóvenes, y como tal, se necesitan medidas estrictas de regulación del cigarrillo electrónico para la prevención.

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