Psicodélico reduce deseos y bebida en trastorno por consumo de alcohol

Pauline Anderson

Conflictos de interés

29 de mayo de 2019

SAN FRANCISCO, USA. Solo dos dosis de la droga psicodélica psilocibina, tomadas durante un periodo de 8 semanas, redujeron significativamente el consumo de alcohol y los deseos de bebida en pacientes con trastorno por consumo de alcohol, muestran hallazgos preliminares.[1]

En el primer estudio en utilizar un diseño de ensayo clínico moderno para investigar los efectos de un alucinógeno en pacientes dependientes de alcohol, investigadores de la New York University School of Medicine en Nueva York, Estados Unidos, descubrieron que el uso de psilocibina se asociaba significativamente a menos días de consumo de alcohol y menos bebidas por día, así como a menos deseos de tomar.

Dra. Kelley Clark O’Donnell

"La investigación de psicodélicos tiene el potencial de realmente modificar el rostro de la psiquiatría si se realiza de una manera rigurosa", indicó a Medscape Noticias Medicas la investigadora del estudio, Dra. Kelley Clark O’Donnell, Ph. D., residente del Departamento de Psiquiatría en la New York University School of Medicine.

Sin embargo, los riesgos de las drogas psicodélicas "no se deben subestimar", añadió.

Los hallazgos fueron presentados en el Congreso Anual de la American Psychiatric Association (APA) de 2019.

Interés creciente en alucinógenos

Estos hallazgos contribuyen a un conjunto creciente de investigaciones sobre el uso de drogas psicodélicas para el tratamiento de trastornos psiquiátricos.

En el estudio multicéntrico, aleatorizado, con doble enmascaramiento, se evaluaron los efectos de la psicoterapia complementada con psilocibina en 180 pacientes dependientes de alcohol. La dependencia de alcohol se determinó con base en los criterios de la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV).

Psilocibina es un alucinógeno serotoninérgico natural. Al igual que dietilamida de ácido lisérgico, otra droga psicodélica, es un agonista de receptor de 5HT2A.

Psilocibina es una de las drogas psicodélicas más estudiadas. Uno de los motivos de que los investigadores la seleccionaran para el presente estudio es que su duración de acción (alrededor de 6 a 8 horas) permite efectuar el tratamiento en forma ambulatoria, señaló la Dra. O’Donnell.

En cambio, la duración de la acción de ácido lisérgico puede ser de hasta 12 horas, lo cual precisaría permanecer en el hospital durante la noche.

Los participantes fueron aleatorizados para recibir psilocibina en dosis de 20 - 40 mg/70 kg o el antihistamínico difenhidramina en dosis de 50 - 100 mg en sesiones de dos dosis.

Difenhidramina se seleccionó como el fármaco de control porque no tiene efectos sobre la adicción, pero puede hacer que las "personas se sientan un poco aturdidas", agregó la Dra. O’Donnell.

Todos los pacientes recibieron dos tipos de psicoterapia. Una combinó entrevistas motivacionales y terapia cognitiva conductual, la otra fue específica de la experiencia psicodélica e implicó "hablar sobre las cosas que los pacientes podían esperar y hacer un repaso de su vida", dijo la Dra. O’Donnell.

Los pacientes recibieron la medicación en la semana 4 y en la semana 8, y acudieron a sesiones de terapia entre las dosis, "así que dos dosis a intervalo de 1 mes", agregó la especialista.

Los pacientes llenaron el Cuestionario de Experiencia Mística (MEQ) 8 horas después de cada sesión de medicación. El MEQ "es una medida de cuán intensa fue la sesión de medicación", indicó la Dra. O’Donnell.

¿Cambia el paradigma?

La Dra. O’Donnell presentó los resultados preliminares en 56 participantes (32 hombres y 24 mujeres) que habían completado las primeras 12 semanas de estudio. La media de edad de los participantes era de 46,0 años (rango 25,0 - 65,0 años); el nivel de educación media era de 16,9 años.

El número medio de bebidas por día era 5,0 (rango: 0,8 - 15,9). La media del porcentaje de días de bebida de los participantes era 75,5. La media del número de bebidas por día de consumo era de 7,5.

Dado que el estudio continúa, los investigadores tenían que mantener el enmascaramiento del estudio. Para el análisis preliminar, los investigadores dividieron a los pacientes en dos grupos, MEQ elevado y MEQ bajo, basándose en la mediana de la puntuación en MEQ. (La mediana de puntuación en MEQ era 0,26 y la media de puntuación en MEQ era 0,354).

No hubo diferencia en el consumo diario de alcohol entre los grupos con MEQ elevado y MEQ bajo al inicio e inmediatamente antes de la primera sesión de medicación.

Sin embargo, en la semana 12, un mes después de que los participantes habían tomado la segunda medicación, el consumo de alcohol se redujo de manera estadísticamente significativa en el grupo con MEQ elevado, en comparación con el grupo con MEQ bajo (p < 0,05).

