COMENTARIO

El papel del profesional de la salud ante la inminente legalización de cannabis en México

Dr. José J. Mendoza Velásquez

Conflictos de interés

29 de agosto de 2019

Hola, soy el Dr. José Mendoza Velásquez, grabando desde México para Medscape en Español.

Dado que recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación publicó en el Semanario Judicial de la Federación ocho tesis de jurisprudencia sobre el uso lúdico de la marihuana, en las que determinó que su prohibición es inconstitucional, todos los juzgados del país deberán otorgar amparos a quienes deseen fumar cannabis, aunque los interesados estarán sujetos a seguir el proceso legal requerido, en el que la primera instancia es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Legalización no equivale a inocuidad

La inquietud no es nueva. En el panorama mundial, la legalización de cannabis es un tema en incremento. No solo países europeos, sino latinoamericanos y norteamericanos han legalizado su uso, y los efectos de esta son diversos.

Estados como Colorado y Washington han observado un aumento en el número de consumidores netos y, consecuentemente, una disminución en el consumo de opiáceos, particularmente en Colorado.

Solamente hay que aclarar un punto: la lucha contra las adicciones no es únicamente la lucha contra la oferta, sino una lucha real contra la demanda, que es la generación de la adicción desde el punto de vista clínico.

Nuestra labor médica es informar a los pacientes sobre sus posibles efectos adversos y beneficiosos para la salud. La población parece tener la idea de que cannabis ofrece un consumo inofensivo y que la legalización es equivalente a la de otras drogas. Sin embargo, cannabis al igual que otras drogas, como el tabaco y el alcohol, no es inofensiva.

Cannabis es la droga ilícita más utilizada en México, con 80% del total de consumo de drogas; aproximadamente 12% de las personas de 12 años de edad o más reporta el uso en el último año y tasas de uso particularmente altas entre los jóvenes.[1]

Efectos adversos

Es de particular importancia el incremento en el consumo en la adolescencia, ya que se asocia con mayor probabilidad de daño. Es necesario no olvidar los efectos adversos comprobados asociados a este consumo.

Una revisión publicada en 2015 por la Dra. Nora Volkow describe los siguientes efectos:[2]

Tabla. Efectos adversos asociados consumo

Efectos del uso a corto plazo o consumo ligero

Deterioro de la memoria a corto plazo: dificulta el aprendizaje y la retención de información.

Deterioro de la coordinación motora: interfiere con la habilidad de conducir y aumentar el riesgo de lesiones.

Modificación del juicio: aumenta el riesgo de comportamientos sexuales y facilitan la transmisión de enfermedades de transmisión sexual.

En altas dosis: paranoia y psicosis.

Efectos del uso a largo plazo o consumo pesado (varias veces todos los días)

Adicción: en aproximadamente 9% de los usuarios en general; 17% de los que comienzan a usar en la adolescencia, y 25% a 50% de quienes son usuarios diarios.

Desarrollo cerebral alterado.

Resultado educativo deficiente, con mayor probabilidad de abandonar la escuela.

Deterioro cognitivo, menor coeficiente intelectual entre usuarios frecuentes durante la adolescencia.

Disminución de la satisfacción con la vida y el logro (determinado sobre la base de medidas subjetivas y objetivas, en comparación con dichas calificaciones en la población general).

Síntomas de bronquitis crónica.

Adicción, riesgos, uso en embarazo e investigación

En personas con predisposición, el uso regular de cannabis aumenta el riesgo de psicosis crónicas, incluida la esquizofrenia. Esto aumenta cuando el consumo inicia durante la adolescencia.

De acuerdo a los criterios de dependencia en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su cuarta edición revisada, 9% de los consumidores de cannabis se volverá adicto; 1 de cada 6 inicia el consumo en la adolescencia, y entre 25% y 50% la fuman diariamente.

Otro punto interesante es que también se reconoce un síndrome de abstinencia de cannabis con síntomas que incluyen irritabilidad, dificultad para dormir, disforia, ansia y ansiedad, lo que dificulta la interrupción del tratamiento y contribuye a la recaída.

El uso de cannabis en la adolescencia podría influir en múltiples conductas adictivas en la edad adulta.

La disminución de la reactividad de las neuronas de dopamina que modulan las regiones de recompensa del cerebro modifica la respuesta a las drogas y facilita la adicción.

La exposición de roedores a cannabis en el útero altera la regulación del desarrollo del sistema de dopamina mesolímbica de la descendencia afectada, motivo por el cual el consumo durante el embarazo es importante. Si la reactividad de dopamina se ve reducida en las regiones de recompensa del cerebro después de la exposición temprana al cannabis, este efecto podría ayudar a explicar el aumento de la susceptibilidad al abuso de drogas y la adicción a varias drogas en el futuro.

    La posición de la medicina es y será siempre la prevención y la educación.

En la encuesta Monitoreo del futuro de 2013 en estudiantes de secundaria en Estados Unidos, 6,5% de los estudiantes en el grado 12 (equivalente a 3º de secundaria en México) informó el consumo diario o casi diario de cannabis, lo que afecta las funciones cognitivas durante la intoxicación aguda, y aun en los días posteriores a su uso muchos estudiantes consumidores de cannabis podrían estar funcionando a un nivel cognitivo por debajo de su capacidad por periodos considerables.

Si bien los efectos agudos disminuyen cuando se elimina tetrahidrocanabinol del cerebro, el uso prolongado o intenso puede preservar los efectos, dando como resultado deterioro cognitivo duradero, particularmente entre aquellos que comenzaron a consumir cannabis en la adolescencia temprana.

Punto de vista

Hasta el momento queda mucho por aclarar sobre los efectos a corto y largo plazos de cannabis sobre la conducta, pero una cosa es clara: no hay sustancia con efecto en el sistema nervioso central que en consumo agudo intenso o en consumo crónico sea inocua.

Es importante desde el punto de vista de la salud mental, más allá de satanizar el consumo, concientizar a los usuarios sobre los efectos posibles que el consumo condiciona, así como promover políticas públicas y legislaciones sobre el consumo y las consecuencias sociales y legales del mismo y los actos relacionados a este que pudieran generar ilegalidad.

El consumo es un hecho innegable. La legalización de este es cuestión de tiempo. La posición de la medicina es y será siempre la prevención y la educación. En este caso, lo más importante es no olvidar que cannabis genera efectos y que estos pueden ser permanentes en casos en que el consumo sea grave o crónico.

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