Probióticos no son mejores que placebo para tratar gastroenteritis

Nicola M. Parry

Conflictos de interés

28 de noviembre de 2018

Pacientes pediátricos con gastroenteritis que reciben probióticos no tienen mejores resultados clínicos que quienes reciben placebo, de acuerdo con dos estudios publicados el 21 de noviembre en la versión electrónica de New England Journal of Medicine.[1,2]

"En pacientes pediátricos con gastroenteritis que fueron atendidos en servicios de urgencias, la administración de un probiótico con una combinación de Lactobacillus rhamnosus-L. helveticus dos veces al día no impidió el desarrollo de gastroenteritis moderada a grave en los primeros 14 días después del reclutamiento", escriben el Dr. Stephen B. Freedman, del Alberta Children's Hospital, en Calgary, Canadá, y sus colaboradores.

La gastroenteritis aguda es una causa importante de morbilidad y mortalidad pediátricas en todo el mundo y representa cerca de 1,7 millones de las consultas en los servicios de urgencias cada año.

Sin embargo, aunque el uso de probióticos está aumentando en Estados Unidos, incluso entre personas con infecciones intestinales, los datos que respaldan su empleo para esta indicación son escasos, resaltan en el segundo estudio el Dr. David Schnadower, P. M. H., del Cincinnati Children's Hospital Medical Center, en Ohio, Estados Unidos, y sus colaboradores.

Tomando esto en cuenta, los grupos de investigación llevaron a cabo diferentes estudios aleatorizados a doble ciego para investigar la eficacia de la utilización de probióticos en el tratamiento de la gastroenteritis aguda en pacientes pediátricos.
Los dos estudios prospectivos incluyeron un total de 1.770 pacientes de 3 a 48 meses de edad que fueron atendidos en los servicios de urgencias por gastroenteritis aguda moderada a grave.

En los dos estudios, además de recibir tratamiento estándar para gastroenteritis durante su consulta en el servicio de urgencias, los pacientes también fueron aleatorizados para recibir un ciclo de cinco días de probióticos dos veces al día o placebo.

Los probióticos comprendieron formulaciones que ya están disponibles para su venta sin receta en Canadá y Estados Unidos. El Dr. Freedman y sus colaboradores utilizaron una preparación de L. rhamnosus que también contenía una pequeña cantidad de la cepa del probiótico L. helveticus. El Dr. Schnadower y su equipo utilizaron un producto que contenía únicamente L. rhamnosus GG.

En los dos estudios, los probióticos no funcionaron mejor que el placebo para reducir la progresión o la brevedad de la gastroenteritis.

La combinación de probiótico no fue mejor que el placebo

En el estudio del Dr. Freedman y sus colaboradores, la gastroenteritis moderada a grave ocurrió en los primeros 14 días después del reclutamiento para el estudio en 108 de 414 niños (26,1%) que recibieron probióticos y en 102 de 413 niños (24,7%) que recibieron placebo (odds ratio [OR]: 1,06; IC 95%: 0,77 - 1,46; p = 0,72).[1]

Asimismo, no hubo diferencias significativas entre los dos grupos en la mediana de duración de diarrea (52,5 y 55,5 horas; p = 0,31) o vómito (17,7 y 18,7 horas; p = 0,18).

Las tasas de efectos adversos fueron similares entre los grupos con probióticos y placebo (34,8% y 38,7%; OR: 0,83; IC 95%: 0,62 - 1,11; p = 0,21). Sin embargo, dos pacientes que recibieron placebo tuvieron efectos adversos importantes.

Uno tuvo una convulsión febril y en otro se estableció un diagnóstico de enfermedad de Kawasaki.

El probiótico simple no es superior a placebo

En el estudio realizado por el Dr. Schnadower y sus colaboradores, la puntuación de gravedad clínica de gastroenteritis fue de 9 o más en 55 de 468 pacientes pediátricos (11,8%) que recibieron probióticos y en 60 de 475 (12,6%) que recibieron placebo.[2] El riesgo relativo de un episodio de gastroenteritis aguda moderada a grave con probiótico fue de 0,99 (IC 95%: 0,68 - 1,35; p = 0,83).

No hubo diferencias significativas entre los tres grupos en la mediana de duración de diarrea (49,7 y 50,9 horas; p = 0,26) o vómito (0 horas en los dos grupos; p = 0,17).

Se informaron sibilancias en cinco pacientes pediátricos del grupo con probiótico y en ninguno de los participantes del grupo con placebo (p = 0,03).

Otros probióticos podrían ser útiles, señala el editorialista

En un editorial adjunto el Dr. J. Thomas LaMont, del Beth Israel Deaconess Medical Center, en Massachusetts, Estados Unidos, explica que aunque algunas asociaciones profesionales recomiendan el empleo de probióticos para tratar gastroenteritis aguda, los datos que respaldan esto en su mayor parte "están basados en estudios con insuficiente potencia o que tuvieron problemas metodológicos relacionados con el diseño del estudio y la elección de variables apropiadas".[3]

En cambio, resalta que estos dos estudios fueron similarmente bien diseñados con variables primarias semejantes y produjeron datos combinados de gran calidad sobre un gran número de participantes.

"Considerados en conjunto, ninguno de estos amplios estudios bien realizados proporciona apoyo al empleo de probióticos que contienen L. rhamnosus para tratar la gastroenteritis moderada a grave en pacientes pediátricos", escribe.

Sin embargo, sigue siendo posible que otros probióticos pudieran ser útiles para tratar la gastroenteritis aguda en pacientes pediátricos, debido a los múltiples probióticos disponibles con diferentes propiedades.

"Gracias a su bajo costo y mínimos efectos tóxicos, los probióticos tienen el potencial de tratar diversas enfermedades digestivas y de otra índole, pero se necesitan estudios rigurosos como los descritos en este número de New England Journal of Medicine,  para determinar alguna eficacia o efectividad potencial", concluye el especialista.

El estudio del Dr. Freedman y sus colaboradores fue respaldado por Canadian Institutes of Health Research, Alberta Children's Hospital Foundation; Calgary Laboratory Services; Provincial Laboratory for Public Health-Alberta Public Laboratories; Luminex y Copan Italia. El Dr. Freedman ha informado recibir medicamento para el estudio (probiótico) y placebo de Lallemand Health Solutions para otro estudio.

El estudio del Dr. Schadnower y sus colaboradores fue financiado por Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development; Emergency Medical Services for Children Program of the Maternal and Child Health Bureau, Health Resources and Services Administration; Washington University Biobank Core, financiado por National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, National Institutes of Health; e iHealth. El Dr. Schadnower ha comunicado prestar sus servicios como director científico de Canadian Institutes of Health Research, Institute of Nutrition, Metabolism and Diabetes.

Las declaraciones de conflicto de interés de los demás autores se enumeran en los artículos. El editorialista ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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