Suplementos omega-3: Sin efecto sobre eventos vasculares en ASCEND

Conflictos de interés

5 de septiembre de 2018

MÚNICH, DEU. El estudio aleatorizado controlado con placebo más grande y prolongado sobre suplementos de ácidos grasos omega-3 (presentes en el aceite de pescado), reveló que no tienen ningún efecto sobre eventos cardiovasculares graves, cáncer o mortalidad.[1]

Este análisis del estudio con diseño factorial 2 x 2 ASCEND fue presentado en el Congreso de la European Society of Cardiology (ESC) de 2018 y simultáneamente publicado en The New England Journal of Medicine.

"Con base en estos resultados, considero que no hay justificación para utilizar una dosis de 1 g de ácidos grasos omega-3 para la prevención de enfermedad cardiovascular y que deberían reconsiderarse las recomendaciones de las guías actuales", concluyó la Dra. Louise Bowman, coinvestigadora principal, profesora asociada en la unidad de servicio de estudios clínicos de la University of Oxford, Reino Unido.

Dra. Louise Bowman

La Dra. Bowman señaló que los suplementos de aceite de pescado se utilizan ampliamente en medio de afirmaciones de beneficios sobre corazón, cerebro, peso corporal, visión, inflamación, piel, embarazo, lípidos hepáticos, depresión, conducta en la infancia, deterioro mental, alergias, y huesos; el mercado global de estos productos se valuó en 31.000 millones de dólares en el año 2015.

Asimismo, destacó que investigación previa ha señalado que una mayor ingesta de pescado conlleva menos riesgo cardiovascular, y que se recomiendan los suplementos de ácidos grasos omega-3 para la prevención secundaria de cardiopatía, con base en estudios realizados en las décadas de 1980 y 1990, mientras que se indica el incremento de la ingesta de pescado para la prevención primaria. Sin embargo, metanálisis recientes de estudios aleatorizados no han demostrado beneficios de los ácidos grasos omega-3 en la prevención primaria o secundaria.

En el estudio ASCEND se analizó específicamente a pacientes con diabetes que recibieron prevención primaria, un grupo considerado con alto riesgo para desarrollar vasculopatía.

El estudio incluyó a 15.480 pacientes con diabetes del Reino Unido (edad ≥ 40 años), sin enfermedad cardiovascular previa, que fueron aleatorizados para recibir ácidos grasos omega-3 (una cápsula de 1 g/día) o placebo.

Los pacientes fueron objeto de seguimiento durante una media de 7,4 años, con un cumplimiento promedio en la toma de las cápsulas de omega-3, de 77%.

Los resultados no mostraron ninguna diferencia en el criterio principal de valoración de eficacia, eventos vasculares graves (infarto miocárdico, accidente cerebrovascular no hemorrágico o ataque isquémico transitorio o muerte por causas cardiovasculares) o en el criterio secundario de valoración cuando se añadió revascularización.

Tabla. ASCEND: Resultados en los criterios de valoración para los ácidos grasos omega-3 frente a placebo

Criterio de valoración Aceite de pescado (%) Placebo (%) Rate ratio (IC 95%)
Eventos vasculares graves 8,9 9,2 0,97 (0,87 - 1,08)
Eventos vasculares graves o revascularización 11,4 11,5 1,00 (0,91 - 1,09)

La mortalidad tampoco fue diferente entre los dos grupos, aunque la Dra. Bowman señaló un "resultado atractivo" en cuanto a la muerte por causas vasculares, que se redujo significativamente en el grupo que recibió aceite de pescado: -2,5% frente a 3,1%; Rate ratio: 0,82 (IC 95%: 0,68 - 0,98).

Sin embargo, añadió que interpretaría con cautela este resultado, debido a las múltiples comparaciones y la falta de efecto sobre los eventos no mortales.

El comentarista del estudio en la sesión de lo más reciente en ESC, Dr. Christopher Cannon, Brigham and Women's Hospital, Boston, Estados Unidos, puntualizó que un metanálisis previo de estudios sobre el aceite de pescado también señaló un beneficio de este en cuanto a la muerte por causas vasculares. "Debido a esto, espero los resultados de otro estudio a gran escala, en que se investiga una dosis de 1 g de aceite de pescado (VITAL), que se darán a conocer más adelante este año".

Al parecer, la principal interrogante sobre el aceite de pescado es en relación con la dosis y se ha sugerido que las dosis más altas pueden ser mejores.

