Mini Examen Clínico: Dolor de espalda

Dr. Herbert S. Diamond

Conflictos de interés

19 de junio de 2019

Las radiografías son la prueba de imagen más útil para diagnosticar la espondilitis anquilosante. La tomografía computarizada y la resonancia magnética pueden ser útiles en algunos pacientes, pero debido al costo no forman parte de la evaluación diagnóstica habitual.

Los signos radiográficos de espondilitis anquilosante están causados por entesitis, sobre todo del anillo fibroso. Los primeros signos radiográficos son cuadratura de los cuerpos vertebrales por erosiones de los bordes superior e inferior que alteran el contorno cóncavo normal de la cara anterior de los cuerpos vertebrales. Las lesiones inflamatorias en las entesis vertebrales pueden causar esclerosis de los bordes superior e inferior de los cuerpos vertebrales, un signo denominado ángulos brillantes (lesión de Romanus).

La proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación están elevadas en 75% de los pacientes y en algunos (no en todos) individuos se correlacionan con la actividad de la enfermedad.[3,4] Estas cifras pueden utilizarse para evaluar la respuesta al tratamiento. La fosfatasa alcalina está elevada en algunos pacientes con espondilitis anquilosante e indica osificación activa, pero no se correlaciona con la actividad de la enfermedad.

A veces sube la creatina cinasa, pero sin relación con debilidad muscular. Puede estar elevada la concentración sérica de inmunoglobulina A en correlación con la elevación de los reactantes de fase aguda.

Para saber más sobre el abordaje diagnóstico de la espondilitis anquilosante, lea aquí.

Comentario

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