COMENTARIO

Qué decir a las personas que se oponen a la vacunación contra el sarampión

Arthur L. Caplan, Ph. D.

Conflictos de interés

17 de julio de 2019

Hola, mi nombre es Art Caplan. Estoy en la División de Ética Médica de la NYU School of Medicine. Hemos hablado de esto en el pasado, pero el brote de sarampión que ha plagado a Estados Unidos continúa y muchos estados siguen reportando casos.

Hay una gran cantidad de casos en Nueva York, tanto en la ciudad como en el condado de Rockland. El brote de sarampión ha afectado en particular a un subgrupo de la población: la comunidad judía ortodoxa. Las enfermedades se han propagado rápidamente dentro de esta comunidad, debido a las numerosas familias con múltiples hijos.

Muchas personas se contagiaron al estar en contacto con viajeros no vacunados que tenían sarampión, pero no lo sabían. Me han hablado al menos del caso de una azafata que estaba en un vuelo a Israel que cayó en coma con encefalitis, debido al sarampión. Sé que hay una gran cantidad de pacientes pediátricos que está en la unidad de cuidados intensivos debido al sarampión. Esta no es una enfermedad trivial.

El sarampión no existía en Estados Unidos. Centers for Disease Control and Prevention anunció su erradicación hace más de 12 años; sin embargo, actualmente estamos luchando contra esta enfermedad. Esto se debe principalmente a los temores y preocupaciones divulgados por las personas que se oponen a la vacunación.

¿Qué debe saber si entabla una conversación sobre vacunas? ¿En qué se diferencian las preocupaciones sobre la vacunación actualmente frente a lo que eran hace 10 o 30 años?

Las objeciones del grupo antivacunas han evolucionado. Era común que las principales preocupaciones de este grupo estaban relacionadas con la seguridad, en particular con la conexión al autismo y la desconfianza de la industria farmacéutica (se decía que la industria farmacéutica promovía las vacunas para ganar mucho dinero). Esas son las viejas objeciones que probablemente alimentaron parte del resurgimiento de enfermedades como sarampión y parotiditis, y el acto de no vacunarse contra la gripe, que vemos hoy.

Desde entonces se han añadido nuevos argumentos. Un nuevo argumento es que lo natural es bueno. Estamos empezando a ver esto, no en comunidades con bajo nivel educativo o que no entienden mucho acerca de las vacunas, sino en comunidades con elevado nivel educativo, y buen nivel económico.

Piensen en aquellas personas que prestan mucha atención a Gwyneth Paltrow y tratan de utilizar alimentos naturales, suplementos y otras sustancias naturales para el tratamiento o prevención de enfermedades. Estas son las mismas personas que creen que la naturaleza es buena y que todo sucede por alguna razón, o de lo contrario no estaría sucediendo, suponiendo que estamos diseñados para adaptarnos. Esa es una actitud muy peligrosa que debemos evitar.

Existen personas que piensan que es mejor desarrollar el sarampión de manera natural que recibir una vacuna. Esto es claramente falso. Solo basta con observar la cantidad de personas que están hospitalizadas, el peligro de daño cerebral y de muerte (en algunas partes del mundo, decenas de miles de personas mueren por esta enfermedad); no existe ningún beneficio de contraer sarampión de manera natural.

    La medicina está ahí para prestar ayuda cuando la naturaleza nos hace mal.

Es cierto que muchas personas que tienen sarampión no sufren de efectos secundarios graves, aparte de algunos inconvenientes como picazón, fiebre y sarpullido. Pero en general, esta noción de que la naturaleza siempre es buena y que el sarampión no existiría si no estuviéramos listos para enfrentarlo es simplemente falsa. De hecho, ataca directamente al núcleo de la medicina.

La medicina está ahí para prestar ayuda cuando la naturaleza nos hace mal. A veces la naturaleza quiere matarnos. Las personas y los pacientes necesitan entender que la naturaleza, o lo que es natural, no siempre es lo mejor. Debemos estar preparados para abordar esta preocupación en particular.

Otro nuevo argumento es: "Tengo el derecho a hacer lo que yo quiera". Ahora vemos mucho individualismo en nuestra sociedad, y la gente dice: "No puedes obligarme a vacunarme", o "no voy a hacerlo porque quiero hacer lo mejor para mí y para mis hijos".

Desafortunadamente, esta posición ignora a todas aquellas personas que no pueden vacunarse (recién nacidos, personas inmunocomprometidas, y personas de edad avanzada con sistemas inmunes débiles) y que debemos proteger. No es correcto decir: "No me importa mi vecino". Se debe enfatizar que el punto de la vacunación no es solo: "Bueno, ¿quieres protegerte sí o no?"; sino hacer algo por la comunidad.

En relación con esto, cuando los pacientes pediátricos están involucrados y necesitan vacunas, el estado tiene el derecho de decir: "Usted debe hacer esto o será multado". Es lo mismo que hacemos hoy en día con los asientos de seguridad en los automóviles y los cascos para bicicleta.

A veces decimos que las decisiones de los padres sobre sus hijos no son absolutamente intocables. El gobierno puede intervenir y proteger a los pacientes pediátricos. Ellos tienen derecho a la salud, y la vacunación es parte de este derecho. El argumento: "Depende de los padres, y ese es el fin de la historia", debe abordarse. No cuando se trata de la salud de los niños, y no cuando se trata de la salud de la comunidad.

Creo que hemos vencido las preocupaciones de seguridad con éxito. Estudio tras estudio han desacreditado la idea de que el autismo está vinculado a las vacunas. Las quejas de Big Pharma también han sido rechazadas, ya que esta industria gana mucho más dinero en el tratamiento de las enfermedades que en su prevención.

La medicina alternativa también está ganando una fortuna. Creo que existe una proporción de ganancias de aproximadamente 3 a 1 entre las personas que venden productos y soluciones naturales para problemas como el sarampión, frente a lo que la industria farmacéutica obtiene de la venta de vacunas.

Considero que estos nuevos argumentos, las preocupaciones y objeciones sobre las vacunas, son los que explican la reincidencia del sarampión. Debemos tomar con seriedad la idea de que algunas personas piensan que lo natural es bueno y que no tenemos que hacer nada al respecto, o la idea de: "Tengo derechos y nadie puede pisarlos, son inmutables, intocables, y nadie puede desafiarlos".

Ambos puntos están equivocados. Cuando converse con sus pacientes o personas de la comunidad, debe estar listo para señalarlos.

Soy Art Caplan y estoy en la Division of Medical Ethics at NYU. Gracias por ver este video.

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