Tres medidas pueden bajar un 80% la carga de enfermedad cardiovascular

Matías A. Loewy

22 de octubre de 2018

BUENOS AIRES, ARG. Reducir el tabaquismo; detectar, tratar y controlar la hipertensión arterial; y asegurar el cumplimento de las estrategias de prevención secundaria en pacientes con antecedentes cardiovasculares, son las tres medidas que, adoptadas de manera conjunta, podrían disminuir la carga global de enfermedad cardiovascular en un 80%, así lo sostuvo el Dr. David Wood, actual presidente de la World Heart Federation (WHF), quien fue uno de los principales disertantes invitados del 44° Congreso Argentino de Cardiología, que tuvo lugar en esta ciudad entre el 18 y 20 de octubre.

Dr. David Wood

El Dr. Wood, quien también es profesor de Medicina Cardiovascular en el International Centre for Circulatory Health (ICCH), que funciona en el National Heart and Lung Institute, del Imperial College London, en Inglaterra, expuso sobre participación de la World Heart Federation en la colaboración de "Enfermedades no Transmisibles (ENT) Cuenta Regresiva 2030", una iniciativa independiente que integran la Organización Mundial de la Salud (OMS), la revista The Lancet, la Alianza de enfermedades no transmisibles, el Centro Colaborador de la OMS para el Monitoreo y la Epidemiología de enfermedades no transmisibles, del Imperial College London e investigadores y profesionales de la salud de todo el mundo.[1] El objetivo de la iniciativa es informar sobre políticas que pueden reducir la carga de enfermedades no transmisibles, que en 2016 causaron 71% de las muertes globales y en las que las patologías cardiovasculares "representan la mayoría" de los decesos, señaló el Dr. Wood.

La referencia a una "cuenta regresiva" hacia 2030 se vincula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que plantean, para ese año, una reducción de un tercio de las muertes prematuras (entre los 30 y 70 años) por enfermedades no transmisibles, que incluyen también al cáncer, la diabetes y las afecciones respiratorias.[3] "Esa meta solo puede ser alcanzada de manera realista mediante una reducción sustancial de la mortalidad prematura por ataques cardiacos y accidente cerebrovascular", indicó el Dr. Wood a Medscape en Español en una conferencia de prensa.

Para lograr ese objetivo, "las áreas que se deben abordar son tres", indicó el también fundador y anterior presidente de la Sociedad Europea de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular (EACPR):

  1. Tabaquismo: "El tabaco es el objetivo número uno. Si puedes reducir el consumo, puedes tener un gran impacto en la mortalidad por enfermedad cardiovascular. Y la mejor forma de abordarlo es mediante impuestos al nivel nacional, porque si aumentas el precio, baja el consumo. Y el dinero que se gana [por la recaudación de impuestos] puede volver a invertirse en los sistemas de salud para impulsar la cobertura universal", puntualizó el Dr. Wood.

  2. Hipertensión: "Si se puede detectar, tratar y controlar la hipertensión arterial, es posible generar un impacto enorme en la carga de enfermedad", resaltó el cardiólogo. Asimismo, propuso comprometer a otros profesionales de la salud en dicha tarea, tales como enfermeros, farmacéuticos, nutricionistas, fisioterapeutas y psicólogos, que pueden ser entrenados para el diagnóstico y manejo de la hipertensión y de otros factores de riesgo, incluyendo la prescripción de ciertos medicamentos de acuerdo con un protocolo. "En nuestro propio programa de prevención, en Londres, hay muchos centros comunitarios [de estas características]. Un médico los visita una vez a la semana para supervisar cómo se realiza la tarea. Y funcionan extremadamente bien", aseguró el Dr. Wood, quien ha conducido ensayos clínicos para evaluar este enfoque. El especialista también elogió proyectos como la iniciativa " Resolve to Save Lives ", financiada con $ 225 millones de dólares de Bloomberg Philanthropies y otras organizaciones, que tiene como una de sus principales metas aumentar el control de la presión arterial de 14% actual a 50%.

  3. Prevención secundaria: "Se puede hacer mucho para prevenir el riesgo de morir y la recurrencia en quienes ya desarrollaron la enfermedad [coronaria, arterial periférica o un accidente cerebrovascular]. Hay un amplio rango de medicamentos que en ensayos controlados aleatorizados han mostrado por sí solos aumentar la sobrevida: aspirina, clopidogrel, beta-bloqueantes, inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA), bloqueantes del receptor de angiotensina y estatinas, entre una larga lista. Los pacientes tienen que ser educados para tomar y cumplir el consumo de estos medicamentos", señaló el Dr. Wood. Según una "hoja de ruta" de la World Heart Federation para la prevención secundaria de la enfermedad cardiovascular, el tratamiento con cuatro fármacos probados (aspirina, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, estatinas y beta-bloqueantes) más la cesación tabáquica puede prevenir o posponer un 75-80% de eventos cardiovasculares recurrentes y sus complicaciones, incluyendo la muerte y la discapacidad.[2]

"Sistemas de enfermedad"

El Dr. Wood exhortó a sus colegas y a los sistemas de salud a poner el mismo énfasis en la prevención que el que brindan para asistir a los pacientes que ya están enfermos. Los cardiólogos intervencionistas que hacen angioplastias primarias con stents salvan las vidas de las personas con infartos. Son geniales en eso. Pero no cuestionan lo más importante: ¿Cuál es la causa de esa enfermedad? ¿Por qué los pacientes se están presentando en la sala de emergencia de mi hospital?", enfatizó. Y añadió: "Los sistemas que tenemos ahora no son sistemas de salud, son sistemas de enfermedad. Ese no es el camino que debemos tomar para la prevención", destacó.

También lamentó que, como se discutió durante la tercera reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre prevención y control de las enfermedades no transmisibles, celebrada recientemente en Nueva York, “la mayoría de los gobiernos no ha hecho progresos significativos” para alcanzar en 2030 el objetivo de reducir un tercio las muertes prematuras por esa causa. Se calcula que, este año, 1,5 millones de personas de 30 a 70 años van a morir este año por las enfermedades no transmisibles y, de ese total, 80% de las cuales vive en países en desarrollo. "Es necesario acelerar los esfuerzos en el nivel nacional para alcanzar los objetivos", insistió el Dr. Wood.

Asimismo, el especialista manifestó que "la única estrategia realista para enfrentar la obesidad e impactar realmente en su prevalencia y distribución es una estrategia de salud pública". Y señaló que las medidas en ese sentido deberían incluir impuestos a alimentos no saludables, como las bebidas azucaradas, aunque apuntó que "eso requiere de voluntad política para enfrentar los intereses de la industria de la alimentación".Respecto del alcohol, el Dr. Wood manifestó que "no hay un nivel seguro de consumo", en línea con estudios recientes, aunque los Objetivos de Desarrollo Sostenible solo explicitan el desafío de prevenir y tratar su uso "nocivo".[6] "Desde el punto de vista de la salud pública, lo que hay que abordar es el consumo excesivo de alcohol. Mientras más se beba, mayor es el riesgo de enfermedades asociados. Pero hay que vivir con el riesgo asociado: el alcohol forma parte de los placeres de la vida. No hay una forma completamente segura de conducir un auto, pero no le podemos decir a la población que deje de moverse en ellos", sentenció.

El Dr. Wood fue invitado a participar de una sesión patrocinada por Pfizer parte del programa del 44o Congreso Argentino de Cardiología.

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