Se vinculan frutos secos con disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular en diabetes de tipo 2

Dra. Veronica Hackethal

Conflictos de interés

6 de marzo de 2019

Consumir frutos secos puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte en personas con diabetes de tipo 2, de acuerdo con un estudio publicado en la versión electrónica de Circulation Research.[1]

Los investigadores encontraron que mayores grados de consumo de frutos secos, especialmente arbóreos, como nueces, nueces de la India y almendras, se vincularon a más reducciones en el riesgo cardiovascular.

"Nuestros hallazgos proporcionan nueva evidencia que respalda la recomendación de incluir frutos secos en patrones dietéticos saludables para la prevención de complicaciones de enfermedad cardiovascular y muerte prematura entre individuos con diabetes", informó el autor, Gang Liu, Ph. D., de la Harvard T.J. Chan School of Public Health, en Massachusetts, Estados Unidos.

Y aun cuando las personas ya consumían frutos secos antes de su diagnóstico de diabetes, aumentar su ingesta después del diagnóstico mostró beneficios cardiovasculares.

"Parece que nunca es demasiado tarde para mejorar dieta y estilo de vida después del diagnóstico entre individuos con diabetes de tipo 2", añadió Liu.

Los frutos secos proporcionan una fuente excelente de nutrimentos sanos, como ácidos grasos no saturados, proteínas vegetales, fibra, minerales, vitaminas y fitoquímicos antinflamatorios.

Análisis del consumo de frutos secos específicamente en personas con diabetes

Estudios previos han vinculado el consumo de frutos secos a una reducción en diversos factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, niveles anormales de lípidos, resistencia a insulina e inflamación. PREDIMED, uno de los estudios aleatorizados controlados más extensos en evaluar el efecto de frutos secos sobre la salud cardiovascular, mostró una reducción de riesgo de enfermedad cardiovascular en personas aleatorizadas a una dieta mediterránea más frutos secos, en comparación con controles, según reportó Medscape Noticias Médicas.

Sin embargo, este estudio generó controversia cuando se retractó a causa de un error en el análisis. Resolver el error generó resultados similares, y New England Journal of Medicine volvió a publicarlo.

No obstante, se sigue debatiendo el papel que desempeñan los frutos secos en la salud cardiovascular. Esto es aplicable sobre todo a personas con diabetes, quienes ya tienen un aumento en el riesgo de enfermedad cardiovascular. En pocos estudios se ha analizado la cuestión en esta población específica.

Para aclarar más este aspecto, Liu y sus colaboradores analizaron datos de dos estudios prospectivos: uno incluyó datos de 1980 - 2014 del Nurses' Health Study, y el otro del Health Professionals Follow-Up Study de 1986 - 2014.

El análisis incluyó a 16.217 personas que tenían diabetes al inicio o que se les diagnosticó durante los estudios. Los participantes respondieron preguntas sobre consumo de frutos secos utilizando cuestionarios de frecuencia de alimentos validados cada 2 a 4 años.

Los resultados demostraron que consumir cinco o más raciones de 28 g de frutos secos a la semana se vinculaba a una disminución de 17% en el riesgo de enfermedad cardiovascular; una reducción de 34% en el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular; una disminución de 20% en el riesgo de cardiopatía isquémica y una reducción de 31% en el riesgo de muerte por todas las causas, en comparación con consumir menos de una ración por mes.

Por cada incremento de ración en el total de frutos secos totales por semana, el riesgo de enfermedad cardiovascular disminuyó 3% y el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular se redujo 6% (p < 0,001 para la linealidad).

En forma más específica, consumir mayores cantidades de frutos secos de árboles se vinculó a una disminución en el riesgo de enfermedad cardiovascular, cardiopatía isquémica, muerte por enfermedad cardiovascular, cáncer y muerte por todas las causas (todos con p < 0,001 para la tendencia).

Estas observaciones no se aplicaron a los cacahuetes. El único desenlace que se redujo de manera estadísticamente significativa con el incremento en las cantidades de consumo de cacahuete fue muerte por todas las causas (p < 0,001 para la tendencia).

Incrementar el consumo de frutos secos después del diagnóstico de diabetes añade beneficios

Las personas que comenzaron a comer más frutos secos después de que se les diagnosticó diabetes tuvieron los beneficios adicionales de una disminución de 11% en el riesgo de enfermedad cardiovascular; reducción de 15% en el riesgo de cardiopatía isquémica; disminución de 27% en el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, y reducción de 27% en el riesgo de muerte por todas las causas, en comparación con las personas que no aumentaron su consumo de frutos secos después del diagnóstico.

De nuevo, el consumo de frutos secos arbóreos se vinculó a reducciones incluso mayores en el riesgo en este grupo.

Los resultados no se modificaron después del ajuste con respecto a varios factores de riesgo documentados para enfermedad cardiovascular, entre ellos, duración de la diabetes, índice de masa corporal, uso de fármacos, consumo de frutos secos antes del diagnóstico de diabetes, ejercicio y dieta.

Los autores señalan que el motivo de la diferencia entre los frutos secos arbóreos y los cacahuetes no está claro, pero que puede tener asociación con los mayores niveles de nutrimentos saludables de los frutos secos de árboles.

Los cacahuetes de hecho son leguminosas, no frutos secos, de manera que tienen diferente composición nutricional.

Una limitación potencial es el carácter observacional del estudio, de manera que los resultados no demuestran que consumir frutos secos directamente produjo la reducción en el riesgo de enfermedad cardiovascular en personas con diabetes, señalan los investigadores.

Además, todos los participantes en el estudio eran profesionales de la salud, y los hallazgos pueden no ser generalizables a una población más amplia.

Además, la exactitud de la ingesta de frutos secos específicos y los tamaños de las porciones se basaron en el autoinforme, lo cual puede haber estado propenso a errores. Por último, el estudio no pudo explicar el efecto de los métodos de preparación (crudo, tostado, salado) sobre los desenlaces de enfermedad cardiovascular.

El estudio fue financiado por el National Institutes of Health. Hu y Li han comunicado recibir apoyos económicos de la California Walnut Commission. Los otros autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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