La hemoglobina glucosilada y el péptido natriurético cerebral son predictores de capacidad aeróbica en pacientes coronarios

Matías A. Loewy

10 de septiembre de 2019

Los niveles séricos de hemoglobina glucosilada y del péptido natriurético cerebral o péptido natriurético tipo B son predictores "independientes y aditivos" de capacidad aeróbica cardiopulmonar en pacientes con enfermedad coronaria por lo que su determinación podría orientar la selección e intensidad de tratamientos farmacológicos y programas de rehabilitación cardiovascular, sugiere un estudio español presentado el 2 de septiembre en el congreso de la European Society of Cardiology (ESC) de 2019 y el World Congress of Cardiology, en París, Francia.[1]

Dr. Ramón Arroyo Espliguero

Aun con las limitaciones del estudio, "la medición de hemoglobina glucosilada, incluso en pacientes sin diabetes, y del péptido natriurético tipo B, puede ser clínicamente útil en la valoración integral de pacientes con enfermedad arterial coronaria sometidos a programas de rehabilitación cardiaca", aseguró a Medscape en Español uno de los autores principales, el Dr. Ramón Arroyo Espliguero, jefe de Cardiología del Hospital Universitario de Guadalajara, España.

"La optimización terapéutica dirigida a reducir sus valores podría estar asociada a una mejora de los parámetros aeróbicos cardiopulmonares en la ergoespirometría", añadió.

Por otro lado, "el mal control de los niveles de hemoglobina glucosilada y péptido natriurético tipo B podría ser un predictor de paciente no-respondedor en los programas de rehabilitación cardiaca, y recomendaría una optimización terapéutica e indicación de protocolos de entrenamiento físicos más intensivos", destacó el Dr. Arroyo.

Estudios previos habían relacionado por separado los niveles de péptido natriurético tipo B y el mal control glucémico, incluso en pacientes sin diabetes, con una disminución de la capacidad aeróbica cardiopulmonar. Sin embargo, los autores notaron que no se había examinado el eventual impacto complementario de ambos marcadores.

En el nuevo trabajo, los investigadores evaluaron de manera retrospectiva a 91 pacientes (57 ± 10 años; 90% varones; 29% con diabetes de tipo 2) sometidos a una ergometría con consumo de gases espirados al inicio del programa estándar en fase-II de rehabilitación cardiaca, 2 a 3 meses después de un cuadro coronario agudo. 

Aplicando una técnica estadística de correlación bivariada, que examina si el aumento de una variable se asocia con incremento o disminución proporcional de otra variable, el Dr. Arroyo y sus colegas del hospital de Guadalajara y del Hospital General Universitario de Ciudad Real, España, encontraron que los niveles de hemoglobina glucosilada y péptido natriurético tipo B correlacionan con tres parámetros: el consumo pico de oxígeno (VO2) (r = -0,421; p < 0,001 y r = -0,295; p = 0,005, respectivamente); el umbral anaeróbico (r = -0,352; p = 0,001 y r = -0,271; p = 0,009, respectivamente) y el pulso de oxígeno o medida del consumo de oxígeno por latido (r = -0,345; p = 0,001, y r = -0,235; p = 0,025, respectivamente). 

Asimismo, los investigadores constataron la relación estadísticamente significativa o el valor predictivo de uno de los marcadores (pero no de ambos) respecto de otros parámetros ventilatorios obtenidos mediante la prueba de esfuerzo con consumo de gases. Hemoglobina glucosilada se asoció y predijo de manera independiente la ventilación minuto (VE) (p = 0,001) y el volumen corriente o tidal (VT) (p = 0,007), independientemente de edad, obesidad central y tratamiento con beta-bloqueantes.

En tanto, péptido natriurético tipo B mostró una correlación con parámetros vinculados con la ventilación-perfusión (V/Q) y la respuesta cronotrópica, y predijo la pendiente de ventilación-producción de dióxido de carbono (VE/VCO2), independientemente de edad, parámetros ecocardiográficos y tratamiento con beta-bloqueantes.

En un último análisis los pacientes fueron divididos en tres grupos en función del umbral diagnóstico para diabetes de la hemoglobina glucosilada (≥ 6,5%), y de la mediana de péptido natriurético tipo B (44,6 pg/ml), y se observó que el consumo pico de oxígeno y el umbral anaeróbico fueron menores de manera estadísticamente significativa para niveles de ambos marcadores por encima de esos puntos de corte.

Mecanismos y "optimización terapéutica"

Existen mecanismos fisiopatológicos que podrían explicar la conexión entre ambos marcadores y el deterioro de la función respiratoria. Según explicó el Dr. Arroyo a Medscape en Español, el mal control glucémico, reflejado por la hemoglobina glucosilada, se ha asociado a la glucosilación no enzimática del colágeno, que se acumula en el intersticio pulmonar y produce rigidez del parénquima pulmonar y disminución del retroceso elástico de las vías aéreas de pequeño calibre. También se ha asociado a reducción de la fuerza y resistencia de los músculos respiratorios.

"Y aunque numerosos estudios han confirmado que el pulmón es otro objetivo terapéutico de la diabetes, como el corazón o el riñón, nuestro trabajo plantea que el efecto dañino de la hiperglucemia sobre la eficiencia ventilatoria podría estar presente incluso en pacientes sin diabetes y explicar, en parte, la reducida capacidad aeróbica en los estados prediabéticos y el síndrome metabólico", puntualizó.

Respecto del péptido natriurético tipo B, el Dr. Arroyo señaló que es un marcador de sobrecarga de presión y volumen cardiacos. "La disfunción miocárdica, sistólica y diastólica, y el consiguiente aumento de la presión de llenado, reducen la capacidad funcional a través de la disminución del volumen/latido y de la elevación de la presión capilar pulmonar".

¿Cuáles serían las estrategias de optimización terapéutica que podrían implementarse a partir de considerar los niveles ambos marcadores? El Dr. Arroyo puntualizó que el control glucémico en pacientes con diabetes alude al uso de fármacos hipoglucemiantes, y en pacientes con estados prediabéticos, como el síndrome metabólico, incluye el adecuado control de peso y la realización de programas de entrenamiento físico.

Por su parte, los pacientes con enfermedad arterial coronaria con elevación del péptido natriurético tipo B "suelen presentar disfunción sistólica y/o diastólica, así como diferentes grados de congestión pulmonar. En dichos pacientes el tratamiento óptimo de la insuficiencia cardiaca, fármacos como vasodilatadores y beta-bloqueantes, mejora los niveles del marcador", concluyó el Dr. Arroyo.

El Dr. Arroyo Espliguero ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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