La vida sexual activa se vinculó a una disminución en los síntomas de Parkinson en hombres

Conflictos de interés

16 de julio de 2019

Hombres con enfermedad de Parkinson sexualmente activos tienen menos síntomas motores y no motores y mejor calidad de vida, según una nueva investigación.[1]

"Este es el primer estudio longitudinal prospectivo realizado en una cohorte considerable de pacientes con enfermedad de Parkinson que indica que la actividad sexual conlleva menos discapacidad motora y no motora, así como mejor calidad de vida en hombres", afirmaron los autores.

"Estos hallazgos deberían inducir a los especialistas en trastornos del movimiento a preguntar periódicamente en torno a la vida sexual de sus pacientes", añadieron.

El estudio fue publicado el 2 de julio en la versión electrónica de European Journal of Neurology.

Tema desatendido

"No estamos afirmando que la relación entre actividad sexual y síntomas de Parkinson sea causal, únicamente que hemos encontrado un vínculo", indicó a Medscape Noticias Médicas la autora principal, Dra. Marina Picillo, de la Università degli Studi di Salerno, en Salerno, Italia.

"Esta es una observación inicial, un primer paso en este tema que se ha desatendido por completo. Todo mundo piensa que los pacientes con enfermedades neurodegenerativas no tienen vida sexual, pero nuestros datos demuestran que claramente no es así", añadió.

Se dispone de muy escasa información sobre el papel que desempeña la actividad sexual en las enfermedades neurodegenerativas, señaló la Dra. Picillo.

"Toda investigación existente está relacionada con disfunción sexual. Pero sabemos que la actividad sexual mejora la calidad de vida de la población general, y los pacientes con enfermedad de Parkinson probablemente no son diferentes en este sentido. Médicos y otros profesionales de la salud deberían conversar más con sus pacientes con enfermedad de Parkinson en torno a la actividad sexual", dijo.

En el presente análisis se utilizaron datos de un subgrupo de pacientes de PRIAMO, estudio observacional multicéntrico italiano a gran escala diseñado para evaluar la prevalencia y la evolución de síntomas no motores en pacientes afectados por diferentes trastornos parkinsonianos; el estudio incluyó un seguimiento transversal y un seguimiento prospectivo longitudinal de 24 meses.

Como parte del estudio, a pacientes con enfermedad de Parkinson se les efectuaron entrevistas sobre síntomas de Parkinson al inicio y en dos consultas de seguimiento: 12 meses y 21 a 28 meses después de la consulta inicial. Como parte de la entrevista se les preguntó a los pacientes si habían estado sexualmente activos en los últimos 12 meses.

De los 355 pacientes (67% hombres) que dieron respuesta a la pregunta sobre si eran sexualmente activos, 56,3% respondió en forma afirmativa en la consulta inicial; 53,7% en la segunda entrevista, y 50,8% en la tercera. Los hombres tuvieron más probabilidades que las mujeres de ser sexualmente activos en todos los lapsos de seguimiento.

Después de análisis multivariable y logísticos, los resultados demostraron que a 2 años, los pacientes masculinos que eran sexualmente activos tenían menos probabilidades de presentar síntomas no motores, sobre todo apatía (odds ratio [OR]: 0,42; p < 0,001), y síntomas digestivos (OR: 0,56; p = 0,003).

Además, la actividad sexual en hombres se relacionó con menos frecuencia con tratamiento mediante L-dopa (OR: 0,65; p = 0,037). No se encontró tal relación en las mujeres.

Asimismo, hombres que tenían actividad sexual tuvieron discapacidad motora menos grave según se midió mediante la Escala Unificada de Evaluación de Enfermedad de Parkinson, Parte III (UPDRS-III; coeficiente -2,861; p = 0,002); mejor calidad de vida relacionada con la salud (Cuestionario de Enfermedad de Parkinson de 39 apartados; coeficiente -24,196; p 0,022, y escala analógica visual EuroQol, coeficiente: 0,083; p = 0,006); y puntuaciones de depresión más bajas (Escala de Hamilton para Depresión; coeficiente: -1,245; p = 0,004). De nuevo, no se observaron tales asociaciones en las mujeres.

La función cognitiva, según se midió en el Mini Examen del Estado Mental, no se relacionó con la actividad sexual en hombres ni en mujeres.

"Se necesitan más estudios para investigar si ser sexualmente activo da por resultado una mejora de los síntomas, y también necesitamos más estudios en mujeres", añadió la Dra. Picillo.

Preguntar sobre actividad sexual

En su comentario a los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. David B. Vodušek, del Institute of Clinical Neurophysiology, en el University Medical Centre,en Ljubljana, Eslovenia, dijo que el título del artículo, La vida sexual activa se relaciona con mejores desenlaces motores y no motores en hombres con enfermedad de Parkinson temprana, parece implicar que la actividad sexual puede mitigar la enfermedad de Parkinson.

"Aunque no tengo nada en contra de los pacientes que procuran una vida sexual activa con una noción de que esto es bueno para ellos (la actividad sexual, en efecto, mejorará su calidad de vida), el estudio analizado no afirma que se haya encontrado una cura alternativa para la enfermedad de Parkinson", destacó.

"En investigación, como señalan acertadamente los autores, las herramientas más comúnmente utilizadas para evaluar síntomas no motores al igual que calidad de vida relacionada con la salud en la enfermedad de Parkinson contienen pocos o ningún apartado relacionado con la función sexual", dijo el Dr. Vodušek.

"Por tanto, es necesario que se introduzcan herramientas válidas para la investigación futura de la actividad sexual en personas con enfermedad de Parkinson", agregó.

Añadió que se dispone de tratamientos farmacológicos y conductuales de los problemas sexuales y, por tanto, los médicos deben tomar la iniciativa y preguntar a todos los pacientes con enfermedad de Parkinson acerca de su actividad sexual.

"Si este artículo alerta a neurólogos respecto a esto, ha contribuido ampliamente a la calidad de la atención a los pacientes con enfermedad de Parkinson", indicó.

También en su comentario para Medscape Noticias Médicas, Beckie Port, Ph. D., directora de investigación en la organización no lucrativa con sede en Londres, Parkinson’s UK, dijo que se entiende bien que la actividad sexual es un indicador de buena salud en la población general.

Este estudio parece indicar que preguntar a los pacientes con enfermedad de Parkinson sobre sus actividades sexuales durante los exámenes clínicos "puede ser una medida sustitutiva de síntomas motores y no motores en hombres, después de hallar una correlación entre los dos", informó.

Concluyó: "Se necesitan más estudios para confirmar el hallazgo, pero es importante señalar que esta investigación no indica que la actividad sexual sea la causa de discapacidad motora y no motora más deficiente y mejor calidad de vida en hombres, sino que solo existe una asociación".

Este estudio fue financiado por un apoyo económico educativo de Boehringer Ingelheim, Italia. Los autores y comentaristas han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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