REVISIÓN

¿Bajar de peso con marihuana?

Kate Johnson

Conflictos de interés

9 de septiembre de 2019

Thomas Clark, Ph. D., siempre se ha especializado en mosquitos, pero ahora se está inclinando por la marihuana. Fuera de su trabajo regular como profesor y jefe de ciencias biológicas de la Indiana University, en South Bend, Estados Unidos, cada vez se le solicita más que dé conferencias acerca de los beneficios de cannabis en seres humanos, sobre todo del potencial de la marihuana como un auxiliar para bajar de peso.

"Cada vez estoy más convencido, a medida que veo más datos", indica Clark, quien recientemente se alejó de los insectos y publicó varios análisis y comentarios sobre este nuevo tema de interés. "Hay algunas incongruencias en los datos, pero de hecho he decidido que los efectos positivos de por lo menos el uso moderado superan fuertemente los efectos negativos, y estos se pueden evitar controlando la dosis y el uso de otros métodos de administración".

El último comentario de Clark, publicado en Journal of Drug Abuse, resalta "los efectos beneficiosos del uso moderado en adultos", y sostiene que el debate actual en torno al impacto del uso de cannabis en la salud pública da lugar a una "percepción incorrecta de daño".[1]

"El uso de cannabis contrarresta dos crisis de salud pública importantes", escribe, "la epidemia de obesidad y la epidemia de sobredosis de drogas, por lo que proporciona una mejora neta en la salud pública".

Señala de inmediato que no considera que cannabis sea una "droga milagrosa", pero hay evidencia de que la marihuana podría ayudar a bajar de peso, podría catapultar la hierba a toda una nueva estratósfera, y sus pacientes estarán clamando por respuestas.

Ahondar más en la teoría de Clark intensifica multitud de interrogantes. Si bien definitivamente hay curiosidad en la comunidad científica, también hay una resistencia.

"Soy inherentemente escéptico de esas ideas", comenta el Dr. Steven Heymsfield, presidente de The Obesity Society, quien ha participado en el desarrollo de otros fármacos para bajar de peso que nunca llegaron al mercado.

Pero colegas de Heymsfield en el Pennington Biomedical Research Center, que ubica a la obesidad en el primer lugar de su misión, consideran lo contrario.

"Hay una promesa de que la marihuana médica puede ser parte de la solución a la obesidad y la epidemia de diabetes", comentan el director ejecutivo del centro, John Kirwan, Ph. D., y el director médico, Dr. Frank Greenway, en un editorial reciente publicado en International Journal of Obesity.[2]

"Tengo cierto grado de reticencia en torno a la marihuana porque no se ha estudiado bien", agrega Greenway, un endocrinólogo. "Sin embargo, en vez de solo descartarla por completo, creo que es un tema adecuado de estudio".

A medida que adquiere poder legal en la cultura tradicional a través de países y fronteras internacionales, más científicos están comenzando a darse cuenta. Canadá es un nuevo terreno fértil. Con la legalización federal de cannabis en este país en octubre pasado, hay una avalancha de investigación científica, y entusiasmo.

"Al principio tuve un estudiante que comenzó a investigar esto; hicimos trabajo epidemiológico, pero luego me trajo los resultados", señala Terence Bukong, Ph. D., investigador de hepatología y enfermedades infecciosas en el Montreal's Institut Armand-Frappier Research Centre, parte del Instituto Nacional de Investigación Científica de la University of Quebec. "Me asombró y dije que ahí podría haber algo".

Después de publicar estudios sobre usuarios de cannabis que parecían estar protegidos de diversas formas de hepatopatía, Bukong ahora se ha desplazado de la observación a la investigación en el laboratorio.[3,4] "Lo que estamos viendo en el contexto de estudios epidemiológicos también lo estamos reflejando en el contexto de líneas celulares in vitro y modelos de ratón", dice. "Nuestros resultados preliminares muestran que formulaciones específicas de cannabis de hecho intensifican la lipólisis mientras que otros intensifican la acumulación de tejido adiposo".

Pero drogarse y satisfacer los antojos son los efectos representativos de la marihuana, así que ¿no haría esto de la marihuana un improbable auxiliar para la dieta? No, dice el científico de Indiana, Clark; aun con los refrigerios que la acompañan, los usuarios de marihuana todavía bajan de peso algunos kilos, con base en los datos de su metanálisis reciente.[5]

Con la ayuda de tres estudiantes de medicina, Clark procesó los datos sobre 17 estudios de peso corporal y uso de marihuana, y encontraron invariablemente que entre los casi 156.000 participantes en el estudio, quienes utilizaban marihuana eran más delgados que los no usuarios, pese a consumir un promedio de cerca de 800 calorías adicionales por día.

