La vitamina D no es útil para la prevención de enfermedades cardiovasculares

Damian McNamara

Conflictos de interés

27 de junio de 2019

Refutando los resultados de múltiples estudios observacionales que indican un efecto protector del aporte de suplementos de vitamina D contra futuros eventos cardiovasculares, un nuevo metanálisis muestra que no tienen tal ventaja.[1]

La probabilidad de un evento cardiovascular adverso mayor fue la misma (un riesgo relativo de 1,0) cuando los investigadores compararon 41.669 personas que tomaron suplementos de vitamina D con otras 41.622 que tomaron placebo en el metanálisis de 21 estudios clínicos aleatorizados.

"Los suplementos de vitamina D no deben utilizarse con el propósito de prevenir enfermedades cardiovasculares, tales como infarto de miocardio y accidente cerebrovascular", manifestó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Mahmoud Barbarawi, jefe de residentes de medicina interna en Hurley Medical Center, Michigan State University, en Flint, Estados Unidos. "Incluso en pacientes con un bajo nivel de vitamina D, corregir su nivel no significa que esto evitará complicaciones cardiovasculares".

El Dr. Barbarawi resaltó que los presentes hallazgos no descartan la prescripción de vitamina D para otras indicaciones, como la prevención de osteoporosis, osteomalacia o nefropatía crónica.

El estudio fue publicado el 19 de junio en la versión electrónica de JAMA Cardiology.

Búsqueda de respuestas más definitivas

Muchos estudios observacionales señalan una relación entre los bajos niveles de vitamina D y un aumento en el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca y muerte por enfermedad cardiovascular. Al mismo tiempo ha aumentado la prescripción de suplementos de vitamina D en atención primaria, destacaron los investigadores.

Sin embargo, la US Preventive Services Task Force no recomienda los suplementos de vitamina D para prevenir desenlaces cardiovasculares adversos, citando evidencia insuficiente en una declaración.

Históricamente, estudios aleatorizados que han analizado el aporte de suplementos de vitamina D y el riesgo de eventos cardiovasculares han sido "limitados y no concluyentes", señalaron el Dr. Barbarawi y sus colaboradores.

La adición reciente de estudios a mayor escala a la literatura los indujo a llevar a cabo un metanálisis. Después de los ensayos excluidos, incluyeron 21 estudios clínicos aleatorizados con un mínimo de un año de aporte de suplementos de vitamina D. En cada estudio se definió el criterio principal de valoración compuesto consistente en eventos cardiovasculares adversos mayores. La frecuencia de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y mortalidad cardiovascular fueron las variables secundarias.

La media de edad fue de 66 años y casi 75% de las 83.291 personas estudiadas era del género femenino. El seguimiento medio varió de 1 a 12 años.

No surgieron diferencias significativas

Se presentó un total de 6.243 casos de eventos cardiovasculares adversos mayores, pero la frecuencia no varió significativamente con base en el aporte de suplementos de vitamina D frente a placebo (riesgo relativo: 1,0; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,95 - 1,06; p = 0,85).

Asimismo, no surgieron diferencias significativas entre los criterios secundarios de valoración. Por ejemplo, se presentaron 2.550 infartos de miocardio en los estudios, pero el riesgo relativo entre los grupos de nuevo fue de 1,0 (IC 95%: 0,93 - 1,08; p = 0,92).

Además, el riesgo relativo para accidente cerebrovascular fue de 1,06 (IC 95%: 0,98 - 1,15; p = 0,16); para mortalidad por causas cardiovasculares fue de 0,98 (IC 95%: 0,90 - 1,07; p = 0,68), y para mortalidad por todas las causas fue de 0,97 (IC 95%: 0,93 - 1,02; p = 0,23).

Cuando se le preguntó si la equivalencia relativa de estos desenlaces era inesperada, el Dr. Barbarawi comentó: "Efectivamente, los resultados fueron sorprendentes, pues muchos estudios observacionales mostraban una relación entre un bajo nivel de vitamina D y enfermedad cardiovascular, de manera que se esperaba un beneficio marginal, pero el resultado de este análisis es más real y proviene de estudios aleatorizados controlados".

Resulta interesante que surgiera una posible señal en torno a la edad avanzada, el aporte suplementario de vitamina D y la incidencia reducida de eventos cardiovasculares adversos mayores en un análisis de metarregresión (p sin ajuste = 0,04).

Las personas de edad avanzada "tienen más riesgo de enfermedad cardiovascular, y es más alta su probabilidad de tener niveles más bajos de vitamina D, de manera que la administración de vitamina D a este grupo de pacientes podría ser útil", señaló el Dr. Barbarawi. "De hecho, se necesitan estudios aleatorizados a gran escala que se concentren en este grupo de pacientes, pues es baja la cantidad de datos en torno a individuos de edad avanzada en nuestro estudio, así que esto se debería interpretar con cautela".

En muchos de los estudios incluidos no se especificaron de antemano los criterios de valoración cardiovasculares, una limitación potencial. Además, en pocos estudios se incluyó insuficiencia cardiaca como criterio de valoración.

En un futuro, el Dr. Barbarawi y sus colaboradores tienen pensado estudiar los efectos de la vitamina D en personas con diabetes.

Una conclusión "cauta"

"El estudio realizado por el Dr. Barbarawi y sus colaboradores, publicado en este número de JAMA Cardiology respalda los esfuerzos dirigidos a detener el gasto desperdiciado en análisis de vitamina D y tratamiento en poblaciones que no tienen riesgo de deficiencia, o para el propósito de prevenir la morbilidad y la mortalidad por enfermedad cardiovascular", expresaron en un comentario invitado adjunto titulado La extinción de lavitamina D para protección cardiovascular, el Dr. Arshed A. Quyyumi y el Dr. Ibhar Al Mheid.[2]

"Al mismo tiempo, se  debe resaltar que el tratamiento con vitamina D en pacientes con nefropatía crónica e hiperparatiroidismo está definitivamente indicado, y tiene beneficios cardiovasculares documentados, entre ellos, reducción de la presión arterial, disminución de los trastornos electrolíticos y una reducción global de las tasas de mortalidad cardiovascular de pacientes en hemodiálisis", señalaron los doctores Quyyumi y Mheid, quienes están afiliados a la División de Cardiología, Emory Clinical Cardiovascular Research Institute en la Emory University School of Medicine en Georgia, Estados Unidos.

"Los autores concluyeron con cautela que el aporte suplementario de vitamina D no conlleva una reducción en el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores, infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, mortalidad cardiovascular o mortalidad por todas las causas, y a la vez señalan las limitaciones en su análisis. Solo 4 de los 21 estudios incluidos tenían criterios principales de valoración de enfermedades cardiovasculares especificados de antemano, y en general, en su mayor parte no tenían la suficiente potencia con respecto a los eventos de enfermedades cardiovasculares".

Los doctores Barbarawi, Quyyumi y Mheid han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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