Los cigarrillos electrónicos se vinculan a un aumento en el riesgo de accidente cerebrovascular e infarto de miocardio

Deborah Brauser

Conflictos de interés

12 de febrero de 2019

HONOLULU, USA. El uso de cigarrillos electrónicos se vinculó a un aumento de manera estadísticamente significativa en el riesgo de desenlaces adversos "duros", como accidente cerebrovascular e infarto de miocardio, señala nueva investigación.[1]

Entre los más de 400.000 informantes mayores de 18 años de la encuesta Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) de 2016, para la identifidación identificación de los factores de riesgo conductuales, aproximadamente 66.800 personas reportaron haber utilizado cigarrillos electrónicos alguna vez.

Los resultados del estudio demostraron un riesgo 71% más alto de experimentar accidente cerebrovascular, un riesgo 59% más alto de infarto de miocardio y un riesgo 40% más alto de angina de pecho o cardiopatía isquémica para los usuarios de cigarrillo electrónico, en comparación con los no usuarios. Los usuarios también tuvieron el doble de frecuencia de fumar cigarrillos con regularidad.

Los investigadores señalaron que este es el estudio más extenso en el que se haya analizado una posible asociación entre cigarrillos electrónicos y accidente cerebrovascular.

Dr. Paul Ndunda

Los resultados "no fueron una gran sorpresa, por lo que hemos visto en algunos estudios observacionales más pequeños sobre el uso de cigarrillo electrónico e infartos de miocardio. Sin embargo, realmente en ninguno se había demostrado una asociación entre inhalación de humo (vaping) y accidente cerebrovascular", comentó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Paul M. Ndunda, profesor asistente de la University of Kansas School of Medicine-Wichita, en Wichita, Estados Unidos.

Para el presente estudio "todavía no sabemos por cuáles mecanismos el cigarrillo electrónico pudiera asociarse con accidente cerebrovascular", comentó, añadiendo que ahora se necesita más investigación.

Los resultados se presentaron en la International Stroke Conference (ISC) de 2019.

Incremento espectacular en su uso

Los investigadores señalan que en el año 2016, 3,2% de adultos y 11,3% de estudiantes de secundaria en Estados Unidos reportaron haber utilizado cigarrillos electrónicos. "Su uso entre jóvenes aumentó 900% de 2011 a 2015", añadieron.

La American Heart Association ha emitido precauciones contra el uso de estos dispositivos, señalando que aunque los cigarrillos electrónicos pueden ayudar a algunos individuos en su propósito de suspender el tabaquismo, solo se deberían utilizar "como último recurso".

En cambio, los médicos primero deben hacer hincapié en las ayudas aprobadas para dejar de fumar. Si estas no funcionan, "se ha de iniciar una conversación con el paciente para resaltar la falta de seguridad de los cigarrillos electrónicos a largo plazo", indicó la organización en una declaración.[2]

La American Heart Association también ha hecho un llamado para crear regulaciones que impidan las ventas y la comercialización de los dispositivos a personas jóvenes.

Según se reportó en Medscape Noticias Médicas, la Food and Drug Administration de Estados Unidos anunció el mes pasado que incluso puede considerar retirar los productos del mercado para todos los consumidores, si continúa aumentando el uso por adolescentes.

Sin embargo, persisten interrogantes en torno a la utilidad de los cigarrillos electrónicos para los adultos como un producto para dejar de fumar. En un estudio aleatorizado publicado recientemente en New England Journal of Medicine de casi 900 participantes en el Reino Unido, los fumadores que utilizaron los productos tuvieron casi el doble de probabilidades de dejar de fumar tabaco combustible a 1 año, que quienes utilizaron parches o goma de mascar de nicotina.[3]

No obstante, en un editorial adjunto en la revista científica se comenta que en gran parte se desconocen los riesgos del uso de cigarrillo electrónico a largo plazo.[4]

Resultados "cautos"

Para el presente estudio los investigadores trataron de evaluar si había un vínculo entre el uso de cigarrillos electrónicos y un aumento en el riesgo de accidente cerebrovascular o enfermedades cardiovasculares.

Evaluaron datos de 2016 de la Behavioral Risk Factor Surveillance System, "una encuesta anual sobre enfermedades crónicas y factores de riesgo conductuales" que lleva a cabo el Centers for Disease Control and Prevention. Compararon a los 66.795 informantes que refirieron utilizar con regularidad cigarrillos electrónicos con los 343.856 que informaron nunca utilizar los dispositivos.

Los resultados de usuarios frente a no usuarios de cigarrillo electrónico son los siguientes:

  • Media de edad más joven (44 frente a 57 años, respectivamente).

  • Tasa más baja de diabetes (9,8% frente a 12,1%).

  • Índice de masa corporal (IMC) más bajo (27,7 frente a 28,1).

  • Tasa más alta de tabaquismo de cigarrillos (78,7% frente a 37,4%; p < 0,0001 para todas las comparaciones).

