Una aplicación española acorta brecha entre desfibriladores externos automáticos y pacientes en paro cardiaco súbito

Matías A. Loewy

1 de septiembre de 2019

Una aplicación móvil para smartphones impulsada por la Sociedad Española de Cardiología y la Cruz Roja empieza a posicionarse como una herramienta decisiva para facilitar el acceso temprano a los desfibriladores externos automáticos (DEA) en la asistencia de pacientes que sufren un paro cardiaco fuera del hospital, según una presentación en el congreso de la European Society of Cardiology (ESC) de 2019 y el World Congress of Cardiology, que se celebran en conjunto en París, Francia.[1]

La iniciativa colaborativa, denominada Ariadna, lanzó la versión final de la aplicación el 8 de septiembre de 2018, y tiene como objetivo armar un mapa con la geolocalización de los desfibriladores externos automáticos distribuidos en la geografía de España, y permitir la identificación del más cercano cuando una persona sufre un paro cardiaco súbito en la vía pública o en cualquier sitio extrahospitalario, lo cual representa una de las principales causas de mortalidad en el mundo.

Asimismo, la herramienta procura registrar usuarios que validen la ubicación de esos desfibriladores y otros voluntarios formados en reanimación cardiopulmonar, de modo tal que en el futuro cercano puedan ser alertados para responder en la emergencia.

Según un video promocional de la Sociedad Española de Cardiología, "Ariadna es una 'heroína' que podría evitar 82 muertes súbitas por día" en ese país.[2]

Según datos presentados en un cartel en París, en los cinco primeros meses desde su lanzamiento, la aplicación "experimentó un crecimiento exponencial y ya está ayudando a aumentar la toma de conciencia del paro cardiaco en España", señalaron el Dr. Eusebio García-Izquierdo Jaén, de la Unidad de Arritmias Cardiacas del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda, en Madrid, y otros cinco autores.

Dr. Eusebio García-Izquierdo Jaén

Para febrero de 2019 ya había 3.975 desfibriladores externos automáticos registrados, de los cuales 26% había recibido la validación de por lo menos un usuario distinto. También se habían reclutado 10.846 usuarios.

Sin embargo, las estadísticas actualizadas son aún mejores.

Dr. Ignacio Fernández Lozano

"Al día de hoy tenemos 6.700 desfibriladores externos automáticos y 15.700 voluntarios (registrados). Esto crece a muy buen ritmo y ha superado nuestras expectativas más optimistas", comentó a Medscape en Español el coordinador del proyecto, Dr. Ignacio Fernández Lozano, jefe de sección de la Unidad de Arritmias del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda.

Según el Dr. Fernández, quien destacó que empezaron a pensar en la aplicación hace ocho años, la expectativa es lanzar en octubre una campaña de comunicación para tratar de registrar en un año  80% de los 25.000 desfibriladores externos automáticos que se calcula están instalados en España.

"Cuantos más desfibriladores externos automáticos haya, mejor, sobre todo en lugares de gran afluencia de público o con actividad de riesgo, como el deporte", subrayó el Dr. Fernández.

El cardiólogo también resaltó la importancia de educar a la población. Un estudio francés de 2016 había mostrado que, junto con la disponibilidad de desfibriladores externos automáticos, el componente educativo era la "piedra angular" para mejorar el uso de estos equipos por el público.

"¿Ariadna ha aumentado el interés de la población por tomar cursos de reanimación cardiopulmonar y poder inscribirse como 'respondedores'?", se le preguntó al Dr. Fernández. "Claramente sí", respondió. "Ahora estamos incluyendo en la aplicación información de los cursos ante la alta demanda de información por parte de los usuarios".

"Estoy seguro de que va a salvar vidas"

Como recordaron los autores españoles, los resultados clínicos globales del paro cardiaco extrahospitalario son pobres, con un porcentaje de sobrevida inferior a 10%. Y hasta 6 de cada 10 casos se presentan con ritmos desfibrilables: fibrilación ventricular o fibrilación ventricular sin pulso, por lo cual "el diagnóstico precoz de la condición y la desfibrilación temprana son elementos claves para incrementar las oportunidades de sobrevida con resultados neurológicos favorables", destacaron.

Sin embargo, ante la consulta de Medscape en Español, el Dr. Fernández reconoció que hasta la fecha es imposible saber cuántas veces ha sido utilizada la aplicación Ariadna para asistir pacientes con paro cardiaco fuera del hospital y cuáles han sido los desenlaces. "Eso lo dejamos para una segunda fase".

"Nuestra idea es incorporar la información de la aplicación en los centros de emergencia. La idea sería que el teleoperador del 112 pudiera localizar los desfibriladores externos automáticos próximos para informar a los testigos y llamar a los voluntarios que tenemos incluidos en la aplicación y se encuentren próximos a la parada cardiaca", destacó.

Dr. José Ricardo Navarro Vargas

En un comentario a Medscape en Español, el Dr. José Ricardo Navarro Vargas, anestesiólogo colombiano, instructor de reanimación y autor de varios trabajos sobre terapia eléctrica en reanimación intrahospitalaria y extrahospitalaria, destacó la iniciativa Ariadna, de la cual no tomó parte.[3]

"Disponer de desfibriladores externos automáticos en sitios de afluencia grande de público, así como de la tecnología de geolocalización, estoy seguro de que va a permitir salvar vidas que de otra forma harían difícil cumplir con los objetivos de la 'cadena de sobrevida'", señaló el expresidente de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación, y actual decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia.

"Hay que recordar que el eslabón de la desfibrilacion (el tercer eslabón) marca la diferencia en la reanimación del paro extrahospitalario. En la medida en que la tecnología se ponga al servicio de la comunidad de forma simple, segura y rápida, los resultados van a ser muy positivos y la comunidad sabrá responder de manera expedita", añadió el Dr. Navarro

Con variantes, otros países en Europa están impulsando iniciativas destinadas también a superar la brecha entre la proliferación de equipos públicos de desfibrilación y su utilización efectiva. La British Heart Foundation de Gran Bretaña lanzó el 5 de junio pasado una "red nacional de desfibriladores", en conjunto con el servicio de ambulancias británico, el National Health Service y las empresas Microsoft y New Signature, con el fin de "mejorar la conexión" entre los pacientes con paro cardiaco, los testigos y los servicios de ambulancia.[4]

En tanto, otra iniciativa móvil en Dinamarca aumentó un tercio el registro de desfibriladores externos automáticos y alcanzó la mitad de los aproximadamente 25.000 que existen en el país.[5]

El Dr. Fernández Lozano y el resto de los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Navarro Vargas ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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