Entre los participantes del grupo con MEQ elevado, el porcentaje de días de bebida fue significativamente más bajo en comparación con el grupo con MEQ bajo (18,73 frente a 40,47; p < 0,05) y el número de bebidas por día de consumo fue menor (2,63 frente a 7,01; p < 0,01).

El grupo con MEQ elevado informó significativamente menos deseos de alcohol (p < 0,01). No hubo diferencias significativas entre los grupos en cuanto a medidas de depresión o ansiedad.

En relación con la pregunta sobre el hecho de que el estudio sería verdaderamente con enmascaramiento si los participantes que toman psilocibina tienen una experiencia mística, la Dra. O’Donnell señaló:

"Esperaríamos que si no se siente nada, probablemente no se tomó psilocibina, y si se tuvo una experiencia grandiosa, tal vez sí. Aunque el estudio es con enmascaramiento desde el punto de vista técnico, habrá personas en quienes el estudio es básicamente sin enmascaramiento o con enmascaramiento solo de nombre".

Señaló que es posible que los pacientes tengan una "experiencia espontánea" sin tomar un alucinógeno.

"La literatura de Alcohólicos Anónimos está llena de personas que en determinado momento ‘llegan a Dios’, lo que en realidad desencadena su restablecimiento", añadió.

"Hallazgos promisorios"

La Dra. O’Donnell, quien fue una de las terapeutas en el estudio, comentó que en algunos casos no podría decir si un paciente había recibido o no psilocibina.

Psilocibina puede reducir la dependencia de alcohol al restructurar la forma en que los pacientes ven el mundo. "Podría modificar cuál es su orientación hacia sí mismos y hacia otros y hacia la bebida", señaló la Dra. O’Donnell.

Describe los nuevos hallazgos como "promisorios", pero señaló que el alcoholismo "es una enfermedad muy crónica". Sin embargo, incluso para quienes experimentan recaídas, esta nueva estrategia puede ofrecer esperanzas.

"Si podemos lograr que las personas se comprometan con el tratamiento, y si podemos crear una buena empatía con ellas, es posible que incluso quienes no tengan recaídas en el futuro podrían regresar a tratamiento, y la trayectoria sería diferente", señaló la Dra. O’Donnell.

Psilocibina se ha estudiado en el tratamiento de otras adicciones, entre ellas adicción al tabaco, al igual que para otros trastornos psiquiátricos, como depresión y ansiedad. El grupo de la Dra. O’Donnell está por comenzar el reclutamiento para un estudio multicéntrico de psilocibina en el tratamiento del trastorno depresivo mayor.

Se están estudiando otros alucinógenos para diversos trastornos psiquiátricos. En un estudio de fase 3 a gran escala se está investigando el uso de 3,4-metilendioxi-metanfetamina, también conocido como éxtasis, para tratar el trastorno por estrés postraumático.

Próxima gran tendencia en investigación

En sus comentarios al estudio para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Sagar V. Parikh, profesor de psiquiatría de la University of Michigan, en Ann Arbor, Estados Unidos, dijo que la investigación sobre psilocibina y drogas afines es "la siguiente tendencia" en psiquiatría.

"Son apenas las primeras etapas, pero creo que hay suficiente ciencia para demostrar algo", agregó.

Asimismo, el Dr. Parikh señaló que la investigación sobre psicodélicos data de hace varias décadas. De hecho, un libro publicado en la década de 1960 por un precursor del Center for Addiction and Mental Health en Toronto, Canadá, se centró en el uso de ácido lisérgico para el tratamiento del alcoholismo.

Sin embargo, el uso excesivo de psicodélicos se volvió un problema social enorme, lo cual condujo a que estas drogas se convirtieran en sustancias controladas y a una suspensión subsiguiente en la investigación relacionada, comentó el Dr. Parikh.

La investigación se está acelerando de nuevo, indicó.

Hizo hincapié en que los hallazgos de este nuevo estudio son muy preliminares. "Titubeo en apasionarme demasiado cuando es el primero o segundo estudio".

Señaló las "tremendas brechas de tratamiento" actuales para los trastornos por consumo de alcohol. "Ninguno de los tratamientos que tenemos es igual de eficaz y todos se basan en mecanismos un poco similares".

Lo "apasionante" sobre psilocibina es que hay cierta ciencia que la respalda, dijo.

"Según los datos de estudios de ciencias básicas, psilocibina produce algunos cambios a largo plazo en áreas pequeñas del cerebro que son relevantes a los trastornos afectivos y tal vez las adicciones", destacó.

La investigación psiquiátrica con el uso de drogas psicodélicas "todavía se encuentra en etapas iniciales", de manera que tiende a concentrarse en "los trastornos más frecuentes", como la dependencia de alcohol, la depresión y la ansiedad, agregó el Dr. Parikh.

"Puesto que es muy difícil y costoso realizar investigación en este campo, las personas se están concentrando en estos grandes temas", finalizó.

El estudio fue financiado por el Heffer Research Institute y por donaciones individuales de Carey y Claudia Tumbull, Dr. Efrem Nulman y Rodrigo Nino.

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