Especialistas en medicina interna de Latinoamérica emiten recomendaciones para el manejo de la hipertensión arterial

Matías A. Loewy

18 de marzo de 2019

Algunos aspectos clave

A continuación se sintetizan algunos de los puntos centrales de las recomendaciones:

  • En concordancia con la recomendación del Consenso Argentino de Hipertensión Arterial (2018) de tres sociedades médicas, se propone que todo individuo debe conocer al menos una vez al año el valor de su presión arterial, y que la medición se realice en cualquier momento que el paciente tome contacto con el sistema de salud, independientemente del motivo.

  • Las mediciones en consultorio se deben efectuar como mínimo en dos ocasiones y realizar el promedio. Para el diagnóstico de hipertensión arterial se recomiendan mediciones en consultorio en dos o más visitas, o fuera de consultorio (automedición de la presión arterial o monitorización ambulatoria de la presión arterial), siempre que esos métodos estén disponibles o sean accesibles.

  • Se recomienda reservar la definición de hipertensión arterial para aquellos valores medidos en consultorio de presión arterial sistólica mayor o igual a 140 mm Hg y/o presión arterial diastólica mayor o igual a 90 mm Hg. Asimismo, se establecen tres grados de hipertensión arterial: grado 1, presión arterial sistólica: 140 - 159 mm Hg, y presión arterial diastólica: 90 - 99 mm Hg; grado 2, presión arterial sistólica: 160 - 179 mm Hg, y presión arterial diastólica: 100  - 109 mm Hg; y grado 3, presión arterial sistólica: ≥ 180 mm Hg, y presión arterial diastólica: ≥ 110 mm Hg.

  • Los valores de presión arterial sistólica de 130 - 139 mm Hg y diastólica de 85 - 89 mm Hg se consideran "limítrofes". En tanto, son normales los inferiores a ambos rangos.

  • Se aconseja calcular y registrar en la historia clínica la presión de pulso (diferencia entre las presiones arteriales sistólica y diastólica), ya que su elevación es un predictor independiente de eventos cardiovasculares. También de un fondo de ojo en todos los pacientes con hipertensión de grados 2 y 3, y en aquellos con diabetes.

  • En cuanto al tratamiento, se recomienda basarlo en función del riesgo cardiovascular y no solamente en las cifras de presión arterial. Las medidas no farmacológicas, fundamentalmente cambios en el estilo de vida, deberán indicarse a todos los pacientes con hipertensión arterial, independientemente del grado en que se encuentren. En pacientes con hipertensión grado 1 y bajo a moderado riesgo, sin evidencia de daño de órgano blanco, la implementación de cambios en el estilo de vida será la primera medida hasta que se constate que no se logra el objetivo terapéutico.

  • Se recomienda comenzar con tratamiento farmacológico en pacientes con hipertensión arterial grados 2 y 3, simultáneamente con los cambios en el estilo de vida. También en aquellos con hipertensión grado 1 y alto o muy alto riesgo cardiovascular, o hipertensión grado 1 y bajo a moderado riesgo, que no hayan respondido al cambio de estilo de vida.

  • En pacientes con riesgo cardiovascular moderado, alto o muy alto, se recomienda la utilización de terapia combinada desde el inicio del tratamiento, así como en pacientes con hipertensión arterial de grados 2 o 3, independientemente del riesgo cardiovascular.

  • Es recomendable usar preferentemente combinaciones fijas de fármacos en un solo comprimido con el fin de mejorar la adherencia terapéutica.

  • Como terapia combinada inicial se recomienda el uso de un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina o antagonista de los receptores de angiotensina II con un antagonista de los canales de calcio dihidropiridínico o un diurético. Los beta-bloqueantes podrán combinarse cuando por alguna otra situación clínica se requiera su utilización, como enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca o control de la frecuencia cardiaca. De requerirse una cuarta droga para el control de la presión arterial, es razonable el uso de antagonistas de mineralocorticoides, como espironolactona.

  • Un apartado especial sobre prevención cuaternaria enumera 15 conductas que hay que evitar para no producir daños al paciente o hacer mal uso de los recursos. Por ejemplo: realizar diagnóstico de hipertensión arterial con una sola muestra de presión arterial, con dispositivos no aprobados o en contextos clínicos inoportunos; usar de manera rutinaria aspirina como prevención primaria en los pacientes con hipertensión; o manejar de forma agresiva la hipertensión arterial durante la primera semana después de un evento cerebrovascular.

Comentario

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