Después del ajuste con respecto a varios factores como edad, género, antecedente de tabaquismo, diabetes e índice de masa corporal, los usuarios también tuvieron mayores probabilidades ajustadas para lo siguiente:

  • Accidente cerebrovascular (odds ratio [OR]: 1,71; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,64 - 1,80).

  • Infarto de miocardio (OR: 1,59; IC 95%: 1,53 - 1,66).

  • Angina de pecho o cardiopatía isquémica (OR: 1,4; IC 95%: 1,35 - 1,46)

El Dr. Ndunda señaló que el estudio tuvo algunas limitaciones "que me hacen tener cautela para sacar conclusiones", sobre todo que encontraron asociaciones, pero no causalidad.

"No cuantificamos el número de cigarrillos electrónicos que informaron los sujetos o la intensidad del tabaquismo que ocurrió", dijo. "Tomando en cuenta estas limitaciones, existe la necesidad de más estudios grandes a largo plazo que evalúen la causalidad".

Aun así, "dados los datos previos y los nuestros, creo que podemos reforzar el mensaje de que las personas que no usan cigarrillos electrónicos y no fuman probablemente estarían mejor si no comienzan a fumar o a inhalar", señaló el Dr. Ndunda.

Sin embargo, para los individuos que están utilizando cigarrillos electrónicos con el fin de dejar de fumar "probablemente se necesitan más datos" con respecto a los resultados en la salud a largo plazo, añadió. "Necesitamos más investigación antes de que podamos decir que existen estos riesgos para el público".

"Primeros datos reales" 

En videocomentarios emitidos en el sitio web de la American Heart Association/ American Stroke Association, el Dr. Larry B. Goldstein, profesor y presidente del departamento de neurología y codirector del Kentucky Neuroscience Institute at the University of Kentucky, en Kentucky, Estados Unidos, consideró que los resultados eran "muy inquietantes" e importantes a nivel de la población, aunque también citó algunas limitaciones del estudio.

Dr. Larry Goldstein

"Esos riesgos relativos aumentados son muy significativos", dijo el Dr. Goldstein, quien también es portavoz de la American Heart Association. "Lo que no aparece en los datos es el mayor riesgo absoluto, de manera que es difícil saber cuántas exposiciones conducen a un incremento de esa magnitud".

También hizo notar que el ajuste respecto a posibles factores de confusión fue limitado. Aunque los investigadores hicieron el ajuste para factores como edad, género y antecedente de tabaquismo, "desde luego existen otros factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular que no se midieron".

No obstante, añadió que "estos son los primeros datos reales de que estamos viendo una asociación entre el uso de cigarrillo electrónico y eventos cardiovasculares duros". Y el estudio plantea inquietudes acerca de que "es posible que el humo del cigarrillo electrónico, lo mismo que el humo del tabaco combustible, aumenten el riesgo".

El Dr. Goldstein indicó a Medscape Noticias Médicas que dado que el uso de estos productos "está realmente aumentando en forma vertiginosa", los resultados sobre sus efectos en la salud son muy importantes.

"Existe esta percepción de que son más inocuos que los cigarrillos combustibles, pero este estudio en particular plantea inquietudes de que el hecho de utilizarlos puede tener complicaciones cardiovasculares muy negativas", señaló. "También es preocupante, pues algunas de las formas en que se han preparado, como utilizando saborizantes, pueden volverlos muy atractivos a las personas más jóvenes".

Asimismo, el Dr. Goldstein comentó que "desde el punto de vista epidemiológico hay inquietud por el aumento del riesgo de accidente cerebrovascular en adultos jóvenes". Y dado que en el presente estudio hubo un incremento de casi el doble en el uso de tabaquismo de cigarrillos regulares en los usuarios de cigarrillo electrónico, es posible "que en el futuro surja una onda de enfermedad cardiovascular, sobre todo porque esto ha sido muy atractivo para los usuarios jóvenes".

Aunque reiteró sus dudas en torno a los factores de confusión no medidos en el estudio y también resaltó que los resultados demostraron una asociación y no causalidad, el Dr. Goldstein destacó que los hallazgos respaldan que hay indicios de advertencia y añadió que se necesitan más datos.

Por ahora, "los médicos ciertamente deben preguntar a sus pacientes, incluso a los del grupo de edad pediátrica, no solo si fuman, sino si están usando cigarrillos electrónicos. No podemos comenzar a abordar estrategias de reducción o suspensión del tabaquismo sin saber lo que los pacientes realmente están utilizando y haciendo", destacó.

"Los cigarrillos electrónicos tradicionalmente han sido parte del interrogatorio que hacemos, pero desde luego preguntamos sobre hábitos sociales, uso de alcohol, ejercicio y otros factores de riesgo tradicionales.

Ahora también necesitamos preguntar sobre el uso de cigarrillos electrónicos y algunos otros productos del tabaco, como los productos de pipa de agua hookah", finalizó el Dr. Goldstein.

Los autores del estudio y el Dr. Goldstein han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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