Mini Examen Clínico

¿Cuánto sabe sobre enfermedad por reflujo gastroesofágico en pediatría?

Dr. Jesús Hernández Tiscareño

Conflictos de interés

2 de octubre de 2019

La definición de reflujo gastroesofágico es el paso involuntario retrógrado de contenido gástrico hacia el esófago con o sin regurgitación, o vómito. Este ocurre en más de dos tercios de recién nacidos sanos y es la cuarta parte de todas las consultas de rutina dentro los primeros seis meses de vida. Se considera patológico y se conoce como enfermedad por reflujo gastroesofágico cuando el reflujo conduce a síntomas molestos o complicaciones.[1]

Muchos estudios documentan la historia natural de reflujo gastroesofágico en lactantes, con una incidencia máxima entre los 4 a 5 meses de edad.[2] La tasa de cesación de los síntomas en una de las edades oscila entre 80% y 95% de los casos.[3,4] La regurgitación del contenido gástrico hacia esófago, boca y nariz es común en lactantes y está dentro del rango esperado de comportamiento en el desarrollo del niño sano, y se considera como el desorden gastrointestinal funcional más común en el primer año de vida.[2]

En México, el reflujo gastroesofágico afecta entre 20% y 40% de la población en general (adultos y niños). El reflujo gastroesofágico no patológico, cuya manifestación cardinal es el vómito, ocurre en uno a cuatro casos por cada 1.000 recién nacidos vivos.[3,5] Se han identificado algunas poblaciones pediátricas con alto riesgo de presentar enfermedad por reflujo gastroesofágico: recién nacidos pretérmino, niños con trastornos neurológicos, atresia de esófago, acalasia, hernia hiatal, obesidad, trastornos respiratorios crónicos, incluyendo fibrosis quística, fibrosis intersticial idiopática y displasia broncopulmonar.

Por otro lado, se ha encontrado enfermedad por reflujo gastroesofágico en 55% a 64% de los niños con otitis media crónica, ya que este que provoca síntomas otorrinolaringológicos frecuentes, como secreción nasal y faríngea, ronquera, disfagia, laringoespasmo nocturno, otalgia, otitis, tos crónica y bronconeumonía.[3]

Los síntomas predominantes observados en reflujo gastroesofágico están relacionados con síntomas esofágicos como náusea, vómito o pirosis, regurgitación, emesis y disfagia. Sin embargo, los síntomas extraesofágicos, como tos crónica, ronquera, faringitis, bronquitis recurrente, otitis media y apnea también son comunes en la infancia.[2] La enfermedad puede ser causa de crecimiento y desarrollo anormales, de enteropatía, desnutrición, anemia, hemorragia gastrointestinal, irritabilidad, apnea, asma, odontopatías, síndrome de Sandifer, neumonía por aspiración, esofagitis, estenosis y esófago de Barrett.[5]

El síndrome de Sandifer es un trastorno neuroconductual con movimientos de hiperextensión de cuello, cabeza y tronco, con rotación de cabeza, que generalmente se presentan durante o inmediatamente después de la ingesta de alimentos y cesan durante el sueño secundario a enfermedad por reflujo gastroesofágico. Se caracteriza por esofagitis, anemia por deficiencia de hierro, y con frecuencia se confunden con crisis de origen epiléptico.[2]

La enfermedad por reflujo gastroesofágico es una de las entidades clínicas más frecuentemente enfrentadas tanto por el gastroenterólogo clínico como por el pediatra. Su diagnóstico requiere una historia clínica detallada y algunas pruebas complementarias. El uso juicioso de los métodos de diagnóstico actuales permite categorizar adecuadamente a los pacientes, descartar patologías diferentes a la enfermedad por reflujo gastroesofágico de manera precisa y orientar a la terapéutica más oportuna para cada situación clínica.

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