En promedio, aunque los no usuarios tenían sobrepeso, los usuarios se mantenían en el rango de peso normal. Esto se tradujo en una distribución promedio de 7% en el índice de masa corporal.

Pese a aumentar el apetito a corto plazo, el impacto a largo plazo de una sola dosis de marihuana "más que contrarresta" esto, dice, con un periodo de 3 a 4 semanas de disminución del apetito y metabolismo más rápido.

Aunque la asociación entre marihuana y baja de peso se ha documentado ampliamente en estudios epidemiológicos, las limitaciones legales han dificultado la consecución de estudios fiables, aleatorizados, controlados con placebo. Para explicar pesos más sanos en usuarios de marihuana, muchos expertos han asumido que utilizan menos alcohol y más cigarros. Sin embargo, la investigación de Clark hizo el ajuste con respecto a esta y muchas otras variables.

Es por eso que incluso el escéptico Heymsfield describió el estudio de Clark como "increíblemente bien documentado con un gran número de referencias". Añadió: "Dado el grado en el cual los autores documentaron sus hipótesis, deberíamos prestar atención".

Keith Sharkey, Ph. D., no necesita convencimiento. Sus estudios en ratones también vincularon la marihuana con el peso, aunque su advertencia es que los usuarios están "de alguna manera protegidos del aumento de peso", que no es lo mismo que bajar de peso.

"Lo que hemos demostrado es que los animales con una dieta rica en calorías equivalente a una dieta occidental, que normalmente produciría un aumento de peso muy sustancial, se protegieron del aumento de peso cuando se les dio tetrahidrocannabinol, el principal componente de cannabis", indica Sharkey, profesor de fisiología y farmacología y medicina en la University of Calgary, en Canadá.

Lo mismo se está demostrando en ratones de Bukong que reciben marihuana. "Comen la misma cantidad de alimento, bajan de peso, y no tienen la inflamación y toda la disfunción metabólica asociada que se obtiene en el contexto de grupo de control", destaca.

Los ratones de Bukong también están proporcionando otro rumor: que no todo cannabis es igual.

"La planta de cannabis tiene más de 400 componentes activos. Algunas variedades proporcionan efectos beneficiosos y otras no. Disponemos de formulaciones con tetrahidrocannabinol elevado, o cannabidiol elevado, o partes iguales; tienen diferentes mecanismos de acción", explicó. "Cuando se utiliza una determinada formulación de cannabis se observa baja de peso en modelos de ratón que sometemos a una dieta occidental rica en lípidos, alta en colesterol y en azúcar".

Para los investigadores familiarizados con el sistema endocannabinoide, la pregunta relevante sobre la marihuana y la baja de peso se basa en los receptores CB1 y CB2. Cannabis estimula estos receptores, pero la investigación también demuestra que su bloqueo con agonistas inversos puede inducir a la pérdida de peso. De hecho, Heymsfield dirigió el desarrollo clínico del fármaco ahora abandonado taranabant, que hacía exactamente esto, dando lugar a grandes cantidades de baja de peso en seres humanos hasta por dos años.[6]

"Me resulta difícil imaginar que activar el receptor CB1 con tetrahidrocannabinol produzca los mismos efectos que bloquearlo", dice. "¿Cómo se podría reconciliar esto?". (El desarrollo de taranabant y rimonabant, otro agonista inverso de CB1, se detuvo debido a que las drogas se vincularon con ansiedad grave, depresión y suicidio, además de la pérdida de peso).

"Hay una explicación bien conocida para el hecho de que estimular y bloquear los receptores CB tiene el mismo efecto", responde Clark. Cuando el receptor es estimulado hay una respuesta rápida y una respuesta lenta. La activación rápida del receptor CB1 promueve el aumento de peso y es la causa del efecto estimulante de cannabis que dura un par de horas, aproximadamente. Sin embargo, los receptores también muestran una respuesta lenta que ajusta la sensibilidad de las vías.

Para Bukong, gran parte del misterio de la marihuana y el apetito probablemente se basa en la dosis y la formulación. "Al parecer es crucial establecer el horario, la dosis y el equilibrio terapéutico precisos entre activación o inhibición de los receptores CB1 y CB2", escribió en un artículo reciente.[7]

A medida que aumenta la presión en el cuello de botella de la investigación científica y la curiosidad del paciente, resolver estas cuestiones puede llevar tiempo.

"Necesitamos más financiación para algo que se contrapone a la mayor parte del pensamiento científico tradicional", dice Bukong, cuya investigación es financiada por Canadian Institutes of Health Research. "Tarde o temprano las respuestas serán evidentes, pero por ahora solo tenemos que seguir investigando".

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