COMENTARIO

Consultas frecuentes que le hacen al cardiólogo desde el Congreso Argentino de Cardiología

Dr. Diego Iglesias; Dra. Cecilia Bahit

Conflictos de interés

25 de octubre de 2018

Dra. Cecilia Bahit: Hola, soy Cecilia Bahit, cardióloga de Rosario, Argentina, desde Buenos Aires, para el Congreso Argentino de Cardiología para Medscape en Español.

Tengo el privilegio de estar con el Dr. Diego Iglesias, médico cardiólogo del Hospital Italiano, director del consejo de cardiología del ejercicio de la Sociedad Argentina de Cardiología, y secretario de la Fundación Cardiológica Argentina. Bienvenido.

Dr. Diego Iglesias: Hola Cecilia, tanto tiempo.

Dra. Cecilia Bahit: Muy bien, en esta ocasión vamos a conversar de una sesión muy interesante que se presentó en el congreso, de la Fundación Cardiológica Argentina junto con la Sociedad Argentina de Cardiología, que se refiere a las preguntas que los pacientes hacen a los cardiólogos en el consultorio, y que a veces nos generan incomodidad; estas tienen que ver con el uso del azúcar, los edulcorantes no calóricos, los tabacos o cigarrillo no convencional.[1] ¿Cuál sería el mensaje que nos podríamos llevar?

Dr. Diego Iglesias: Claramente la fundación tiene un enfoque comunitario. Cuando se habla de comunidad, nos referimos al paciente del día a día que consulta por cosas que son socialmente aceptadas o que están en el medio, y para las cuales las sociedades científicas a veces no tienen una clara posición de recomendación.

En la fundación pensamos que era una oportunidad para sentar una posición sobre situaciones comunes de la población general y dar algunas recomendaciones mínimas sobre seguridad y efectos adversos, entre otras cosas. Así que me pareció que más allá de que hubo una charla sobre cannabis, que es un tema polémico en este momento en Argentina, se tocaron temas que el cardiólogo común debe considerar y tomar una posición en el consultorio con sus pacientes habituales.

El uso del cigarrillo electrónico en todas sus formas, desde el inicial cigarrillo sencillo que era un simil al industrializado, hasta los vaporizadores modernos que semejan pipas. Es un tema que desde hace 4 o 5 años está presente en Argentina y sobre el que la fundación hizo un comunicado de posición en cuanto a que no es un sucedáneo, no es saludable; debemos tener la misma posición estricta que con el tabaco industrializado. Lo anterior porque no sigue las reglas de manufactura de los medicamentos y cualquier cosa de consumo masivo humano. Los vaporizadores contienen nicotina en distintas concentraciones que no son conocidas y el paciente que los usa no los puede regular; las sustancias que vaporiza la nicotina son muy diversas y muchas de estas han demostrado que tienen muchos riesgos para la salud, así que era necesario comunicar una posición de no uso. La legislación argentina, desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en delante de 2011 prohibe la comercialización y el uso. Lo que pasa es que, evidentemente, estos productos puentean la comercialización habitual de fármacos y medicamentos, y todo el público puede acceder a través de internet y compras mediante el comercio electrónico, y diariamente vemos que los usan, por lo cual debemos tener una conducta homogénea de prohibición, comunicar que esto no es libre de riesgos esto sí tiene riesgos, cierto que tiene menos riesgos que el tabaco industrializado, pero nosotros como médicos tenemos que tener una postura de un riesgo cero si es posible y como es el portero (gatekeeper) de la adicción al tabaco industrial, y sobretodo en la población adolescente es donde hay mayor riesgo de que empezar a jugar con estos vaporizadores puede ser el mecanismo de entrada al cigarrillo industrial debemos ser claros en aconsejar el no uso.

Otra charla interesante fue el tema del azúcar; decir que la propuesta fue un poco provocadora, decir que el azúcar es el tabaco del siglo XXI fue un disparador para que se resaltara que la industrialización de los alimentos y la fructuosa –principal hidrato de carbono del azúcar– ha tenido consecuencias sobre la salud; tiene un impacto sobre la epidemia de obesidad general, y más que nada sobre la epidemia de obesidad infantil que es la que más nos preocupa porqué es la que va a generar los cardiópatas del futuro; así que la posición es frente a los organismos gubernamentales, sobre su regulación. Destacar que no es bueno que las bebidas sean azucaradas, evitar los productos industrializados que aumentan la palatabilidad y el nivel de azúcar, ya que es riesgoso.

Y después tenemos el tema de las grasas, que hizo un recorrido histórico, desde presentar el momento en el que se les presentó como "malas para la salud" hasta tratar de desmitificarlas y saber que en realidad no hay bueno y malo, lo que hay es grasas industrializadas.

El Dr. Julio Montero indicó que la población general debe "comer todo lo que en algún momento estuvo vivo". Lo ideal sería que viniera del campo, de la ganadería, de la pescadería, lo que de alguna forma fue un ser vivo y que posteriormente fue cosechado y sacrificado para ponerse a disposición para el uso como alimento de las personas.

Dra. Cecilia Bahit: Interesante la diferencia de alimentos frente a comestibles, creo que esto es un mensaje que se puede llevar a casa y que uno puede transmitir a los pacientes.

Dr. Diego Iglesias: Sí, el alimento es el que nutre y el otro es el que sacia al apetito, pero que no tiene propiedades funcionales para el organismo.

Dr. Cecilia Bahit: Bueno, Dr. Iglesias, muchas gracias.

Dr. Diego Iglesias: Al contrario.

Dr. Cecilia Bahit: Me despido desde Buenos Aires, en el Congreso Argentino de Cardiología, para Medscape en Español.

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