Caso Clínico: Paciente femenino joven con equimosis espontáneas

Dr. José Gotés Palazuelos

Conflictos de interés

24 de mayo de 2019

Comentario

El caso intenta mostrar la complejidad en el diagnóstico y la localización de la lesión causante de síndrome de Cushing.[1] Este síndrome se desarrolla por la exposición tisular excesiva y prolongada a concentraciones elevadas de cortisol. Fue descrito hace más de un siglo por el Dr. Harvey Cushing, quien asoció su aparición a cáncer adrenal y a tumores pituitarios.[2]

Es un trastorno raro, con una incidencia estimada de 0,2 a 5 casos por millón de personas y una prevalencia de 40 a 80 por millón de personas.

En fechas recientes se ha tratado de estandarizar el proceso diagnóstico, sin embargo, aún existen diferencias entre los distintos centros en cuanto al tipo de pruebas que se realizan tanto para el escrutinio como para la localización de la etiología que genera el hipercortisolismo.

En primera instancia, los datos clínicos son los que guían la sospecha del síndrome de Cushing. La presencia de obesidad súbita, con fenotipo central, además de acné, hirsutismo, facies en cara de luna llena, así como otros más específicos, como hematomas espontáneos, estrías violáceas (mayores a 1 cm de ancho) y debilidad muscular, son manifestaciones que nos deben alertar sobre la posibilidad de síndrome de Cushing.

Además, es necesario considerarse en aquellas personas con obesidad de rápida aparición, diabetes descontrolada, osteoporosis grave o fracturas no explicadas. Una vez hecho esto se debe interrogar al paciente de forma minuciosa para determinar si ha usado glucocorticoides orales, inhalados o tópicos. En el caso presentado, la paciente no había utilizado ningún tipo de fármaco previo a la aparición del cuadro clínico.

Una vez establecida la sospecha, es necesario confirmar la existencia de hipercortisolismo bioquímico. Para ello se realizan pruebas de escrutinio como medición del cortisol urinario en 24 horas (2 o más ocasiones), cortisol salival o una prueba de dexametasona de 1 mg. Los valores de cortisol pueden ser variables, por tanto, es conveniente que se tomen por lo menos 2 de estas pruebas para aumentar la certeza en el diagnóstico.

En la paciente se decidió realizar la prueba de cortisol urinario y la prueba de 1 miligramo de dexametasona, dado la poca disponibilidad del ensayo de cortisol salival en México. Ambos estudios fueron positivos, lo que en conjunto con el cuadro clínico estableció la existencia de síndrome de Cushing.

Comentario

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