Nuevos fármacos para diabetes de tipo 2 no se vincularon a infecciones de vías urinarias

Miriam E. Tucker

Conflictos de interés

6 de agosto de 2019

La utilización de inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2 (SGLT-2) para tratar diabetes de tipo 2 no parece aumentar el riesgo de infecciones de vías urinarias, en comparación con otras dos nuevas clases de compuestos farmacológicos para diabetes de tipo 2, indican los resultados de un estudio grande basado en la población.[1]

Si bien se ha demostrado una y otra vez que los inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2 aumentan el riesgo de infecciones genitales (predominantemente micóticas, así como la complicación infrecuente pero grave, de gangrena de Fournier), su vínculo con las infecciones de vías urinarias es menos claro y datos previos han sido ambivalentes.

Sin embargo, en 2015, la Food and Drug Administration de Estados Unidos añadió una advertencia sobre infecciones de vías urinarias graves a los prospectos de todos los inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2 tras reportes de sepsis con infecciones de vías urinarias y pielonefritis en usuarios de estos fármacos.

En el presente estudio de dos grandes bases de datos de reclamaciones comerciales de Estados Unidos, comparaciones de más de 100.000 individuos con diabetes de tipo 2 que iniciaron inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2 con pacientes equiparados que iniciaron inhibidores de dipeptidilpeptidasa-4 o agonistas de receptor de péptido 1 similar a glucagón no revelaron diferencias en las tasas de infecciones de vías urinarias graves o no graves durante un periodo aproximado de 2 años.

"Con base en estos hallazgos se han de considerar otros factores además del riesgo de episodios de infecciones de vías urinarias al decidir la conveniencia de prescribir tratamiento con cotransportador de sodio y glucosa 2 a pacientes con diabetes en contextos de atención médica sistemática", señalan Chintan V. Dave, PharmD, Ph. D., de la Division of Pharmacoepidemiology and Pharmacoeconomics, Brigham and Women's Hospital, en Massachusetts, Estados Unidos, y sus colaboradores.

Sus hallazgos fueron publicados en versión electrónica en Annals of Internal Medicine.

"Datos de contexto clínico tranquilizantes"

Este nuevo estudio "tranquiliza, tiene varias implicaciones importantes y representa una contribución clave a la literatura", comentan Kristian B. Filion, Ph. D., y la Dra. Oriana H. Yu, de McGill University y Lady Davis Institute of the Jewish General Hospital, en Montreal, Canadá, en un editorial adjunto.[2]

Tiene varias fortalezas, continúan Filion y la Dra. Yu. "Dado su diseño equiparado en cuanto a puntuación de propensión, el uso de productos comparativos activos en puntos similares en el manejo de la diabetes de tipo 2, y el ajuste estadístico riguroso, redujo los factores de confusión por indicación y por otras variables.

Con más de 100.000 pacientes por cohorte, los autores pudieron restringir el análisis a las infecciones de vías urinarias graves, un criterio de valoración clínicamente importante en pacientes con diabetes de tipo 2. Los resultados fueron congruentes en varios análisis, lo que indica que los hallazgos son robustos para las premisas del estudio".

Sin embargo, Filion y la Dra. Yu advierten que el estudio tiene algunas limitaciones, muy notablemente que se excluyó a pacientes con alto riesgo de infecciones de vías urinarias (por ejemplo, aquellos con hidronefrosis, reflujo vesicoureteral, lesiones en la médula espinal o uso de catéter).

"Aunque tales exclusiones pueden haber aumentado la validez, es posible que también hayan afectado de manera adversa la posibilidad de generalización. También impidieron los análisis de subgrupos entre pacientes con el máximo riesgo para la variable de interés".

No obstante, los editorialistas concluyen: "En última instancia, aunque persiste cierta incertidumbre, el estudio realizado por Dave y sus colaboradores proporciona evidencia alentadora de la tolerabilidad de inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2 en el contexto clínico, lo que permite a los pacientes beneficiarse de su uso con mayor confianza en su tolerabilidad en cuanto a infecciones de vías urinarias graves".

No se observaron diferencias en infecciones de vías urinarias graves o no graves

La población del estudio provino de IBM MarketScan (MarketScan) y Optum Clinformatics Data Mart (Optum), dos bases de datos estadounidenses de pacientes con seguro médico proporcionado por empleador.

El criterio principal de valoración fue un episodio de infección de vías urinarias grave, definido como una hospitalización por infección de vías urinarias primaria, sepsis con infección de vías urinarias o pielonefritis. El criterio secundario de valoración fue infección de vías urinarias en el paciente ambulatorio tratado con antibióticos.

Al comparar 61.876 usuarios de inhibidor de cotransportador de sodio y glucosa 2 que fueron equiparados en cuanto a puntuación de propensión en proporción de 1:1 (en más de 90 características) con usuarios de inhibidor de dipeptidilpeptidasa-4, los episodios de infección de vías urinarias grave ocurrieron en 61 pacientes del grupo con inhibidor de cotransportador de sodio y glucosa 2 y en 57 del grupo con inhibidor de dipeptidilpeptidasa-4, lo que arrojó tasas de incidencia de 1,76 frente a 1,77 casos por 1.000 años-persona, respectivamente, una diferencia no significativa (p = 0,93).

En una segunda cohorte, después de equiparar en cuanto a puntuación de propensión a 55.989 pares de nuevos usuarios de inhibidor de cotransportador de sodio y glucosa 2, en comparación con el mismo número de usuarios de agonistas de receptor de péptido 1 similar a glucagón, ocurrieron eventos en 73 frente a 87 pacientes, respectivamente, dando tasas de incidencia de 2,15 frente a 2,96 casos por 1.000 años-persona, respectivamente (hazard ratio: 0,72; p = 0,040).

Aunque el hallazgo parece indicar un menor riesgo de infecciones de vías urinarias con inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2, en comparación con agonistas de receptor de péptido 1 similar a glucagón, los autores advierten "no sobreinterpretar estos resultados, pues fuentes adicionales de incertidumbre, que posiblemente incluyen hallazgos fortuitos, sesgo debido a vigilancia diferencial y factores de confusión residuales ocasionados por diferencias en las normativas de acceso, pueden haber afectado nuestras estimaciones puntuales finales y los límites de confianza correspondientes".

Los resultados fueron congruentes para criterios de valoración secundarios, incluidas menos infecciones de vías urinarias graves. No hubo variación en una diversidad de análisis de sensibilidad y subgrupo, incluyendo género, edad, debilidad inicial o inhibidores de cotransportador de sodio y glucosa 2 individuales.

En conclusión, "en una cohorte grande de pacientes atendidos en la práctica clínica habitual, el riesgo de eventos de infecciones de vías urinarias graves y no graves entre los que iniciaron el tratamiento con inhibidor de cotransportador de sodio y glucosa 2 fue similar al observado entre pacientes que iniciaron el tratamiento con otros antidiabéticos de segunda línea", reiteran Dave y sus colaboradores.

El estudio fue financiado por la División de Farmacoepidemiología y Farmacoeconomía, Departamento de Medicina, Brigham and Women's Hospital, Harvard Medical School. Dave ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Filion fue receptor de una beca Chercheur-Boursier Junior II del Fonds de Recherche du Québec-Santé (Quebec Foundation for Health Research) y una beca William Dawson Scholar de McGill University. La Dra. Yu es receptora de un premio Chercheur-Boursier Clinicien Junior de Fonds de Recherche du Québec-Santé.

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