Mini Examen Clínico: Compruebe sus conocimientos de la enfermedad tromboembólica venosa

Dr. Cheong Jun Lee

Conflictos de interés

29 de enero de 2019

La enfermedad tromboembólica venosa comprende dos trastornos graves: la trombosis venosa profunda y el tromboembolismo pulmonar. La enfermedad tromboembólica venosa es una enfermedad grave, pero tratable, que tiene un impacto notable en la morbimortalidad del paciente. Según Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos, aproximadamente 547.596 pacientes mayores de 18 años son hospitalizados anualmente por enfermedad tromboembólica venosa.[1] Además, Centers for Disease Control and Prevention calculan que de 60.000 a 100.000 muertes anuales son a causa de enfermedad tromboembólica venosa. La trombosis venosa profunda aguda sin tratamiento puede producir tromboembolismo pulmonar sintomático hasta en 33% de los pacientes, sobre todo la trombosis venosa profunda iliofemoral. El tromboembolismo pulmonar sin tratamiento suele ser recurrente a corto plazo y mejora espontáneamente o causa la muerte. Los signos y síntomas de trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar pueden ser poco llamativos, por lo que el diagnóstico y el tratamiento se retrasan con frecuencia. En consecuencia, la tasa de mortalidad por tromboembolismo pulmonar es de 10%, pero puede aumentar hasta 30% en pacientes sin tratamiento.[2]

Un diagnóstico y un tratamiento precoz de la enfermedad tromboembólica venosa reduce la morbimortalidad de manera estadísticamente significativa. Existen varias modalidades terapéuticas, entre las que destacan los tratamientos farmacológico y quirúrgico.

¿Conoce los aspectos clave de la epidemiología, el cuadro clínico y el tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa? Autoevalúe sus conocimientos con este Mini Examen Clínico.

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