COMENTARIO

Consenso europeo de expertos con importantes definiciones sobre insuficiencia cardiaca

Dr. Guillermo Liniado; Dr. Jorge Thierer

Conflictos de interés

30 de julio de 2019

COLABORACIÓN EDITORIAL

Medscape &

En este contenido

En el año 2016 se publicó la Guía de Práctica en Insuficiencia Cardiaca de la European Society of Cardiology.[1] En enero de 2019, en Frankfurt tuvo lugar una reunión de expertos en insuficiencia cardiaca de dicha sociedad, con el objetivo de formular recomendaciones de consenso, dado el cúmulo de nueva información surgida desde 2016.

No se trata de una actualización de la guía, que se publicará en 2021, sino de un consenso más informal, en el que no se requirió votación ni se formularon recomendaciones con numeración que exprese la fuerza de las mismas (I a III), ni letras que expresen el grado de evidencia (A a C). Sin embargo, dada la importancia de los temas abordados y el prestigio y nivel académico de los participantes, nos parece de gran utilidad referirnos a los aspectos salientes del consenso.[2]

Inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 o gliflozinas

En el año 2016 la guía de insuficiencia cardiaca estableció que empagliflozina debía ser considerada para su uso en pacientes con diabetes de tipo 2 para prevenir o diferir el comienzo de insuficiencia cardiaca o prolongar la vida. El consenso de 2019 extiende la recomendación a canagliflozina y dapagliflozina, para prevenir o diferir el comienzo o la hospitalización por insuficiencia cardiaca.

En estudios publicados desde 2015 hasta la fecha, los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 han demostrado mejorar el pronóstico cardiovascular de pacientes con diabetes de tipo 2 con enfermedad aterosclerótica establecida, o con factores de riesgo. En el año 2015 se conocieron los resultados del estudio EMPAREG OUTCOME, con empagliflozina; en 2017 los del estudio CANVAS, con canagliflozina, y en 2019 los del estudio DECLARE, con dapagliflozina.[3,4,5]

A principios de este año, un metanálisis de los tres estudios demostró que gliflozinas son capaces de reducir un punto final combinado de muerte cardiovascular, infarto agudo de miocardio no fatal y accidente cerebrovascular no fatal específicamente en pacientes con enfermedad vascular establecida.[6]

Pero la incidencia de hospitalización por insuficiencia cardiaca es reducida en personas con diabetes de tipo 2 con enfermedad vascular o simplemente con factores de riesgo, y esta disminución debe ser considerada un efecto de clase. Entre 10% y 14% de los pacientes incluidos en estos estudios tenían insuficiencia cardiaca al momento del ingreso, pero la misma no fue adecuadamente tipificada en ninguno de ellos, en cuanto a la realización sistemática de un ecocardiograma o la medición de péptidos natriuréticos.

De allí que no esté del todo claro si el efecto de reducción de la hospitalización por insuficiencia cardiaca se dio en aquellos con presencia previa de la patología, o en todos. En la actualidad se llevan a cabo estudios con estas drogas en pacientes con insuficiencia cardiaca, independientemente de su condición de diabetes. Hasta que no se conozcan los resultados no se puede recomendar su uso en pacientes con insuficiencia cardiaca sin diabetes.

Comentario

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