En torno a este tema, la Dra. Bowman indicó: "Elegimos la dosis de 1 g con base en estudios previos que habían mostrado resultados prometedores. Efectivamente, existe la duda de si una dosis más alta, de 2 g a 4 g al día, mostraría algún efecto, pues estas dosis tienen un efecto más intenso en la reducción de triglicéridos, pero podría haber un posible problema de tolerabilidad con estas dosis tan altas".

También se van a comunicar pronto otros dos estudios a gran escala, de dosis más altas de aceite de pescado (REDUCE-IT y STRENGTH) para reducir los niveles de triglicéridos y será interesante ver si muestran resultados diferentes, destacó el Dr. Cannon.

Con respecto al tipo de producto utilizado, la Dra. Bowman comentó: "Utilizamos la versión de prescripción de los ácidos grasos omega-3 purificados de gran potencia. Esta es la que se ha recomendado en las guías para la prevención secundaria. Es probable que las versiones diferentes a las de prescripción contengan dosis más bajas de ácidos grasos omega-3 y sería incluso menos probable lograr un efecto".

¿Deberíamos dejar de comer pescado?

Ante la interrogante sobre el efecto que este estudio tiene sobre la recomendación de comer pescado con regularidad, la Dra. Bowman señaló que los hallazgos positivos que apoyan el consumo de pescado provienen de estudios dietéticos observacionales que tienen "muchas dificultades".

"Pero ciertamente, una cápsula de aceite de pescado no es un pescado y, si se come un pescado, probablemente no se está comiendo un bistec de 280 g, de manera que esto de por sí es diferente y es muy difícil tratar de distinguir este efecto de confusión en los estudios observacionales. Sin duda, no recomendaría eliminar el pescado de la alimentación, pues una dieta rica en pescado probablemente es más beneficiosa que una dieta rica en rib eye, pero en realidad no podemos afirmar algo al respecto con base en este estudio", puntualizó la investigadora.

Otra cuestión planteada fue que el placebo utilizado en el estudio era aceite de oliva, que por sí solo podría tener algunos beneficios, pero la Dra. Bowman indicó que "en una población contemporánea del Reino Unido, es improbable que 1 g adicional de aceite de oliva tenga algún efecto".

Señaló que las guías en la actualidad difieren un poco de un país a otro, pero que existe la sensación de que se deberían tomar en cuenta los ácidos grasos omega-3 para la prevención secundaria.

"Se puede argumentar que este fue un estudio sobre prevención primaria, pero cuando se añade a todos los demás datos que se han acumulado en años recientes, hay un mensaje congruente de que no estamos obteniendo evidencia de algún beneficio. Así que diría que no es inadecuado extrapolarlo a la población de prevención secundaria, en el contexto de todos los datos disponibles", indicó.

Describió como "espectacular" la influencia de la comercialización que respalda la industria de suplementos. Continuó: "Hay tiendas dedicadas exclusivamente a la venta de estos productos, pero estamos luchando por descubrir un beneficio sobre la salud de cualquiera de estos suplementos: Ácido fólico, vitaminas, así como aceite de pescado".

Con respecto a otros posibles efectos del aceite de pescado, la Dra. Bowman expresó: "Aunque el estudio no fue diseñado para abordar otras áreas terapéuticas específicamente, analizamos otras categorías de enfermedades y no encontramos alguna que pareciera beneficiarse de los suplementos de aceite de pescado".

Al preguntarle si el estudio había demostrado algún efecto sobre la cognición, la Dra. Bowman dijo que incluyeron una prueba de función cognitiva al final del estudio, pero todavía se están analizando los resultados.

En sus comentarios a Medscape, la Dra. Ileana Piña, profesora de medicina y jefa asociada de cardiología en el Albert Einstein College of Medicine, del Montefiore Medical Center, en Bronx, Estados Unidos, indicó: "Tengo muchos pacientes que desean adquirir suplementos de aceite de pescado. Les digo que guarden su dinero y coman pescado dos o tres veces a la semana. Este estudio refuerza este punto de vista. Creo que hay una gran diferencia entre una cápsula de aceite de pescado, y comer pescado, que es parte de la dieta mediterránea, para la cual hay evidencia de beneficio".

ASCEND fue un estudio factorial 2 x 2 que también investigó el efecto del ácido acetilsalicílico sobre eventos vasculares en pacientes con diabetes. Los resultados se reportan en un artículo diferente en Medscape Noticias Médicas.

El estudio ASCEND fue patrocinado por apoyos económicos a la University of Oxford de la British Heart Foundation. Solvay, Abbott, y Mylan proporcionaron los ácidos grasos omega-3 y el placebo.

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