Expertos hacen frente a tácticas de la industria del vaping similares al tabaco

Ingrid Hein

Conflictos de interés

2 de octubre de 2019

MADRID, ESP. A investigadores que reciben financiación de compañías de cigarrillos electrónicos se les negará el derecho de presentar su investigación si se aprueba un nuevo estatuto en el Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS) de 2019.

El edicto hace eco de un voto similar del año 2000 que restringía a investigadores que recibían financiación de compañías tabacaleras.

"Nos preocupa que nuestros colegas sean utilizados", señaló el Dr. Jørgen Vestbo, de la University of Manchester, en Mánchester, Reino Unido, quien copresidió una sesión sobre cigarrillos electrónicos y tabaco calentado.

"Investigadores pueden obtener apoyo de laboratorios para realizar investigación que evidentemente es beneficiosa para la industria del vapeo, y hacerlo ver más creíble", explicó el Dr. Vestbo. La estrategia se remonta a las décadas de 1960 y 1970, cuando las grandes compañías tabacaleras financiaban investigación científica que sugería que el tabaquismo no era tan dañino para la salud humana como ahora se sabe que es.

Vestbo dijo que le preocupa que prevalezcan la mercadotecnia y la ciencia financiada por la industria, como ocurrió con la industria del tabaco, sobre todo porque los cigarrillos electrónicos se ven como una herramienta para reducir el daño.

Nos preocupa que se utilice a nuestros colegas.

Este planteamiento puede ser peligroso. "No debemos perder de vista el hecho de que un enorme sector de la industria del vaping tiene vínculos con la industria del tabaco", destacó.

Asimismo, el Dr. Vestbo comentó a Medscape Noticias Médicas que confía en que se aprobará el nuevo estatuto: "No espero que alguien cuestione esto".

Se añadieron al programa dos sesiones (una sobre neumopatía inducida por vaping y otra acerca de defensa de políticas sobre el cigarrillo electrónico) a días del inicio del congreso.

"Tenemos mucho que debatir" en lo referente a cigarrillos electrónicos, puntualizó el Dr. Vestbo.

Un informe de una comisión sobre administración electrónica de nicotina, recientemente emitido por el comité de control de tabaco de la European Respiratory Society no recomienda estrategias de reducción de daño basadas en la población para el cese del tabaquismo.[1] De hecho, afirma que "no hay evidencia de que los cigarrillos electrónicos sean más inocuos que el tabaco a largo plazo".

Sin embargo, todavía no está clara la evidencia sobre el daño que los cigarrillos electrónicos pueden causar a seres humanos.

Y el aspecto del cese del tabaquismo con los cigarrillos electrónicos enfrenta a científicos y profesionales clínicos entre sí, aun cuando todos estén "en el mismo lado", añadió el Dr. Filippos Filippidis, Ph. D., de Imperial College London, quien describió los nuevos productos de tabaco y nicotina durante la sesión copresidida por el Dr. Vestbo.

Efectos a largo plazo

Un fumador crónico puede cambiar a cigarrillos electrónicos porque es "mejor" para él, explicó el Dr. Filippidis, pero a su hijo de 16 años le podría ser difícil comprender "que esto puede ser una solución para una persona que no puede dejar el hábito, pero es una terrible opción para un joven de 16 años que no fuma".

Aunque "estemos en el mismo lado del problema, estamos polarizados", señaló. "Me da tristeza ver que la comunidad del control del tabaco —muchos miembros de la cual han dedicado sus vidas a combatir el tabaco y salvar vidas— ahora está dividida sobre el tema de los cigarrillos electrónicos".

Estamos polarizados.

Nuevos reportes de noticias acerca de hospitalizaciones y muertes en personas jóvenes ocasionadas por el vaping han dado señales de alarma en los profesionales que atienden enfermedades respiratorias. "Hemos seguido las noticias de cerca y deseamos establecer un principio precautorio", destacó el Dr. Vestbo.

"Desconocemos los efectos a largo plazo. Fuimos bastante malos para combatir una epidemia de inhalación, ¿por qué seríamos mejores para otra?", enfatizó.

La discusión de un informe preliminar reciente de 53 hospitalizaciones en Estados Unidos, que indica que productos de tetrahidrocannabinol utilizados en dispositivos de cigarrillo electrónico podrían haber causado una serie de enfermedades que "representan un síndrome o síndromes clínicos emergentes", probablemente será el centro de la presentación a la hora del almuerzo y sesión del panel sobre enfermedad pulmonar inducida por vaping que se acaba de añadir al programa.[2]

"Necesitamos comprender qué decir a los médicos para que identifiquen mejor a una persona que está en el servicio de urgencias a causa de que el vaping produjo la enfermedad", informó el Dr. Vestbo.

Se han comunicado numerosas hospitalizaciones relacionadas con el vaping en Estados Unidos, pero no hay evidencia de un repunte en las hospitalizaciones por este motivo en Europa. Esto podría deberse a que los datos médicos se registran por separado en cada país europeo y las políticas son diversas, explicó.

"En algunos lugares todavía se puede fumar en restaurantes", señaló el Dr. Vestbo. "Probablemente en Reino Unido es donde más se acepta el cigarrillo electrónico en Europa, afirmando que es una forma de dejar de fumar y que, es más seguro que los cigarrillos reales".

En Reino Unido los productos de vapeo están aprobados por la Medicines and Healthcare Products Regulatory Agency, y el vapeo es respaldado como un auxiliar para dejar de fumar.

Necesitamos emitir una señal con regulación, dijo el Dr. Vestbo. "Mientras más esperen los políticos a establecer restricciones, más tiempo tendrá la industria del cigarrillo electrónico para convencer a las personas de que es una forma segura y satisfactoria de suspender el tabaquismo".

Prohibiciones al vaping

La semana pasada, en la India se prohibió la entrada de cigarrillos electrónicos al país, una política atrevida para un país con 106 millones de usuarios de estos dispositivos.

En Estados Unidos muchas jurisdicciones prohíben cigarrillos electrónicos de sabor, populares entre los adolescentes.

Jóvenes estadounidenses están adoptando el uso de cigarrillos electrónicos con gran rapidez. En estudiantes de secundaria, las tasas de vaping aumentaron de 11,7% en 2017, a 20,8% en 2018.[3] En cambio, 2,8 de adultos eran usuarios de cigarrillos electrónicos en 2017.[4]

En última instancia, los cigarrillos electrónicos pueden ayudar a dejar de fumar cigarrillos, pero también mantienen a la persona adicta al tabaco, admitió el Dr. Filippidis, haciendo alusión a un estudio en que se comparan cigarrillos electrónicos con parches de remplazo de nicotina para dejar de fumar. A 1 año, los participantes en el grupo con cigarrillo electrónico tuvieron más probabilidades de utilizar todavía su auxiliar para dejar de fumar, en comparación con los del grupo que utilizó parche.[5]

"Me temo que las personas que dejan de fumar utilizando cigarrillos electrónicos tendrán simplemente un consumo combinado", señaló. "No podemos promover esto para la reducción del daño. Ya tenemos otros métodos para dejar de fumar que sabemos que funcionan".

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